La necesidad de narrar una historia ha sido representada no únicamente a través de la plasmación de ideas en papel y la narrativa, sino también con ilustraciones que, en conjunto, y acompañadas por diálogos, logran trasladar al lector a mundos mezclados con ficción y realidad.

Desde la aparición de las historietas impresas en el siglo XVI, muchos individuos se han visto conquistados por gráficos protagonizados por héroes que tratan de proteger de toda maldad y peligro a ciudades o bien de ácidas críticas de seres humanos fastidiados por la monotonía de su vida y el mundo que les rodea.

El despegue de la novela gráfica como noveno arte

El despunte de una historia única en formato de libro narrada con imágenes, mejor conocida como novela gráfica, iniciaría en España en 1948 y despegaría en la década de los sesenta en Estados Unidos con Richard Kyle y un boletín de la Comic Amateur Press Alliance.

Sin embargo, Will Eisner (1917-2005), uno de los historietistas más aclamados del cómic, fue quien le dio la madurez definitiva al género, al publicar en 1978 Contrato con Dios, obra que propició el éxito de la novela gráfica moderna.

La infancia salpicada de tiras cómicas de Will Eisner

Nacido el 6 de marzo de 1917 en el barrio de Brooklyn, Nueva York, Will Erwin Eisner comenzó a sentirse atraído desde niño por las viñetas al leer populares historietas como la del marino Popeye de E.C. Segar, Tim Tyler´s Luck de Lyman Young y la obra de Horatio Alger. La influencia crecería tras realizar sus primeros bocetos y trabajar como repartidor de periódicos en su adolescencia.

Después de cursar sus estudios en DeWitt Clinton High School, perfeccionar sus habilidades artísticas en la realización de diseños y tiras de historietas para el periódico estudiantil, y compartir aula con el autor de Batman, Bob Kane, inició en el mundo laboral a los 19 años en el departamento de publicidad del desaparecido diario New York American.

Insatisfecho y después de laborar como freelance, Eisner decidió tomar más en serio su aspiración como creador de cómics, al iniciarse profesionalmente en la revista WOW, What a Magazine en 1935. La serie del agente secreto Harry Karry y la odisea de piratas en The Flame serían sus primeras obras oficiales.

La mancuerna Eisner-Iger

Durante su estadía en WOW, Will Eisner conoció al también caricaturista Jerry Iger, con quien formó el Eisner & Iger Studio, cuna de numerosos realizadores como Jack Kirby y Bob Kane. Entre 1937 y 1939, realizó varios proyectos dispares entre sí que le dieron más experiencia, entre ellos los piratas de Hawks of the Sea; la intriga de K-51 y el espionaje en Black Ace.

Inclusive, Eisner creó una amalgama de destacados personajes como el héroe Wonder Man y la heroína Sheena.

A finales de 1939, se separó de la sociedad conformada con Iger para emigrar a Quality Comics, donde nació The Spirit, la historieta que lo definió no únicamente como artista, sino también como gran narrador de historias que influenciaría a otros en el transcurso de las décadas.

The Spirit: la obra cumbre de Will Eisner

En la concepción de The Spirit, Eisner bosquejó la historia detectivesca de un investigador cuya labor como héroe sería “fuera de la ley”. No obstante, a petición de Everettt M. Arnold, el entonces editor de Quality Comics, agregó al protagonista el uso de un antifaz y guantes, con el propósito de crear un personaje que usara un disfraz y compitiera con la popularidad que alcanzaron Superman y Batman.

Después de ultimar detalles, The Spirit debutó en Chicago Tribune en 1940. Narra las aventuras de Denny Colt, un detective que lucha, sin poseer poderes, en pos de la justicia en Central City, ocultando su identidad después de dársele por muerto.

La serie fue abandonada brevemente por Eisner en 1942 a raíz de su reclutamiento al ejército estadounidense en la Segunda Guerra Mundial (colaboró en la realización de pósters y propaganda en forma de historieta) hasta 1945, año en que la retomó para durar oficialmente hasta 1952.

En el curso de los años cuarenta, el historietista se encargó también de realizar personajes como al héroe volador The Black Condor, el combatiente Uncle Sam, el experto en energía eléctrica The Ray y el guerrero de las alturas Blackhawk.

Contrato con Dios: la transición del cómic a la novela gráfica

Tras ausentarse largamente de la escena del cómic por la fundación en 1952 de la empresa American Visuals Corporation, el trabajo de Will Eisner logró la revalorización a partir de los años setenta gracias a la reimpresión de The Spirit.

Pero el autor realizaría otro giro en su carrera, al crear en 1978 Contrato con Dios. Su destreza gráfica y narrativa no fueron los únicos factores que reconsolidaron a Eisner como autor, sino también convirtieron a la novela gráfica en un género a no ser escatimado, que puede ofrecer relatos de gran calidad entremezclado con acertadas imágenes.

El libro, de 520 páginas, entreteje violencia, aspiraciones sociales y pérdida de inocencia en una compilación de historias ambientadas en Nueva York durante la crisis del 29: la de un inmigrante judío que cree que Dios es injusto; un cantante callejero malvivido con su familia que cautiva a una diva del pasado a manera sexual y un administrador utilizado por una muchacha lolita que oculta frustraciones sexuales.

Después de convertir a Contrato con Dios en clásico indispensable de la novela gráfica y ganarse el aplauso de la crítica, Eisner continuó en el camino con las semi-autobiográficas El Soñador (1986) y El Corazón de la Tempestad (1991), las críticas a la modernidad y cotidianidad en la vida del ser humano con El Edificio (1987) e Invisible People (1993), y la exploración de la ciencia ficción a través del descubrimiento de vida inteligente en otros planetas con Life in Another Planet (1993).

La inmortalización de Will Eisner

La actividad de Eisner prosiguió con destacados trabajos como El Último Día en Vietnam (2000), Las reglas del Juego (2001) y La Conspiración (2005), hasta su muerte, ocurrida el 3 de enero de 2005 debido a un infarto, a los 87 años.

La carrera de Will Eisner dejó huella en posteriores artistas que se dedicarían al arte del cómic, además de crearse en su honor los premios Eisner en 1988, los cuales condecoran a lo más destacado dentro del género desde entonces. Por si fuera poco, en 2007 fue realizado el documental Will Eisner: Portrait of a Sequential Artist, que profundiza la figura del autor como ser humano y profesionista.

Séase a través del cine, la novela gráfica, el cómic o cualquier arte, nunca es tarde para descubrir o redescubrir la obra de un talentoso artista.