El vitíligo suele desarrollarse antes de los 40 años, afectando por igual a los hombres y a las mujeres de todas las razas, aunque se aprecia una mayor incidencia en las personas de piel oscura.

Las personas con ciertas enfermedades autoinmunes, tales como el hipertiroidismo, la enfermedad de Addison o la anemia perniciosa, son más propensas a padecer vitíligo. Se sabe que el vitíligo está relacionado de alguna forma con las enfermedades autoinmunes, pero aún se desconoce cuál es el mecanismo. También se ha observado la presencia del factor hereditario. De hecho, el 30% de los pacientes afectados por vitíligo tienen antecedentes familiares de esta enfermedad. Así pues, los progenitores que padecen esta enfermedad tienen mayores probabilidades de tener hijos que puedan llegar a padecerla. No obstante, también hay que señalar que la mayoría no van a desarrollarla.

Causas del vitíligo

En realidad poco se sabe de esta enfermedad, más allá de su posible conexión con el sistema autoinmune. Las investigaciones apuntan a un error del sistema inmunitario que destruye los melanocitos de la piel, aunque ello no es óbice para que uno o más genes estén involucrados en el desarrollo del vitíligo. De hecho existen varias hipótesis; algunos investigadores señalan a los melanocitos que, cual kamikazes, se destruyen a sí mismos, mientras que otros tiendan a creer que ciertos acontecimientos como el estrés o las quemaduras solares constituyan algunos de los posibles desencadenantes de esta enfermedad.

A día de hoy el vitíligo es un misterio. Ni siquiera se sabe si llegará a propagarse o no. En algunas personas las manchas aparecen y no se extienden, aunque lo más habitual es que lo hagan, propagándose a otras partes del cuerpo. A veces lo hacen lentamente, en el transcurso de años, mientras que en otros casos ocurre con rapidez. Algunos afectados han reportado un crecimiento de las manchas tras haber estado bajo el estrés, bien sea físico o emocional.

Síntomas y signos del vitíligo

El síntoma más característico del vitíligo son las manchas blancas que aparecen en la piel y acostumbran a ser simétricas y bien delimitadas. Suelen presentarse con mayor frecuencia en aquellas áreas de la piel que se encuentran más expuestas al sol. Su localización más habitual son las manos, los pies, los brazos, la cara y los labios. Sin embargo también pueden presentarse en otras zonas como los genitales, los ojos, alrededor de la boca, el ombligo, en la zona rectal, las areolas mamarias, las axilas o la ingle. Al tratarse de una enfermedad de carácter benigno, pero con un marcado aspecto estético, en muchos casos el vitíligo lleva asociado síntomas de carácter psicológico.

Uno de los signos se que han observado en las personas afectadas por vitíligo, es la aparición prematura de canas.

Tratamiento del vitíligo

Lo primero que debemos tener presente es que el vitíligo es una enfermedad de difícil tratamiento. El objetivo fundamental consiste en detener el proceso de despigmentación e inducir la repigmentación de las manchas. Todas las terapias están orientadas a la regeneración melanocítica. La zona afectada con la que se obtiene mejor respuesta es la cara; en el lado opuesto están las extremidades.

Actualmente no existe un tratamiento que sea efectivo en todos los casos, no obstante hay muchas terapias con las que se obtienen buenos resultados, pero eso sí, hay que tener en cuenta que no todos los tratamientos son adecuados para todas las personas afectadas. Antes de proceder a cualquier tipo de terapia hay que tomar en consideración aspectos como el tipo de vitíligo, la localización de las lesiones y su actividad, la edad del paciente, así como valorar las expectativas en función de los beneficios y los riesgos.

Ciertos cosméticos constituyen una solución provisional y transitoria, pero también económica, fácil de utilizar y carente de efectos secundarios. La dihidroxiacetona es otra de las opciones más utilizadas. Su efecto es la tinción de las áreas despigmentadas y se aprecia al cabo de unas 3 a 6 horas. Debe aplicarse cada día.

Otro de los métodos terapéuticos para lograr la repigmentación es la fototerapia, un procedimiento por el que se expone la piel a la luz ultravioleta A, observando los cuidados y las precauciones que requiere este método. Previamente se toma un medicamento denominada psoralen. Aunque todos los afectados pueden recurrir a este método, los mejores resultados se obtienen con pacientes en los que la patología no supere los 5 años. No se recomienda el tratamiento (aunque puede hacerse) para niños menores de 10 años. Las mujeres embarazadas deben abstenerse, ya que puede ser perjudicial para el feto. En general se obtienen los mejores resultados con niños mayores y adultos jóvenes. También es importante que los pacientes gocen de buena salud.

La reciente implantación de la fototerapia con láser, cada vez más en auge, y en la que se evita la administración de psoralen y sus posibles efectos secundarios, está demostrado muy buenos resultados en un alto porcentaje de los pacientes tratados. Se estima que la repigmentación, en mayor o menor medida, se logra en un 75% de los casos. También resulta más ventajoso, en comparación con otros tratamientos, en cuanto a la prontitud de los resultados, ya que evita en buena parte la frustación (si no hay resultados) que conlleva los tratamientos prolongados e infructuosos.

Cuando los demás tratamientos no han han resultado, así como en el caso del vitíligo segmentario o cuando se trata de áreas de muy difícil repigmentación, se puede recurrir a los injertos cutáneos. No obstante, se deberán tomar en consideración los riesgos que implica este método, como puede ser el fenómeno de Koebner.

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