La prostitución de lujo del distrito de Wall Street hasta el Upper East Side no sólo parece inmune a la crisis sino que además amenaza con convertirse en el mejor cobijo para ahogar las penas de los miles de desempleados que ha dejado el derrumbe de Wall Street. ¿La razón? Pues que según un estudio publicado en el Daily News Magazine y la prestigiosa revista Forbes, en mitad de una de las peores crisis que se recuerda desde la Gran Depresión, las adicciones sexuales de los neoyorquinos y ‘brokers’ del distrito financiero, lejos de atenuarse, se han disparado.

El negocio del sexo

Paradojas de la vida. Mientras la mayoría de sectores de la industria y la automoción están viéndose arrastrados por la crisis, compañías como AdultVest -el primer ‘hedge fund’ dedicado íntegramente al entretenimiento para adultos-, ha aumentado sus ingresos en un 50% en 2008. Su director ejecutivo F. Koenig, ha acaparado ya casi todas las cabeceras al otro lado del Atlántico desde la CNN, CNBC, The New York Times, LA Daily News, Business Week o Bloomberg y no ha tardado en sorprender a propios y extraños con su nuevo iPorn.com: un sito Web que permite a los usuarios importar películas porno a sus teléfonos móviles, ordenadores y reproductores de última generación. “Hay más de seis mil millones de personas en este planeta”, asegura, “y la mayoría de ellos participa en este tipo de entretenimientos”.

Y no le falta razón, porque no es el único que se está llevando tajada de esta crisis económica. Rick’s Cabaret Internacional, una cadena de clubes de alterne y artículos relacionados con el sexo desde vibradores a control remoto hasta consoladores de lujo, también ha incrementado sus ingresos en 2008 hasta en un 87% y ha visto cómo sus hordas de adictos al sexo -que ya ascienden a más de 70.000-, le reportan sólo en New York la escalofriante cifra de más de un millón de dólares al mes.

Origen del ‘rescate pornográfico’

Todo empezó cuando el pasado mes de enero Larry Flynt, visionario y creador de la biblia y manifiesto de la industria pornográfica, la revista Hustler, se desmarcó de todo el personal y se atrevió a pedir a la mismísima Casa Blanca un rescate de la industria del sexo por valor de cinco mil millones de dólares, y se quedó tan ancho al asegurar aquello de: “En realidad los estadounidenses pueden vivir sin coches -en relación al rescate de las automovilísticas anunciado por Barack Obama-, pero lo que no pueden es vivir sin sexo”.

Después vino la aparición del sociólogo de la Universidad de Columbia Sudhir Venkatesh -visionario que adelantó aquello de que la expansión de las relaciones sexuales antes del matrimonio no sólo no limitaría la prostitución, sino que además la expandiría puesto que las prostitutas se especializarían en prácticas sexuales que los hombres no se atreverían a reclamar a sus parejas-, con sus artículos sobre cómo la crisis beneficia a la prostitución de lujo, y por último el ‘boom’ pornográfico que puso patas arriba el mercado financiero. ¿Por qué la prostitución? Se preguntaron entonces los analistas para explicar este fenómeno. ¿Puede ser que la solución nos la diera el mismísimo Obama en su discurso de investidura? “If there is anyone out there who still doubts that America is a place where all things are possible; who still wonders if the dream of our founders is alive in our time... tonight is your answer”. (Si hay alguien ahí fuera que todavía duda de que América es un lugar en el que todas las cosas son posibles; que se pregunta si el sueño de nuestros fundadores está vivo en nuestro tiempo... esta noche es su respuesta).