Empecemos diciendo que en todo el estado Zulia en Venezuela se venera con especial devoción y cariño a la Virgen llamada Nuestra Señora de Chiquinquirá. El pueblo la bautizó como La Chinita, porque en Maracaibo suelen llamar “chinos” a los indígenas guajiros (que habitan en parte de esa región). O sea, que Chinita equivale a decir Guajirita.

La gaita, música venezolana especialmente para la época navideña

La gaita es ritmo alegre que se empieza a escuchar en Venezuela aproximadamente desde el mes de septiembre y hasta el mes de enero. Cuando se escucha la primera gaita, no se puede dejar de pensar “¡ya llegó la Navidad!”. Por eso, escuchar gaita es sinónimo de festividad navideña, de reencuentro familiar, de propósitos de año nuevo, y de todos los sentimientos de amor y conciliación que trae consigo la época navideña.

Originaria del estado Zulia, al occidente de Venezuela, la gaita años atrás servía para llevar mensajes de protesta y de reclamo a los gobernantes de la época, al ritmo de la tambora, cuatro y furruco. Hoy en día, se pueden oír gaitas con diferentes mensajes, desde el romance, temas políticos, hasta temas picarescos y de doble sentido.

Cumpleaños feliz a la Virgen al ritmo de gaita

Noviembre entero se dedica a venerar a la Chinita. En esos días, la gaita suena con especial frenesí y la alegría y el fervor llenan los corazones de los zulianos. De las numerosas celebraciones que se realizan en honor a La Virgen, entre ellas la Feria de la Chinita, tal vez la más impresionante sea el amanecer gaitero, donde el pueblo de Maracaibo y los visitantes, tanto nacionales como de otros países, se congregan en la madrugada del día 18 de noviembre en la plazoleta de la Basílica, para cantarle a la Chinita las Mañanitas y el Cumpleaños Feliz.

Una Virgen que llegó sobre las olas del mar

La Chinita llegó a Maracaibo sobre las olas del lago de Maracaibo… y no fue que llegó nadando ni en un botecito. Hace más de 200 años, exactamente en el año 1749, había una sencilla mujer que estaba lavando su ropa en las orillas del Lago de Maracaibo cuando vio flotando una tablita de madera fina. Esta mujer, recogió la tablita y la llevó a su casa. Un día, cuando estaba colando el café, la mujer escuchó unos golpes como si alguien estuviera llamando a la puerta. Cuando fue a ver qué sucedía no vió nada y volvió a sus quehaceres. Luego, escuchó nuevamente los mismos golpes. Se quedó muy asombrada, porque lo que vió fue la tablita brillando y en ella podía ver la imagen perfectamente destacada de Nuestra Señora de Chiquinquirá.

Muchas personas la llaman erróneamente Virgen de La Chiquinquirá, cuando realmente es Virgen de Chiquinquirá, porque la imagen en la tablita, era semejante a la imagen de la Virgen Nuestra Señora del Rosario de un pueblo que queda en Colombia que se llama Chiquinquirá.

¡¡Milagro, milagro!!

Cuando la mujer pudo recuperar su voz, comenzó a gritar ¡Milagro Milagro! y de ahí quedó el nombre de la actual avenida que queda junto al Lago de Maracaibo, donde estaba la casita de la mujer.

La gente acudió a presenciar lo sucedido y la casa de la humilde mujer se transformó pronto en un lugar de veneración de la Virgen donde acudía mucha gente para rezarle. Tanto creció la fama de ese santuario popular, que –a pesar de la tristeza que esto causó a la mujer que la halló- las autoridades eclesiásticas y civiles decidieron trasladar la imagen de la Virgen, en procesión, a la actual catedral de Maracaibo, donde solían asistir las personas más adineradas de la ciudad.

La voluntad de la Virgen se impuso sobre la de los hombres

Cuentan que la Virgen era llevada por dos hombres bien fuertes seguidos prácticamente de todos los habitantes de la ciudad. Al doblar una esquina, la imagen se puso tan pesada, que los hombre no podían moverla. Después de un rato de súplicas a la Virgen, y muchos comentarios entre los presentes, uno de los que estaba en la procesión comentó que tal vez la Virgen no quería ir a la catedral, llamada Iglesia Matriz en aquel momento y que tal vez la Virgen prefería ir a la Iglesia de San Juan de Dios, donde iba gente más humilde de Maracaibo. Estas palabras se tomaron como una inspiración divina. La procesión cambió su rumbo hacia la Iglesia de San Juan de Dios y la imagen recuperó su peso normal.

Desde ese día, la Virgen de Chiquinquirá, la querida Chinita, protege desde su templo, hoy convertido en basílica, al pueblo zuliano que la ama y venera con especial devoción.

Si quieres ser testigo presencial, no dejes de visitar Maracaibo, en el estado Zulia, el día 18 de noviembre, en el cual podrás disfrutar de las tradicionales gaitas y de la alegría decembrina que se disfruta en esa calurosa ciudad.

Maracaibo cuenta con un aeropuerto internacional, y desde Maiquetía (aeropuerto principal de Venezuela) hay vuelos diarios que te llevan hasta Maracaibo, donde encontrarás diversas opciones de hospedaje y de paseos y servicios.