A la Navidad se le pueden atribuir apelativos como las buenas intenciones, la felicidad, el amor, la paz y muchos otros deseos de carácter positivo. La Navidad es aquella época en la que establecemos una especie de pacto tácito por el cual todos decidimos dar lo mejor de nosotros mismos. Viene a ser una especie de cambio de ciclo, al estilo calendario maya, pero que apenas dura unos días. La Navidad viene celebrándose el día 25 de diciembre desde el siglo IV.

La Navidad procede del latín nativitas, cuyo significado es nacimiento y es, sin duda, una de las celebraciones más carismáticas del cristianismo, ya que se conmemora el nacimiento de Jesucristo. Para los angloparlantes, el término empleado es Christmas “misa de Cristo”, mientras que los alemanes se refieren a la Navidad como Weihnachten, cuyo significado es “noche de bendición”.

Origen de la Navidad

Si bien casi todos saben que la Navidad es el día en que se conmemora el nacimiento de Jesucristo, cabe señalar que en la Biblia no se hace mención en ningún momento en cuanto a que la fecha de este acontecimiento tuviera lugar el 25 de diciembre. Tampoco se menciona ninguna otra fecha. Aún así varios teólogos han investigado la Biblia para llegar a conclusiones que certifiquen la validez de dicha fecha.

El 25 de diciembre, no obstante, sí era muy importante para los romanos; celebraban el “nacimiento del sol invicto”, que se asociaba con el nacimiento del dios Apolo. En realidad, la fecha coincide con el solsticio de invierno en el calendario juliano, fecha que en el calendario gregoriano pasa a ser el 25 de diciembre. Tomando en consideración el dominio de los romanos sobre el pueblo judío, no son pocos los que postulan que este es el verdadero origen de la Navidad.

Otra festividad relevante de los romanos era la Saturnalia, una celebración que se prolongaba por 7 días y que también coincidía con el solsticio de invierno. En esta celebración se intercambiaban regalos, se suspendían guerras y enfrentamientos, se liberaban esclavos, se adornaban árboles con bolas de colores y frutos, así como las puertas de las casas con coronas de flores y hojas verdes. Probablemente, la Navidad bebió de estas fiestas para establecer las tradiciones que hoy conocemos. Estas tradiciones romanas asimiladas por el cristianismo tienen aún un origen más antiguo; Babilonia. Los babilonios celebraban en esta fecha el nacimientos de Tamuz; el dios Sol encarnado.

Historia de la Navidad

Se cree que la Navidad entra en la historia del cristianismo entre los años 320 y 350, ya ligadas al nacimiento de Jesús. No obstante, varios historiadores coinciden en que dicho nacimiento tuvo lugar durante la primavera y, probablemente, entre 4 y 6 años antes del que consideramos año 0. Sería el Papa Julio I quien en el año 350, y para la iglesia de Oriente, establecería el 25 de diciembre como la fecha de la natividad de Jesús.

En la Edad Media se incorporan los villancicos y la celebración con grandes banquetes como culminación de la festividad. En Gran Bretaña, no obstante, la Navidad fue prohibida desde 1552 hasta 1660, restablecida de nuevo por Carlos II, aunque los rituales no se recuperarían hasta la época victoriana.

Es en el siglo XIX cuando la Navidad adquiere las características que hoy conocemos y celebramos. Una de las influencias más notorias para que se produjera este resurgimiento de la Navidad fue el escritor británico Charles Dickens, a quien algunos clasifican como el reinventor de la Navidad. Su famoso cuento “A Christmas Carol” inspiró la película “Cuento de Navidad”, y que ha inspirado, a su vez, a millones de niños y adultos del mundo entero a lo largo de 170 años.

El árbol de Navidad, ya establecido en zonas germanas, se extiende por Europa y América, los villancicos vuelven a recuperarse y aparecen las tarjetas o postales de Navidad. Santa Claus, invención estadounidense de reciente aparición, está inspirada en la figura de Papa Noel, que a su vez se inspiraría en la vida del Obispo de Mira, en Turquía, conocido hoy como San Nicolás.

La Navidad: días de fiesta, paz y felicidad

La Navidad representa unos principios en los cuales es difícil no estar de acuerdo, independientemente de las creencias de cada cual. Quizá lo más lamentable es que estos principios no se apliquen a la totalidad del año. Aunque también deberíamos contemplar sus contradicciones. Todos tenemos buenos deseos y parecemos más sensibles a las desgracias que afligen al mundo, como por ejemplo la pobreza y el hambre, sin embargo comemos y gastamos más dinero que nunca. Algunos definen poéticamente la Navidad como una conspiración de amor, aunque desgraciadamente esta conspiración termine demasiado pronto. La Navidad nos retrotrae a la infancia, cuando pensamos que todo es posible, pero como alguien dijo con ironía: “Primero creemos en Papa Noel, después dejamos de creer, y finalmente somos Papá Noel”.