"Un hombre que tiene algo que decir y no encuentra oyentes está en una mala situación. Pero todavía están peor los oyentes que no encuentran quien tenga algo que decirles". Esta cita de Bertolt Brecht, extraída de su Teoría de la radio (1927-1932), cuando en la década de los 20 este medio tenía la posibilidad de revolucionar las comunicaciones, la política, el arte, la vida cotidiana de los ciudadanos.

Una reflexión que viene a colación por la revolución que ha detonado WikiLeaks en esta era de vertiginosos cambios en los medios de comunicación y de los usos que hacen quienes tienen acceso a ellos.

Julian Assange: apariencia y carisma de estrella de rock

Ahora, quizá como nunca, hay alguien que tiene mucho que decir y además mucho que difundir de lo que otros callan. Sin embargo, hay unos cuantos empeñados en silenciarlo, unos cuantos políticos y empresarios, obviamente muy poderosos, que manejan la información y por tanto el poder como se les da la gana y se muestran escandalizados por el acto de obtener y difundir información secreta sobre sus formas de hacer política, de conducir la diplomacia, de hacer negocios, de diseminar el odio y de defender sus intereses por encima de los de la humanidad.

Julian Assange es ese alguien. Julian Assange, el periodista y editor australiano, fundador de WikiLeaks, quien tiene nombre, apariencia y carisma de estrella de rock es quien saltó a la escena mundial en 2007, cuando este sitio comenzó a divulgar información clasificada, pero que desde el 28 de noviembre de 2010 ha puesto de cabeza a la mayor potencia del mundo debido al llamado "Cablegate", que consiste en la filtración y consecuente publicación de 251.287 cables diplomáticos del Gobierno de Estados Unidos.

El periodismo a debate

Hace unas horas se desarrolló un debate organizado en el CaixaForum de Madrid sobre la revelación de los más de 250.000 papeles del Departamento de Estado estadounidense. Cinco periódicos son los que están publicando estos cables: The New York Times (Estados Unidos), The Guardian (Gran Bretaña), Der Spiegel (Alemania), Le Monde (Francia y El País (España).

El diario El País encabezó así la nota: "Wikileaks es la bomba que lo cambia todo". De acuerdo con los especialistas que han participado en este debate, alimentado con las preguntas enviadas vía Twitter, se ha llegado a la conclusión de que WikiLeaks está promoviendo cambios y más cambios. "Cambio en el periodismo, en la forma de recibirlo, hacerlo y en los sujetos fuente de la información".

WikiLeaks es la bomba que lo cambia todo

Las preguntas de los usuarios de Twitter fluyeron en el debate y sin duda las relacionadas con el futuro del periodismo, del quehacer del periodista, la protección de las fuentes de información y la transparencia de sitios como WikiLeaks resultan de la mayor relevancia, sobre todo en estos momentos en que los riesgos de ejercer la profesión han aumentado no nada más en zonas de guerra como Irak y Afganistán sino en México y otros países en donde el narcotráfico, el terrorismo y otras actividades criminales siembran muerte a diestra y siniestra y la opinión pública demanda saber qué y quién está detrás de todo esto para frenarlo.

El periodista Javier Bauluz, responsable de la web Periodismo Humano sintetizó en una frase el cruce de caminos al que llegaron los seis invitados: "Estamos en un nuevo ecosistema de la información en el que WikiLeaks es la bomba que lo cambia todo".

Información y poder

Junto a Bauluz, se sentaron frente a un recinto abarrotado -alrededor de 750 personas llenaron cuatro salas del centro cultural- el director de EL PAÍS, Javier Moreno, la directora de Informe Semanal, Alicia G. Montano, el subdirector de ABC, Borja Bergareche, y el corresponsal en Madrid de The Guardian, Gilles Tremlett, con el columnista de Público, Ignacio Escolar, de moderador.

En línea con esa "bomba" que ha hecho estallar el periodismo, el director de El País, a preguntas de los usuarios de Twitter, afirmó que la llegada de WikiLeaks "no es anecdótica". "Esto ha cambiado el panorama de una forma radical". Las críticas al periodismo, por parte de Assange han sido severas, sin embargo, la elección de cinco periódicos que cuentan con gran prestigio en el mundo revela que son necesarios para que la información de los cables llegue a los lectores.

En palabras del director de El País: "Él valora el papel de los periódicos bastante más. Y ha elegido entregar el material a cinco periódicos por evitar las presiones para no publicar el material, que hubieran sido brutales si WikiLeaks hubiera sido el único depositario; y segundo, para aprovechar la capacidad de los medios de explicar ese material".

Julian Assange: ¿héroe o alborotador?

El debate sobre el impacto en el periodismo y en la comunicación en general está abierto. Quienes defienden la vida, la libertad, incluida la de pensamiento y expresión, la justicia, en pocas palabras, los derechos humanos, se pronuncian por liberar a Julian Assange, a quien se pretende juzgar como delincuente, precisamente por quienes han cometido los más terribles crímenes que han quedado a descubierto gracias al trabajo periodístico, editorial y cibernético de WikiLeaks.

La opinión pública actualmente cuenta con medios para informarse y expresarse más libremente, además del propio Suite 101, de los blogs, Facebook, está el multicitado Twitter, en donde los usuarios reflexionan, cuestionan decisiones, como negar la fianza y la libertad del fundador del controvertido sitio, quien fue detenido el 7 de diciembre, en Londres, por supuestos delitos sexuales, se manifiestan y aún organizan para exigir su liberación.

Valores y convicciones

"Los hombres capaces y generosos no crean víctimas, cuidan a las víctimas, es algo que aprendí de mi padre, de otros hombres capaces y generosos que han estado en mi vida", declaró Julian Assange a Chris Anderson, en la entrevista titulada Por qué el mundo necesita WikiLeaks.

En su caso, como el mismo combativo Assange asevera "hay otra manera de cuidar a las víctimas, que es vigilar a los perpetradores de los crímenes y eso es algo que llevo en mi forma de ser", eso es lo que hace y debe hacer el nuevo periodismo.