Del 16 al 19 de septiembre está prevista la visita del Papa Ratzinger, Benedicto XVI, a varios lugares del Reino Unido. Londres, Birmingham -donde el Pontífice realizará la beatificación del cardenal John Newman,-, Gales o Escocia, han sido los lugares elegidos. Y se ha intentado evitar a toda costa la presencia del Papa en Irlanda del Norte.

La visita fue organizada cuando el Partido Laborista de Gordon Brown, procedente de una familia protestante, aún estaba en el gobierno y el peso de las negociaciones recayó entonces en el ministro de Asuntos Exteriores David Miliband.

Pero el actual gobierno mostró su apoyo desde su llegada al poder. El mismo David Cameron afirmó que, el Papa, era bienvenido no sólo por los católicos del Reino Unido sino por todo el país y que, su gobierno, se ve como representante de todos los grupos religiosos existentes.

Una visita papal histórica

Desde la división anglicana llevada a cabo por Enrique VIII en el siglo XVI no se ha producido en tierras británicas ninguna visita del jefe de los Estados Vaticanos. Es verdad que, en 1982, el Papa Juan Pablo II realizó una visita de seis días por el país, pero aquella visita fue tan solo pastoral y religiosa.

Los cuatro días que Benedicto XVI se dispone a viajar por el Reino Unido tienen el propósito de combinar aspectos pastorales y políticos. De ahí que el encuentro con la reina Isabel II sea uno de los momentos de más importancia y de los más esperados. Ambos son jefes de estado y cabezas de sus respectivas iglesias.

El encuentro probablemente se realizará en Escocia, en el Palacio de Hollyrood en Edimburgo, ya que la reina en septiembre se encontrará en Balmoral.

Católicos y anglicanos

El número de católicos en un país de mayoría anglicana es difícil de estimar. Se habla de unos 4,2 millones de católicos entre Inglaterra y Gales y, en general, de una población que representa al 11% de los británicos. Son una minoría y la visita papal se está encontrando con cierta oposición que no desea darle relevancia.

La larga tradición de conflictos entre ambas religiones ha dejado su herencia. Y la visita ha necesitado y aún necesita ser justificada ante un país que no entiende su propósito. Se repite que el Papa viene en son de paz y que la Iglesia Católica debe ser considerada como un socio importante en muchos aspectos de política internacional.

Pero las razones del Papa Benedicto XVI pueden ser también muchas otras. El hecho de que algunos anglicanos sientan que su iglesia se está modernizando demasiado puede ayudar a un nuevo flujo de conversiones, por ejemplo.

La polémica de los gastos de la visita papal

Uno de los aspectos que más se está teniendo que justificar en relación al viaje del Papa al Reino Unido es el aspecto económico. Se estima que el gasto ascenderá a unos 10 o 12 millones de libras, sin incluir en eso los gastos relacionados con la seguridad del Pontífice.

Las críticas no se han hecho esperar teniendo en cuenta los momentos de recesión económica por los que está atravesando la nación y el recorte de gastos en diferentes sectores que se está gestionando en estos momentos desde el gobierno.

Se repite una y otra vez que los contribuyentes van a sufragar únicamente la parte civil de la visita mientras que, la religiosa, lo va a estar a través de patronazgos y donaciones privadas. Las diferentes diócesis hace mucho tiempo, ya que están recogiendo fondos.

La polémica de los casos de pederastia

Las críticas continúan en otros aspectos. Los recientes escándalos de pederastia en el seno de la Iglesia Católica y el posible encubrimiento de los mismos por el Papado, también se unen a la serie de razones que muchos dan para no seguir adelante con la visita.

Pero el arzobispo Vincent Nichols, presidente de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y del País de Gales, se defiende y quita responsabilidad al asunto diciendo que ninguno de esos escándalos se ha producido en Gran Bretaña sino en otros países como Estados Unidos o Irlanda.

Aún así, muchos son los grupos declarados ateos o no conformes con la visita papal. Existe una plataforma en Internet en la que directamente se pide la participación de todos aquellos que deseen protestar contra ella y contra la Iglesia Católica. Los puntos sobre los que ésta se vertebra son los abusos sexuales a niños en el seno de la Iglesia, la prohibición del uso de anticonceptivos, sus posiciones antiabortistas y anti homosexuales, y sus relaciones en el pasado con el nazismo.