El 4 de abril en “The 2012 New York auto show”, Ralph Gilles, presidente y oficial superior de SRT, en representación de Chrysler reveló al mundo la nueva generación del Viper SRT, dejando de lado el nombre Dodge (de ahora en adelante solo se llamara Viper SRT), lo anterior, marca el regreso de uno de los nombres más importantes de las industria automotriz estadounidense.

Una cara conocida

El aspecto del Viper SRT es familiar, fácilmente reconocible, es la apariencia extrovertida típica de los modelos anteriores: maletero corto, capó largo, enorme v-10 en posición frontal y escapes laterales, al mismo tiempo su apariencia es evolutiva (algo similar a lo que Porsche hace con el 911, es evolución no revolución).

La curvilínea carrocería tiene un porqué, cada curva y orifico son funcionales, no son simples adornos pues le dan un coeficiente de arrastre de 0.36.

El capó, la ventana trasera y el techo son de fibra de carbono, las puertas son de aluminio y defensa de plástico reforzado.

La belleza interna

El Viper no se ha destacado por su elegante habitáculo, era más parecido al de un vehículo de gama baja que uno deportivo; este nuevo modelo da un giro radical en lo que se refiere a interiores , inclusive se puede decir lujoso, tiene un estéreo Harman Kardon y asientos marca Sabelt (encargada de hacer los asientos para Ferrari) y además tiene 40 mm más de espacio para la cabeza y 90 mm para las piernas, haciéndolo mas amigable para el día a día, suponiendo que se le de este uso a semejante maquina.

A pesar de usar la misma plataforma de acero de la generación anterior y de paso desmintiendo los rumores acerca de la utilización de la estructura del Alfa Romeo 8c, los ingenieros de SRT se las arreglaron para reducir alrededor de 25 libras (11 kg), además unas barra en forma de X sobre el motor ayudan a aumentar su rigidez.

Este nuevo Viper tiene entre sus nuevas características el control de estabilidad (obligatoria por la ley estadounidense), el control de crucero y el sistema de lanzamiento.

El corazón de la bestia

El motor v-10 de 8400 c.c. de dos válvulas por cilindro sigue presente, aunque con unas pequeñas mejoras, entre ellas una nueva admisión, válvulas mas livianas y pistones Mahle de aluminio forjado que lograron bajarle 25 libras (11 kg) al motor y subir la potencia a 640 hp (477.44 kw) y el torque a 600 lb-ft. Según Gilles "Es el motor de aspiración natural con mayor torque del mundo".

Para controlar todo esta potencia solo se dispone de una transmisión manual Tremec de 6 marchas, no hay transmisiones automáticas ni cambio de marchas con paletas detrás del volante, cosa que tendrá contentos a los puristas.

Los resultados de estas modificaciones son una velocidad máxima estimada de 206 mph (331.52 km/h), 5 mph (8 km/h) más que su predecesor, y una aceleración estimada de 3.3 segundos de 0- 60 mph (0-96 km/h).

Regreso a los circuitos

El Viper tiene un rico historial de victorias y campeonatos, de entre sus palmarés se encuentran: tres victorias en las 24 horas de Le Mans, tres en las 24 horas de Nurburing, una en las 24 horas de Daytona, una en las 12 horas de Sebring, eso sin contar las múltiples victorias en diferentes circuitos alrededor del mundo. Obviamente, estas no se han olvidado y para demostrarlo junto con el modelo de produccion se mostro la versión de competición, la cual correrá en la American Le Mans Series (ALMS).

El tortuoso renacimiento

Chrysler comenzó la producción del Viper en 1991 en la planta de Corner Avenue, en Detroit, Michigan, con un promedio de producción de 1500 vehículos por año y un poco más de 2000 en un buen año, hasta llegar a una cifra total de 30.000 producidos en el 2010, año en que se detuvo la producción. Estos son cifras respetables en la producción de esta clase de autos.

Llegó la crisis económica americana en el 2008 y la declaración de bancarrota por parte de la casa matriz, en esa mala situación y enfrentándose a un futuro incierto, Chrysler buscó alternativas para el Viper, desde vender los derechos de producción incluyendo la línea y que otro siguiera produciéndolo, hasta descontinuarlo definitivamente. Luego, vino la fusión con Fiat y se dio una luz de esperanza, trabajando con un presupuesto apretado se miraron alternativas para regresarlo a la línea de ensamble como la importación de chasises de Europa o sacar la línea completa fuera de Detroit, se concluyó que la mejor manera era hacerlo en el mismo sitio y del mismo modo que desde hace 20 años; aunque con la adición de algo de robótica, el proceso sigue siendo manual.

A pesar de que otras compañías siguen viendo al Viper con algo de desprecio por su simplicidad mecánica, eso no importa a la hora divertirse conduciendo y de robar la atención de las miradas con su escándalo y figura, es como dice Ralph Gilles "es todo un rockstar por sí mismo”.