Cuando se forma una pareja es para que la vida sea mejor, más agradable, más feliz y no para amargarse la vida entre ambos. Se considera que la relación tiene sentido, y merece la pena, cuando el resultado es una experiencia positiva y beneficiosa, que consigue la satisfacción mutua de necesidades emocionales, intelectuales y físicas. Pero, para ello, los componentes de la pareja deben asumir el rol de colaboradores, no el de competidores, porque los dos navegan en el mismo barco.

Además, una pareja infeliz no es rentable, ni a nivel familiar, ni a nivel social o laboral, y la tensión negativa que se genera, en tal caso, es captada por los hijos, por los demás miembros de la familia y hasta por los vecinos.

Vivir en pareja exige una serie de requisitos imprescindibles

En una relación de pareja es fundamental que estén presentes el respeto, la confianza, el afecto, la comprensión, la tolerancia, la admiración, la cercanía, la afinidad, etc., y ello exige una dedicación, una paciencia y una aceptación de responsabilidades que son esenciales a largo plazo.

Dentro de la pareja las críticas son nefastas

Muchas personas creen, erróneamente, que si critican a su pareja la van a cambiar; sin embargo, tales críticas constituyen una señal de peligro, hasta el punto de que, si son demasiado frecuentes, pueden ser la antesala de la ruptura. Por supuesto, es lícito expresar lo que cada uno siente que le molesta del otro, pero nunca se debe dirigir la crítica contra la persona, sino contra su comportamiento, expresándola siempre en primera persona: "me siento mal por..." Porque quien recibe una crítica destructiva directa se va a sentir humillado, avergonzado, con su autoestima lastimada y, por tanto, se defenderá atacando verbalmente al que le ha criticado y, probablemente, en esos momentos, será incapaz de manejar bien sus emociones.

Vivir en pareja constituye una experiencia creativa y de realización

La relación de pareja, se puede considerar como un proceso que requiere una elaboración progresiva. No es algo estático, porque la relación, como todo en la vida, evoluciona, y surgirán cambios y movimientos constantes. Por tanto, la relación debe construirse, cuidarse y renovarse continuamente para que funcione. Es necesario trabajar y luchar para conseguir que la vida en pareja sea satisfactoria para ambos y ninguno de los dos se debe dormir en los laureles, ya que nada en el mundo funciona por sí solo.

A veces se crean expectativas poco realistas dentro de la pareja

Muchas personas creen que vivir en pareja tiene que ser siempre algo maravilloso, con la perfección que se nos muestra en la mayoría de las películas, donde todos terminan siendo felices y comiendo perdices. Pero eso es una ficción. Dentro de la pareja, normalmente, surgen problemas de convivencia, de amor, de tipo sexual, etc., y todo ello va en contra de las falsas expectativas que ellos mismos imaginaron en un principio.

Vivir en pareja es la empresa humana más difícil de llevar a cabo

La ira, el enfado y la hostilidad, así como la falta de control que implican las emociones negativas, suele causar graves problemas en la pareja. Cuando ésta se enfada, significa que no hay una buena comunicación del uno con el otro.

Para empezar, hay que pensar que son dos personas con unos padres, una educación, unas experiencias y unos intereses personales diferentes, por lo que su comunicación será, ya de por sí, difícil y si a esto le añadimos el mal entendimiento adicional que originan los enfados, resultará que cada uno terminará escuchándose sólo a sí mismo y no al otro miembro de la pareja. En tal contexto de conflicto, cualquier cosa que se digan no influirá en el contenido efectivo de la conversación, porque la incomunicación será casi total. Por el contrario, si cada uno expresa sus sentimientos sin acusar al otro, estará utilizando una estrategia más constructiva, ya que, según el dicho popular, dos no discuten si uno no quiere.

Vivir en pareja requiere tiempo y dedicación

Uno de los principales problemas de la pareja, es que, a menudo, los dos están demasiado ocupados para estar el uno con el otro y se ha demostrado que el acto de compartir es un condición sine qua non de toda relación permanente. Por otro lado, la mayoría de la gente tiene una constante necesidad de relaciones estables y seguras, por lo cual es importante comprometerse a trabajar juntos en el proceso cambiante que representa toda relación. La dedicación y el esfuerzo que esto supone merecerán la pena y su consecuencia será la consolidación de una relación auténtica.

Hombres y mujeres tienen expectativas diferentes acerca del hecho de vivir en pareja

En los hombres destaca más el lado instrumental del amor, el cuidado de la vida cotidiana, el que todo funcione bien. Las mujeres, sin embargo, ponen mucho más énfasis en los sentimientos y la cercanía interior, es decir, en entenderse.

Finalmente, por tanto, vivir en pareja no es sinónimo de vivir feliz para siempre jamás, sino que es una condición en la que será necesario luchar, trabajar y esforzarse para conseguir llegar a tener una relación satisfactoria.