Y, el último hombre es un pequeño gran clásico del cómic del siglo XXI. El arriesgado, innovador y original planteamiento de Brian K. Vaughn dibujado por Pia Guerra es tan sencillo que casi asombra que nadie lo desarrollara antes. Todos los machos del planeta, hombres y animales por igual, mueren. Todos menos Yorick Brown. ¿A qué clase de mundo se enfrentaría el último hombre vivo sobre la faz de la tierra? ¿En qué mujeres podrá confiar y de cuáles tendrá que recelar? Las respuestas son tan apasionantes como divertidas y rompedoras.

Un lenguaje casi televisivo

ECC Ediciones publica el primer número de Y, el último hombre al precio de 14,95 euros. El libro incluye los seis primeros números de Y: The Last Man, que DC Comics publicó a través de su sello Vertigo entre septiembre de 2002 y febrero de 2003. ECC reedita así en una colección que tendrá diez números, hasta completar los 60 que duró el título en Estados Unidos, una serie que Planeta DeAgostini sacó en el mercado español desde febrero de 2007, primero como serie regular en grapa con dos números originales por entrega y después como serie en tomo.

Con la narrativa que plantea Y, el último hombre desde su mismo arranque es fácil pensar en referentes televisivos. Su lenguaje, aún con las notables diferencias que hay entre la página impresa y la pequeña pantalla, recuerda al de series como Perdidos (Brian K. Vaughan trabajo en ella), Héroes, Flashforward o Fringe, series de claro componente fantástico y de intriga, que juegan con el espectador en varios escenarios, con múltiples personajes y saltando a conveniencia con el tiempo. De hecho, el primer número de Y parece en ocasiones un formidable storyboard para un episodio piloto.

El guión de Brian K. Vaughan

Hay dos elementos esenciales en el guión de Brian K. Vaughan. Por un lado, y sin duda es lo más importante, están sus ideas. Un único protagonista masculino que se mueve entre los restos de la miseria humana, entre los problemas de un sistema gubernamental que intenta reconstruirse, entre la ciencia que intenta averiguar qué mató a los machos para cómo encontrar una solución y frente a un radical grupo de mujeres que se da el nombre de amazonas y que se congratula de la desaparición de los hombres. Todo lo que surge de ahí es brillante, amargo y divertido.

El delicioso guión de Vaughan, ahora de moda gracias a su también rompedora Saga, repleto de ideas y situaciones excepcionalmente descritas, se basa en un segundo pilar, el formidable uso del tiempo. Hacia adelante y hacia atrás, con calculadas elipsis que ayudan a fortalecer el perfil psicológico de los personajes principales (algo que se puede ver con claridad en Hero, la hermana de Yorick) y a provocar un mayor impacto con algunos de los momentos clave de este arranque.

También, y aunque lo que contiene este volumen sea sólo el arranque de la historia, destaca por su una ambiciosa trama, que se desarrolla en múltiples escenarios que van cogiendo cohesión según avanzan las páginas. El impacto que genera Vaughan surge también del gusto por el cliffhanger que usa con tanto acierto Robert Kirkman en The Walking Dead, Invencible o El asombroso Hombre Lobo. Peo va más allá. No es sólo efecto. Es la idea en sí misma, turbadora, lo que permite a la historia seguir avanzando, y eso es mérito indudable del guionista.

El dibujo de Pia Guerra

Pia Guerra ofrece un dibujo en apariencia sencillo, de figuras reconocibles y línea clara acentuada por el entintado de José Marzán Jr., sin grandes artificios tampoco en la labor de coloreado a cargo de Pamela Rambo. Pero el aspecto visual de Y, el último hombre crece por momentos. Lo hace en un vistazo detenido de las viñetas, en su análisis pausado de los puntos de vista que escoge Guerra. Lo hace en una segunda lectura, en la que se ven detalles que pueden pasar desapercibidos en la primera. Y lo hace al pasar la última página, que es cuando se empieza a comprender en su justa medida lo sobresaliente de su trabajo.

Al buen trabajo general que completa, Guerra suma viñetas muy impactantes visualmente, como el sensacional cierre del primer número, el sueño de Yorick con su novia, Beth, la reaparición de Hero o el momento en el que ésta tiene que probar su lealtad hacia las amazonas. Todo lo consigue con una composición de página muy clásica, lo que seguramente da a la narración una claridad necesaria viendo los saltos temporales que gusta de utilizar Vaughan.

Revitalizando Vertigo con 'Y, el último hombre'

Y, el último hombre es una historia rompedora, apocalíptica de una manera en la que no hay muchas referencias anteriores e imaginativa en cada uno de los pasos que va dando. Habría sido fácil caer en la tentación de dar al sexo un protagonismo desmedido, pero Vaughan lo usa con acierto, con toques de comicidad y humor algo negro. Y también estaba el peligro de caer en el efectismo más manipulador, y no lo hay en ningún momento. Al contrario, lo trata con mucho acierto en sus diálogos, dando un enfoque realista sobrecogedor.

El sello Vertigo, que engloba las publicaciones para adultos de DC, alcanzó un enorme prestigio en la última década del siglo XX. El Sandman de Neil Gaiman tuvo buena parte de culpa, pero llegó a su final y dejó huérfana la línea. Y, el último hombre fue, junto a Fábulas, el título que revitalizó la marca en el arranque del siglo XXI. El arranque de la serie, los seis números recogidos en este primer tomo recopilatorio, son una absoluta delicia, literatura contemporánea de altura y un cómic sensacional en todos sus aspectos.