
- Ernesto G2 - María Teresa Almandoz
Ernesto Giordano encontró a los 15 años un libro de yoga perdido en la biblioteca de su colegio, allá en la provincia argentina de Tierra del Fuego. “En esos momentos nadie enseñaba yoga acá, por lo que me puse a practicar a solas lo que leía en ese libro”, cuenta. Una vez terminada la secundaria, Ernesto se abocó de lleno al estudio de esta práctica. Hoy, hace casi 20 años que es instructor y nos introduce dentro de esta milenaria filosofía llamada yoga.
Pregunta. ¿De dónde proviene el yoga?
Respuesta. Para empezar, debemos señalar que la palabra "yoga" proviene del sánscrito y significa unión. Además, es una de las seis filosofías principales de India. Las otras cinco son Vedanta, Samkhya, Purva mimansa, Nyaya y Vaise. Sus orígenes son muy remotos; la mayoría de los textos que se conocen y a los que hoy tenemos acceso fueron escritos en el Medioevo, y se cree que vienen traducidos de boca en boca. Además, existen figuras o rastros del yoga que fueron creados hace más de 5.000 años. Aun así, es imposible especificar la fecha exacta de su surgimiento. Ésta se pierde en el tiempo y no hay testigos físicos que den cuenta de ella.
P. ¿Cómo llegó esta filosofía al resto del mundo?
R. Básicamente sucedió lo mismo que con todas las filosofías orientales; muchas zonas de la India han sido colonias inglesas durante muchos años, y los ingleses que iban allí como gobernantes, militares, empleados administrativos y demás, fueron tomando paulatinamente contacto con esta filosofía, para luego llevarla a Occidente. Incluso muchos maestros hindúes enviaron a Occidente discípulos suyos para difundir la práctica del yoga.
P. ¿Qué ramas existen dentro del yoga?
R. Es importante aclarar primero que todas las ramas del yoga persiguen el mismo objetivo: buscar el equilibrio y la unión entre el cuerpo, la mente y lo espiritual. Lo que varía es el medio que se utiliza para ello.
Hay cinco sendas principales dentro del yoga. En primer lugar tenemos al Bhakti Yoga, que es la práctica abocada a lo devocional.
P. ¿Podrías darnos un ejemplo?
R. Sí, un ejemplo son los Hare Krishna Éstos hacen Bhakti Yoga. Un cristiano también. Pero hay que aclarar un punto fundamental: se puede practicar siendo religioso o no. Una persona puede tener su propia idea de Dios sin adherirse a ninguna religión en particular.
P. Háblanos de la segunda senda.
R. Es el Karma Yoga, que es el yoga de la acción desinteresada. Esta senda es practicada por personas que, por medio del servicio al prójimo, buscan lograr esa unión que mencionaba antes. Por ejemplo, la Madre Teresa sería una karma yogui; es decir, alguien que desinteresadamente realiza una labor de ayuda a los demás. Otro ejemplo sería un voluntario en un hospital. Lo que sucede es que hay que tener cuidado, porque esta senda no tiene tanto que ver con lo que se haga, sino con la actitud que se tome: se puede ir a brindar servicio a un hospital e, internamente, estar haciéndolo para que se diga "Qué buen tipo", y así alimentar el ego. En ese caso no habría Karma Yoga.
P. ¿Qué otras vías existen?
R. La tercera senda es la del Rajda Yoga. Ésta sigue las vías de la introspección, por lo que se presenta como la más mental de todas. Luego, se encuentra el Hatha Yoga, cuya herramienta de trabajo es el cuerpo, entendiendo siempre que no es posible separarlo de la mente y el espíritu. Lo que se busca desde el trabajo con el cuerpo es, justamente, la integración de esos tres aspectos.
P. ¿Existe una senda que indaga desde la parte intelectual?
R. Sí. La quinta senda es la del Gnana Yoga, que es el yoga del conocimiento, netamente académico, que no sigue una práctica física ni devocional. En ella se desarrolla únicamente el estudio de libros, de textos sagrados de la India.
P. ¿Un verdadero yogui debe seguir todas las sendas del yoga?
R. No. Generalmente se elige un solo camino, y hay veces que no alcanza una vida para completarlo. El tema de las distintas sendas apunta a que cada uno encuentre su camino en base a su propia naturaleza. La persona que es de naturaleza más devocional se va a encontrar mejor practicando el Bhakti Yoga o siguiendo el camino de alguna religión. Por otro lado, aquel que es más dinámico y activo va a buscar el Karma Yoga, que le permite estar constantemente en contacto con otras personas. Ninguna de las cinco sendas es mejor o peor que otra. Cada una responde a distintas personalidades. Lo que sí se puede dar es que una persona tenga como línea principal una e incorpore aspectos de otras. Todo lo que sirva para enriquecer la propia práctica es bienvenido.
P. ¿Cómo nos ayuda la práctica del yoga en nuestra vida diaria?
R. El yoga se practica hoy en todas partes del mundo, atravesando fronteras y cruzando culturas. La búsqueda del equilibrio pareciera ser hoy un imperativo que el hombre persigue para sobrevivir a la carrera moderna, que nada entiende de la unión tan preciosa que puede darse entre el cuerpo, la mente y el espíritu. Será entonces cuestión de poner un freno, respirar profundo e ir en busca de esa rencuentro con uno mismo.
