El virus coxsackie debe su nombre a un pueblo de Nueva York que fue donde se identificó por vez primera. A esta misma familia de virus también pertenecen los virus de la poliomielitis y la hepatitis A. El virus coxsackie se contagia de una persona a otra a través de las manos, de superficies contaminadas o a través de la tos o los estornudos. Los brotes de esta infección pueden producirse en cualquier época del año en climas tropicales y en verano y otoño en los climas más fríos. Aunque la mayor parte de las veces los síntomas del coxsackievirus –parecidos a los de la gripe común– cursan sin mayores consecuencias y desaparecen sin necesidad de ser tratados, en algunas ocasiones pueden llegar a generar infecciones de mayor gravedad.

Síntomas del virus coxsackie

Aunque el virus coxsackie puede provocar una amplia gama de síntomas, lo cierto es que la mitad de quienes lo padecen, usualmente niños, no presentan síntoma alguno. En algunos casos puede aparecer fiebre alta, dolor de cabeza y dolores musculares. Otros pueden mostrar cuadros con dolor de garganta, náuseas o dolor abdominal. También es relativamente común que la fiebre sea el único síntoma que aparezca. Suele durar unos 3 días y luego va remitiendo.

Otros síntomas que pueden afectar a distintas partes del cuerpo son los siguientes:

  • Enfermedad de la mano, pie o boca: se conoce también como fiebre aftosa humana. La enfermedad cursa con ampollas rojas y dolorosas en la garganta, las encías, la lengua, el paladar duro y en la cara interna de las mejillas. También pueden aparecer en las palmas de las manos y de los pies. Generalmente suelen padecerla los niños y, aunque no es muy probable, también puede afectar a las personas adultas. Se trata de una infección muy contagiosa.
  • Herpangina: es una infección que aparece en la garganta con úlceras y ampollas circunvaladas por una anillo rojo en las amígdalas y el velo del paladar.
  • Conjuntivitis hemorrágica: es una infección que afecta a la esclerótica y que se inicia con dolor en los ojos que evoluciona con rapidez hacia el enrojecimiento, lagrimeo, hinchazón, visión borrosa y fotofobia.
El coxsackievirus también es el causante de infecciones más graves, como puede ser la meningitis viral, la encefalitis o la miocarditis.

Prevención y contagio del virus coxsackie

No existe vacuna capaz de prevenir esta infección, por lo que las medidas profilácticas son indispensables; fundamentalmente lavarse las manos con frecuencia, sobre todo antes de las comidas o al salir del baño. En caso de infección los niños no deben ir a la escuela o la guardería para evitar el contagio. El virus coxsackie es muy contagioso, y más aún durante la primera semana. La forma más usual de expandirse es a través de las manos, superficies contaminadas, las heces y la tos o los estornudos. Cuando aparece un brote de virus coxsackie, el segmento de población de mayor riesgo son los bebés y los niños menores de 5 años.

Tratamiento de la infección causada por el virus coxsackie

Dependiendo de cuál sea el tipo de infección y de cuáles los síntomas asociados se administrarán unos u otros medicamentos. Por lo general, cuando se trata de aliviar el dolor y las molestias, se administrará acetaminofeno. Cuando la fiebre no remite en un plazo razonable o se presenta algún otro síntoma más grave hay que ponerse en contacto con el pediatra de inmediato. Lo habitual es que los niños se recuperen al cabo de unos días sin necesidad de tratamiento alguno, con la prevención de mantenerlo en casa y dándole abundante líquido para prevenir la deshidratación.

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