Se cree que la fiebre hemorrágica del Ébola puede tener un componente inmunológico. Se tuvo conocimiento de la existencia de un primer brote en 1976, en las proximidades del río Ébola, concretamente el 26 de agosto en Yambuku, una ciudad al norte del Zaire.

El Ébola pertenece a la familia de los filovirus que, junto al virus de Marburgo, constituyen las dos únicas especies de este género.

Etiología del Ébola

Se han identificado cuatro tipos para la fiebre hemorrágica del Ébola. Tres de ellos causan la enfermedad en los humanos: el virus del Ébola-Zaire, el virus del Ébola-Sudán y el virus del Ébola-Costa de Marfil. Hasta la fecha la enfermedad está prácticamente circunscrita a ciertas partes de África. De todos modos se tiene noticia de que un muy reducido número de personas contrajeron la enfermedad con el cuarto tipo, conocido como Ébola Reston. Esto sucedió en Estados Unidos sin que los afectados desarrollaran ningún síntoma de la enfermedad. Sucedió en 1989, cuando un grupo de unos 100 macacos fueron importados desde Filipinas a Reston, Virginia. La epidemia fue devastadora para los macacos, pero no así para los humanos, a pesar de que seis de los encargados de manipular a dichos animales dieron positivo al virus.

El Ébola se transmite a los humanos a partir de animales infectados así como a través de materiales de dichos animales, como la sangre, la orina, el sudor o la saliva. También puede transmitirse entre humanos mediante un contacto próximo, a través de los fluidos corporales infectados o, en los hospitales, de las agujas igualmente infectadas.

Recientemente se ha constatado, también en Filipinas, que el virus del Ébola ha afectado a los cerdos, y se sospecha que a través de ellos se haya podido transmitir a los humanos.

Sintomatología del Ébola

Los síntomas hacen su aparición entre los 4 y los 16 días posteriores a la infección. Entre los que aparecen primero están:

  • Fiebre.
  • Artritis.
  • Escalofríos.
  • Dolor de espalda.
  • Diarrea.
  • Fatiga.
  • Mialgia.
  • Dolor de cabeza.
  • Náuseas.
  • Dolor de garganta.
  • Vómitos.
Cuando la infección evoluciona aparecen otros síntomas:

  • Sangrado por ojos, nariz y oídos.
  • Sangrado por la boca y el recto.
  • Disfunción renal.
  • Depresión.
  • Inflamación de los ojos.
  • Hinchazón genital.
  • Aumento de la sensación de dolor en la piel.
  • Erupción en todo el cuerpo que con frecuencia contiene sangre.
  • Paladar con apariencia roja.
  • Convulsiones, coma y delirio.
La tasa de mortalidad a causa del virus del Ébola es muy elevada, llegándose al fatal desenlace más por el choque hipovolémico que por grandes pérdidas de sangre. Los que sobreviven a la enfermedad pueden presentar ciertos problemas, como la pérdida de cabello y cambios sensoriales.

Tratamiento del Ébola

Hoy por hoy no existe una cura conocida para el virus del Ébola. Los medicamentos para combatir los virus no son efectivos contra el Ébola.

El paciente requiere hospitalización y cuidados intensivos, así como el aislamiento de los enfermos, ya que se trata de una enfermedad altamente contagiosa. Las medidas para prevenir el choque hipovolémico pasan por los medicamentos y líquidos administrados a través de una vena. Igualmente requerirán transfusiones de plaquetas o plasma. Al parecer, la donación y posterior transfusión de sangre de pacientes que han superado la enfermedad se ha demostrado que resulta eficaz.

En la actualidad la vacuna está en vías de desarrollo, con algunos éxitos obtenidos al inocular en monos el virus de la gripe modificado genéticamente con genes del Ébola.

Guerra biológica

Al igual que sucede con el Ántrax, el Ébola representa un agente biológico de primer orden en manos de militares o terroristas, debido a su rapidez expansiva y a sus altas tasas de mortalidad, situadas en torno al 50% y el 90%. Psicológicamente constituye un arma temible, ya que los síntomas son aterradores y es fácil que cunda el pánico entre las tropas o la población civil con tan solo nombrarlo.

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