Cuando uno se encuentra en la ciudad de San José, la preciosa capital de Costa Rica, las opciones para realizar “days trips” son infinitas. Los parques nacionales del país son numerosos y varios de ellos se encuentran en las proximidades del valle central.

En la vecina ciudad de Alajuela, donde está el principal aeropuerto del país, también se encuentra el Parque Nacional Volcán Poás, el más visitado del país. Y es importante destacar que no posee la mayor cantidad de visitantes por la proximidad a la gran ciudad, sino que además, posee una singular belleza exótica, que lo hace el preferido de los turistas.

Parque Nacional Volcán Poás

El acceso al parque cuesta siete dólares para los extranjeros y 600 colones para los ticos (algo más de un dólar), aunque también hay descuentos para estudiantes. La infraestructura del parque es muy buena y acorde a la cantidad de visitas que posee al año. Los estacionamientos son espaciosos, posee lugares para comprar recuerdos, con gran variedad disponible, y muy buenos lugares para comer algún tentempié.

Luego del principal edificio del parque se accede a las pasarelas, que guían al caminante por la montaña hasta el borde del cráter principal. La vista panorámica que se genera desde aquí es simplemente inigualable.

El balcón que fue construido en el parque para observar la fumarola principal, está construido a 2.545 metros de altura, algo que el caminante no nota en lo más mínimo ya que la pasarela está muy bien acondicionada para todo tipo de personas.

El géiser más grande del mundo

El cráter del Volcán Poás es considerado el géiser más grande del mundo. Es un volcán activo de forma subcónica, que posee depresiones caldéricas en su parte superior. En el fondo del cráter se forma una laguna donde hay abundancia de azufre y diversos ácidos, lo que ha provocado lluvia ácida en algunos momentos.

La vista al cráter suele dificultarse por la abundancia de nubes en el mirador, por lo que lo recomendable es ir con tiempo para esperar que la fumarola principal aparezca entre la niebla. La mejor época del año para intentar evitar este contratiempo es la época seca, que abarca desde diciembre a abril.

La última erupción del volcán se ha registrado en el año 1994, y sólo consistió en un aumento de la emisión de gases de la fumarola con un alto contenido de ácido sulfúrico, sin registrarse emisión de lava.

La Laguna Botos

Pero no es el cráter principal el único atractivo del parque. La Laguna Botos, es otro cráter que en la actualidad se encuentra extinto, y que el agua de lluvia se ha encargado de llenar y convertir en espejo de agua. El color verde intenso de la laguna y la ubicación (unos 2.500 metros de altura) hacen de esta laguna un panorama único.

Sólo viven en esta laguna unos pocos microorganismos y algas, dado que el agua conserva vestigios de acidez de las erupciones volcánicas, que imposibilitan el desarrollo de otro tipo de vida.

Si bien se encuentra a sólo unos veinte minutos de caminata del cráter principal, el paisaje que rodea a la laguna es totalmente diferente. La selva nubosa que se encuentra aquí, no se ve en el desértico borde del cráter principal del volcán, conformado por rocas oscuras que casi no poseen vegetación alguna.

Flora y Fauna del parque

En total hay cuatro hábitats principales en el Parque Nacional: el bosque nuboso, el bosque húmedo, el bosque achaparrado o enano y áreas con escasa vegetación en los alrededores del cráter; por lo que el paseo por los senderos dista mucho de ser monótono.

Debido a la cercanía al cráter, en los bosques de allí no existe gran cantidad de animales terrestres, pero sí hay 79 especies de aves que habitan la copa de los árboles.