Roger Federer se convirtió en el primer semifinalista del 3º Grand Slam de la temporada al derrotar con absoluta comodidad a Mikhail Youzhny por 6-1, 6-2, 6-2, logrando su 14º victoria consecutiva sobre el ruso y clasificándose a las semifinales, en donde enfrentará a Novak Djokovic, que eliminó a Florian Mayer por 6-4, 6-1, 6-4.

Con este triunfo, el ahora nº 2 del mundo mejoró su actuación del año pasado (había caído ante Tsonga en cuartos de final) y está a dos partidos de su 7º Wimbledon y de recuperar el nº 1 del mundo. Pero para eso falta. En principio, Federer mostró un tenis maravilloso y ganó con mucha facilidad luego del duro encuentro que había tenido ante Julien Benneteau y los problemas en la espalda que había sufrido contra Xavier Malisse, que al parecer desaparecieron por completo.

Roger fue demasiado para Youzhny

El encuentro comenzó con un quiebre para Federer en el segundo game después de un juego larguísimo en el cual el suizo contó con cinco break points. Después de los problemas en la espalda que había tenido ante Xavier Malisse, a Federer se lo notaba sin rastros de molestias, jugando realmente bien y desplazándose sin problemas.

En el sexto game y tras un delicioso drop, el suizo generó otras dos chances de break. Después de perder la primera, el partido se suspendió durante media hora por lluvia. No se entiende como la organización no cerró el techo cuando el pronóstico indicaba que las probabilidades de precipitaciones eran altas para todo el día.

En la reanudación, Federer concretó el quiebre con un muy lindo punto que terminó con un passing a la carrera impresionante. El helvético sirvió 5-1 para set y no tuvo problemas para cerrar una primera manga en la que jugó en gran nivel, despejando cualquier tipo de dudas sobre su físico.

Youzhny empezó el segundo parcial de la peor manera. Tras quedar 0-40 con su servicio y salvar los dos primeros break points, la devolución de su rival dio en la faja y pasó con lo justo. Hasta la suerte estaba del lado de Federer, que en sus juegos de saque no tenía inconvenientes.

Con el ruso 2-4 al saque, Federer volvió a golpear y volvió a tener la oportunidad de cerrar la manga con su servicio. Con absoluta autoridad cerró el juego en cero con un ace y en una hora y 15 minutos de juego ya estaba dos sets arriba.

Muy bien con el saque y cometiendo muy pocos errores no forzados, el ahora nº 2 del mundo era tremendamente superior a Youzhny, que se veía desbordado por todos lados.

El arranque de la tercera manga no fue nada positivo para el ruso, que perdió el saque con una doble falta en el primer game después de estar 40-15 arriba. "Como hago!?", le preguntó un frustrado Youzhny a Andre Agassi, que en ese momento estaba detrás suyo, sentado en primera fila. Es que Federer estaba realmente intratable y no le daba una sola oportunidad a su rival. Precisamente, las primeras ocasiones de break en todo el partido para el ruso llegaron recién en el cuarto game del tercer set. Fueron dos y en ambos casos el nº 33 del mundo las desaprovechó con sendos errores de derecha.

Como para redondear el golpe anímico, Youzhny, tras salvar otras dos bolas de break, perdió nuevamente su saque con una doble falta. 4-1 para Federer, que ya tenía todo liquidado. A diferencia de los encuentros ante Benneteau y Malisse, el helvético estaba notablemente preciso, cometía muy pocos errores y además se notaba que estaba confiado, ya que intentaba (y acertaba) tiros muy complicados y corría algunas pelotas que normalmente deja pasar, demostrando también que estaba al 100% físicamente.

El nº 2 del mundo confirmó el quiebre y no quiso esperar. Con Youzhny 1-5 al saque salió a presionar y consiguió un triple match point. El ruso se dio el gusto y consiguió salvar los tres, pero al game siguiente poco pudo hacer. Un gran servicio, dos buenos ataques que terminaron con respuestas en la red de Youzhny y 40-15. El encuentro se definió con una soberbia volea de Federer, que después de dos encuentros con complicaciones jugó un tenis maravilloso y se metió en las semifinales casi sin transpirar.

El único déficit muy marcado estuvo en la baja efectividad a la hora de quebrar: sobre 20 oportunidades tomó apenas seis. El suizo terminó con 13 yerros y se mostró muy contundente en sus games de saque.