La final de Wimbledon tendrá una final que, sea cual sea el resultado, será histórica. Roger Federer buscará recuperar el nº 1 del mundo y ofrecer un argumento más para la ya casi zanjada discusión acerca de su condición de "mejor tenista de la historia". Por su parte, Andy Murray carga con el peso de 75 años de sequía de títulos para un tenista británico en la Catedral del Tenis e intentará romper esa increíblemente larga racha.

Gane Federer o gane Murray, la final del torneo de Wimbledon 2012 quedará en la historia. El encuentro comenzará a las 14:00 hora local (15:00 en España, 10:00 en Argentina).

Federer quiere volver a ser el mejor

Cuando en octubre del año pasado Federer cayó al 4º lugar del Ránking Mundial superado por Murray, la posibilidad de que recuperara el nº 1 del mundo se antojaba imposible. Es más, el suizo parecía comenzar a alejarse definitivamente del nivel de los mejores. Pero repentinamente, el helvético tuvo un fin de temporada magnífico (títulos en Basilea, el Masters 1000 de París y el Masters de Londres), una gran primera mitad de 2012 (trofeos en Dubai, Rotterdam y los Masters 1000 de Indian Wells y Madrid) y hoy, a menos de un año de aquella caída al 4º lugar, está a una victoria de volver a ser el mejor tenista del planeta, condición que perdió en junio de 2010.

En caso de consagrarse sumará 11075 puntos, superando a Djokovic apenas por 75, si bien en los Masters 1000 de Montreal y Cincinnati y en el US Open el serbio defiende 3600 unidades contra 990 del suizo, por lo que la brecha podría ampliarse considerablemente.

Esta es la 24º final en torneos de Grand Slam para Federer y la 8º en Wimbledon. El suizo estará buscando su 7º corona en la Catedral del Tenis, con lo cual alcanzaría a Pete Sampras y se uniría al selecto grupo de jugadores que se han quedado en siete ocasiones con uno de los cuatro grandes (Richard Sears, William Larned y Bill Tilden lo hicieron en el US Open, William Renshaw y Pete Sampras en Wimbledon y Rafael Nadal en Roland Garros).

Más importante aún, en caso de ganar, Federer superará a Sampras en cantidad de semanas en la cima del ránking. Hasta ahora el norteamericano tiene el record, con 286, mientras que el suizo acumula apenas una menos, 285. Después de Wimbledon no hay competencia hasta los Juegos Olímpicos, con lo cual el helvético sumará esas dos semanas que necesita para romper el último gran record que aún no ostenta.

El camino de Federer hacia la final ha sido bastante particular. Comenzó con dos triunfos muy sencillos, pero luego se encontró con un inspirado Julien Benneteau y debió recuperarse de dos sets perdidos. En octavos de final, los problemas en la espalda que sufrió ante Xavier Malisse mantuvieron en vilo a sus seguidores. Federer se repuso y en cuartos de final le dio una paliza a Mikhail Youzhny. Finalmente llegó el choque decisivo ante Novak Djokovic. El suizo jugó un partido soberbio, cometió diez errores no forzados y eliminó al campeón defensor, con lo cual llega a la final con un envión anímico impresionante y habiendo jugado en un nivel fantástico en sus dos últimas presentaciones.

Esta será la 106º final que juega Federer, que buscará su 75º título y el 17º de Grand Slam para seguir agigantando sus propios records. La última vez que disputó la definición de un torneo grande fue el año pasado en Roland Garros, mientras que la última vez que ganó un Grand Slam fue en el Abierto de Australia del 2010, venciendo precisamente a Murray.

Roger Federer es considerado por la gran mayoría como el mejor tenista de la historia. Si mañana se consagra en Wimbledon, la discusión quedará zanjada.

Murray, ante una oportunidad histórica

En 1936 el británico Fred Perry se alzó con el título en la Catedral. Aunque parezca increíble, esa fue la última vez que un tenista local lo logró. Es más, desde 1938 que un jugador británico no accedía a la final. Esa será la inmensa motivación y la aún más grande presión que tendrá Andy Murray cuando juegue su primera definición en Wimbledon, esa que finalmente alcanzó después de tres años consecutivos despidiéndose en semifinales.

Desde hace varios años que Murray es la promesa del circuito y hasta el momento no ha logrado explotar. Su deuda principal está precisamente en los Grand Slams. Esta será la cuarta final que disputa: hasta el momento cayó en las del US Open 2008 y en las del Abierto de Australia del 2010 y 2011. Sin dudas la de mañana será la más importante, la que puede hacer que de el paso definitivo hacia un futuro dominio del circuito.

El andar del escocés hasta el momento en Wimbledon ha sido muy sólido y ha entregado argumentos como para ilusionarse con derrotar a Federer. Tuvo encuentros complicados (como ante Baghdatis o Ferrer) pero siempre fue por méritos del rival. Murray ha mostrado un tenis de gran nivel y la superficie le sienta muy bien. Pensar que Federer tiene la victoria asegurada es un gran error.

Habrá que ver como maneja Murray la presión y el aliento de los 15 mil ingleses que estarán apoyándolo. Al nº 4 del mundo le sobre tenis y técnica, pero su gran déficit ha estado siempre en el plano mental y ese puede llegar a ser un factor determinante.

Esta será la 33º final en la carrera de Murray, que ya acumula 22 títulos, incluyendo Brisbane este año. Aún ganando seguirá en el 4º lugar del escalafón, pero le podría descontar varios puntos a Nadal.

Historial entre ambos

El historial entre Federer y Murray es bastante curioso. Todos los enfrentamientos fueron sobre canchas duras; el escocés está 8-7 arriba y tuvo un marcado dominio en los primeros duelos, quedándose con seis de los ocho iniciales. Luego la tendencia se revirtió y Federer ganó cinco de los siete más recientes, incluyendo Dubai este año por 7-5, 6-4, el antecedente más cercano.

Durante 2011 no jugaron nunca y el triunfo más reciente de Murray se dio en la final del Masters 1000 de Shanghai 2010 por 6-3, 6-2. Además, esta será la tercera vez que definen un Grand Slam: Federer se impuso en el US Open 2008 por 6-2, 7-5, 6-2 y en el Abierto de Australia 2010 por 6-3, 6-4, 7-6 (11).

"Siempre he dicho que, en cualquier país, me encanta jugar con el héroe local, y eso es exactamente lo que Murray es en Wimbledon", comentó Federer, que a sus casi 31 años (los cumple exactamente dentro de un mes) parte como gran favorito.

"No siento la misma presión que si jugara contra otro tenista porque Roger mantiene un récord en Wimbledon en los últimos diez años impresionante. La verdad es que no tengo nada que perder. Es un gran desafío, un partido donde nadie espera que gane pero en el que, si juego bien, puedo lograr la victoria", expresó por su parte Murray, que más allá de estas palabras sabe que tiene mucho que perder. No siempre se llega a una final de Grand Slam y él ya ha caído en tres.