Vargas Llosa escribía en un artículo publicado en la sección Reportajes del diario La Tercera, Chile, 2010, acerca del conflicto de la iglesia católica con el uso del preservativo y posicionándose a favor del ala liberal de esta institución, señalaba: “A fin de cuentas la Iglesia bien vale un condón”.

La tesis se puede aplicar hoy, con pertinencia, a los apuros que pasa Julián Assange a la cabeza de un templo de otra índole y que engloba y protege a los fieles de la libertad comunicacional.

Comienza juicio en su contra que busca presentarlo ante la justicia de Suecia.

De Norfolk a Estocolmo y de allí ¿a la cárcel o a Estados Unidos?

La pregunta no carece de fundamento. Suecia puede ser sólo país de tránsito, sospechan Assange y su defensa, dada la furia desatada en Estados Unidos por la revelación de comprometedores documentos que afectan, en su mayor parte a la diplomacia americana.

Personeros americanos hablan de espionaje-como cargo concreto y de “ manos manchadas de sangre”-las de Assange por supuesto. El primer cargo basta para arrugar el ceño pues un resultado negativo para el acusado implica desde largos años de reclusión hasta la pena capital.

El exhacker australiano, fundador y cabeza de Wikileaks, enfrenta horas negras. Bloqueo de sus cuentas, cierre de fuentes de ingreso, abandono de figuras de su hasta ahora unido equipo, lo que no es extraño en horas de baja. Todo cuando anunciaba un golpe informativo de calibre al menos tan grueso como el que le ha llevado a las primeras planas noticiosas: la publicación de nombres de peces gordos con cuentas en el paraíso fiscal de Islas Caymán para burlar al fisco de sus países.

Sexo directo con prescindencia del condón y acoso sexual a anfitrionas suecas

Incluso la liberal sociedad sueca reaccionó con escepticismo a las acusaciones iniciales que Miss A. y Miss W. (los nombres se mantienen en reserva aunque en la Red ya circula la identidad completa de ambas demandantes ) y Assange no fue encausado en primera instancia lo que le permitió salir de Suecia y alcanzar un provisorio refugio antes de que la justicia reabriera el caso y se emitiera una orden internacional de arresto a su nombre.

La historia es conocida. Madam A., anfitriona de Assange en Estocolmo, se queja de que éste tuvo su propia filtración, “maniobrando”, un condón que finalmente cedió durante el coito lo que hizo temer a A. de la posibilidad del sida y más aún, luego de que su huésped se habría negado a practicarse el examen respectivo. La examiga de Assange agrega a su cargos que este la habría obligado en los días-o noches- siguientes a practicar sexo sin preservativo “inmovilizándola con el peso de su cuerpo”. A buen entendedor Assange es un adepto al sexo conservador y a la “posición del misionero”. Esta práctica lo culpabiliza de acoso sexual, a juicio de Claes Borgström, abogado de las demandantes.

Miss W, quien fue presentada por Miss A a Míster J-llamémosle así a Assange para no perder el hilo de la trama-, reclama que se fue al lecho con míster J. “de buena gana y no obligada por nadie”, pero que, luego de una relación mediada por el condón, se vio cubierta por J. que se aprovechó de que W. estaba medio dormida-como declaró W.- para prescindir del preservativo. Esto lleva a míster J. a enfrentar un cargo de violación, pues el abogado Borgström argumenta que no estaba W.-soñolienta-, en pleno uso de sus facultades.

La disyuntiva para Assange: cárcel o extradición a Estados Unidos

Comenzado el 8 de febrero, el juicio se ve escarpado para el fundador de Wikileaks. El abogado Borgström es un abogado prestigioso y no se arruga en señalar que, con suerte a míster J. “le espera al menos un año de cárcel” (El País-7-02-2011).

Agua de lluvia para Assange. Injusto pero mal menor, opinan sus seguidores.El verdadero riesgo es la petición de extradición propiciada por Estados Unidos.

Una situación muy grave para quien es para muchos el verdadero “hombre del año”, título que se le escamotea por pisar los callos al gigante del norte.

Por ahora, sus filtraciones privadas lo afectan más que las públicas.