Wikileaks es una organización sin ánimo de lucro que publica en su sitio web documentos filtrados de contenido reservado, prestando especial atención a los comportamientos ilegales de gobiernos (sobre todo de Gobiernos dictatoriales), empresas y organizaciones religiosas, sin desvelar nunca la identidad de sus fuentes.

Sin embargo, buena parte de su actividad ha consistido en destapar algunas maniobras de la política internacional estadounidense. Aunque la organización fue fundada en diciembre de 2006, su actividad como tal se inició en julio del año siguiente.

Su fundador, Julian Assange

Wikileaks fue fundada por el australiano Julian Assange, que había sido hacker en su juventud, y que posteriormente había trabajado en seguridad informática y como programador, además de haber sido un promotor del software libre.

Después de pasar por la Universidad de Melbourne, en la que estudió Física y Matemáticas, en 2006 lanzó el proyecto que dio lugar a Wikileaks.

Las filtraciones de Wikileaks

La actividad de Wikileaks ha dado lugar a que se hagan públicos una gran cantidad de documentos de muy diversa procedencia, la mayor parte de ellos de carácter confidencial. Sin embargo, fue a partir de 2010 que el gran público tuvo conocimiento de la existencia y de la labor de Wikileaks, ya que fue durante ese año cuando se hicieron públicos los Documentos de la Guerra de Irak y, sobre todo, los papeles del Departamento de Estado de los Estados Unidos, que dieron lugar a lo que se conoce como el Cablegate.

Estos documentos del Departamento de Estado serían comunicaciones entre dicho Departamento y los miembros de su cuerpo diplomático y en ellos se haría referencia a una gran cantidad de personas y hechos relativos a un importante número de países del mundo. Wikileaks proporcionó esta información a varios diarios internacionales, entre ellos el periódico español El País.

Las represalias

A partir del momento en el que se produjeron estas filtraciones, Wikileaks y su fundador sufrieron una campaña de acoso que incluyó la pérdida del alojamiento de la web (compensada con la creación de más de 1.000 páginas espejo) y el bloqueo de las cuentas de PayPal, Visa y Master Card creadas para la financiación del proyecto. Incluso Apple censuró una aplicación de su I-Phone que servía para acceder a Wikileaks y cuya venta iba a proporcionar fondos a la organización.

Por su parte, a Assange ya se le había retirado el pasaporte en mayo de 2010, pero, desde el momento en el que se produjeron las filtraciones de los cables del Departamento de Estado, ese fue el menor de sus problemas.

En efecto, Assange fue acusado por la justicia sueca de unos presuntos delitos de abuso sexual y violación contra dos mujeres con las que habría mantenido relaciones sexuales. El 7 de diciembre de 2010, Assange se entregó en Londres, donde fue detenido, aunque siempre ha negado los cargos y asegurado que, si bien había tenido relaciones sexuales con esas mujeres, estas habrían sido unas relaciones consentidas.

Sin embargo, recientemente se ha autorizado su extradición a Suecia, lo que a su vez abre la posibilidad de que sea extraditado a Estados Unidos, donde podría ser condenado a muerte por revelar los documentos secretos del Departamento de Estado.

La repercusión de Wikileaks

Está claro que Wikileaks ha cambiado la manera de transmitir la información al gran público, transformando por completo la manera de hacer periodismo, como demuestran las diversas distinciones que ha recibido, o el hecho de que, a principios del pasado mes de febrero, se conociera la noticia de su posible nominación al Premio Nobel de la Paz. Su labor al destapar las maquinaciones de Gobiernos corruptos o los manejos de las grandes multinacionales y ponerlas al alcance de cualquier persona vía web está sirviendo para combatir una corrupción que yo no puede seguir siendo un secreto.

Tal vez todo el mundo supiera ya que los entresijos de la diplomacia y de la política internacional no son del todo limpios. Pero era necesario que alguien lo dijera en voz alta.