
- Arco del Deán - Ayuntamiento de ZaraGOZA
Punto de salida, la Plaza de las Catedrales, corazón de Zaragoza. En esta grandiosa plaza con capacidad para 300.000 personas, caben también todas las culturas. Allí se concentran la basílica del Pilar, el edificio de estilo aragonés del Ayuntamiento, el palacete renacentista de La Lonja, la catedral de La Seo y el museo romano de El Foro de Cesaraugusta. Nada menos.
El Pilar, imagen universal de la ciudad
Además de imagen de la ciudad, El Pilar representa una joya del barroco. El templo reúne destacadas piezas maestras como el Retablo Mayor, del escultor Damián Forment; la Santa Capilla, obra soberbia del arquitecto Ventura Rodríguez que alberga la imagen de la Virgen sobre la columna; y, por supuesto, los frescos de la bóveda del Coreto y de la cúpula Regina Martyrum pintados por Goya. Aunque lo fundamental de la Basílica estaba ya terminado en 1754, su construcción se prolongó hasta 1961, en que se concluyó la última torre.
Plaza de las Catedrales: entramado de culturas
Justo al lado, como custodiando el templo, se encuentra el Ayuntamiento. Aunque data de 1965, su arquitectura responde a la tipología de los palacios renacentistas aragoneses, en torno a un patio interior abierto, con fachada de ladrillo y alero de gran vuelo. Pablo Serrano es el autor de las dos enormes esculturas que custodian la puerta principal.
El siguiente edificio es la Lonja de Mercaderes, exponente de la arquitectura civil renacentista y del desarrollo financiero del Reino de Aragón en el siglo XVI. Convertida en sala de exposiciones, es obligado visitar el interior, para admirar un imponente espacio único con columnas y bóvedas de crucería estrellada.
La Seo y la Parroquieta, Patrimonio de la Humanidad (2001)
Pero lo más representativo del entramado de culturas es la catedral de San Salvador, conocida como La Seo. De fachada neoclásica y torre barroca, en ella conviven además elementos románicos, góticos, mudéjares y renacentistas.
Su fachada principal, menos espectacular que las de otras grandes catedrales, no puede equivocarnos: el cimborrio, el ábside y la fachada lateral de la Parroquieta, un tapiz de formas geométricas y azulejos de colores, forman parte del conjunto Mudéjar de Aragón, Patrimonio de la Humanidad desde 2001.
Dando la vuelta, vemos el Arco del Deán, el mirador medieval que comunicaba la catedral con la casa del deán, con unos ventanales gótico-mudéjar por los que parece que vaya a asomarse una princesa medieval.
El pasado romano resumido en cuatro museos
La Seo está flanqueada por cuatro enclaves neurálgicos de la ciudad romana, hoy convertidos en museos. Bajo un cubo de ónice, se localiza el Museo del Foro, entonces lugar de reunión de la vida política, económica y religiosa.
Al lado, el Museo del Puerto Fluvial, a orillas del Ebro, entonces navegable desde Logroño hasta Tortosa. A cinco minutos, el Museo de las Termas Públicas y el Museo del Teatro, uno de los mayores de Hispania.
Estamos en pleno centro del Casco Viejo, en cuyas calles y plazuelas descubrimos el patrimonio mozárabe, los palacetes renacentistas o los edificios barrocos de la ciudad. Entre ellos, la iglesia mudéjar de la Magdalena, con una torre recién restaurada que permite apreciar su ornamentación de cerámica vidriada con todo su esplendor. También son mudéjares el exterior de la iglesia de San Gil y la de San Miguel de los Navarros.
Palacios que hablan de un antiguo esplendor financiero
En el siglo XVI, con el auge económico del Reino surgieron numerosas mansiones que se situaron en torno a La Seo, mientras que la alta nobleza vivía en la calle del Coso: el Palacio de los Marqueses de Montemuzo, hoy hemeroteca y biblioteca municipal; el Palacio de los Condes de Sástago, ahora centro de exposiciones; o el de los Condes de Morata, sede del Tribunal Superior de Justicia. Uno de los más espléndidos es la Casa de Miguel Donlope o de la Real Maestranza de Caballería, que perteneció a un rico judío converso y que está abierta al público.
Tres de ellos albergan los museos de Camón Aznar (Palacio de los Pardo), el Patio de la Infanta, de estructura típicamente aragonesa, y el Museo Pablo Gargallo, en el Palacio de Argillo, que pertenecía a la familia de los marqueses de Villaverde.
La iglesia de San Felipe es uno de ejemplos más representativos del barroco en Aragón. También lo es la del Real Seminario de San Carlos Borromeo, con una decoración interior que se aproxima al rococó. Y la iglesia de la Mantería, con un impresionante conjunto de frescos pintados por Claudio Coello.
Obras cumbre del arte mudéjar de Aragón
Quedan todavía dos de los monumentos incluidos en el conjunto mudéjar Patrimonio de la Humanidad. Uno de ellos, el palacio fortificado de La Aljafería, obra relevante de la arquitectura hispano musulmana del siglo XI, posterior sede del Tribunal de la Inquisición y, ahora, de las Cortes de Aragón. El segundo es la iglesia de San Pablo, en cuya torre la decoración se centró en los pisos superiores para ser admirada desde cualquier punto de la ciudad.
El recorrido termina en las murallas romanas, al lado del modernista Mercado Central. Y, de allí, pasear hasta llegar al Ebro y al Puente de Piedra, puro gótico del siglo XV, mejor al atardecer, para contemplar cómo juega el sol poniente con las siluetas de las torres del Pilar y con sus cúpulas de colores.
