Vivir en una residencia pequeña, no significa, necesariamente, que nuestra forma de vida haya decaído, al contrario, puede indicar que ha mejorado considerablemente. Conviene evaluar las ventajas e inconvenientes que nos puede aportar.

La crisis, una razón para el cambio

Un medio de comunicación acreditado, publicó, hace ya algún tiempo, un estudio sobre las preferencias de vivienda en países del centro y norte de Europa. Partiendo de la base de que en estos lugares, está muy extendida la opción del alquiler , explicaba el citado análisis, que sus habitantes optaban por las viviendas de superficie reducidas, cuando comenzaba la vida en pareja, optando a una de mayor extensión cuando tenían hijos y volviendo de nuevo a la primera opción, cuando estos se emancipaban.

En los países del sur de Europa, se optado más por la opción de compra que de la de alquiler, pero incluso en este caso y empujados en gran medida, por la crisis económica que padecemos, la pequeña vivienda , se está posicionando como una opción muy interesante en algunos casos.

Inconvenientes de los apartamentos reducidos

Partimos de la base, de que estamos hablando de pequeñas unidades familiares, de uno o dos individuos. Los inconvenientes más importantes, tienen que ver con la economía de espacio y la posible sensación de agobio que nos pueda producir una superficie reducida en nuestra vida cotidiana. En un apartamento pequeño, la ecuación del espacio es sencilla, “para que entre una cosa, tiene que salir otra”, no podemos permitirnos el lujo de almacenar enseres que realmente no necesitamos, pero esto que en principio puede parecer un inconveniente, suele acabar siendo una ventaja.

Para la sensación de agobio, el mejor consejero será un buen profesional de la decoración. Conviene desechar, desde un primer momento, la opción de una división parcial del espacio, con vistas a aumentar el numero de huecos con los mismos metros cuadrados, es entonces cuando nos podemos sentir agobiados. La magia está en saber convertir el espacio de vivencia diurna en nocturna y viceversa, de la forma más práctica y sencilla posible.

Las ventajas

La funcionalidad y la economía, son los mejores aliados de los pequeños apartamentos. De nuevo conviene tener en cuenta el asesoramiento profesional, porque aunque sea reducida, la vivienda no tiene por qué prescindir de todas las comodidades. Existen actualmente en el mercado, todo tipo de electrodomésticos especialmente diseñados para estas necesidades.

El secreto está en saber integrarlos correctamente, para que no den la sensación de amontonados y esto es algo que los decoradores e interioristas dominan a la perfección. Los tipos de muebles asociados al descanso, para este tipo de viviendas, que podemos encontrar en las tiendas especializadas, son innumerables, para todos los gustos y necesidades y de una calidad extraordinaria.

En cuanto al apartado de los gastos, las ventajas son obvias, impuestos, luz, calefacción, gastos de comunidad y mantenimiento son condiciones muy ventajosas del pequeño apartamento. Pero conviene señalar que el ahorro más importante, se produce en el precio de compra, lo que posibilita de una forma más fácil, la adquisición de un préstamo bancario.

La ubicación, un factor importante

No conviene asociar al pequeño apartamento, con los lugares marginados de las ciudades porque no se corresponde con la realidad. En España, por ejemplo, podemos encontrar gran cantidad de este tipo de viviendas en la Costa del Sol, aunque la mayoría no son de nueva construcción. Pero no por ello son menos atractivos, los encontramos cerca de la costa con excelentes vistas, dotados con piscina, campo de tenis, aparcamiento privado y otros tipo de valores añadidos que han llamado la atención de muchas personas que han decidido fijar su residencia habitual en ellos, entre los que se encuentran numerosos jubilados extranjeros, alemanes, franceses, belgas, etc

El confort y el bienestar, no son patrimonio exclusivo de las grandes viviendas. Un pequeño apartamento, bien acondicionado, puede satisfacer todas las expectativas que se puedan desear en el vivir cotidiano.

En este sentido, hubiese sido deseable que la expansión inmobiliaria, en su momento, incluyera de una forma más decidida las construcción de pequeñas viviendas, porque posiblemente ayudaría, en el presente, a que la crisis fuera más liviana.