• Pablo Becerril Viva, un sujeto de 19 años de edad, asesinó a su novia, Nayeli Alejandra Melo Gómez, de 17 años de edad. La golpeó con una piedra. La chica fue encontrada en la zona boscosa del Cerro de la Estrella, en Iztapalapa, de México. El muchacho incluso asistió al sepelio para disimular su participación en el hecho.
  • En Memphis, Tennessee, EE.UU., Arleen Mathers, de 23 años, fue arrestada y acusada de asesinato, por haber asesinado a su novio utilizando un iPod de Apple. El novio, Brad Pulaski, de 27 años había borrado 2.000 canciones del reproductor, después de comprobar que ella las había bajado ilegalmente de internet.
  • Juan Alberto Arbulú Nieto, de 32 años, en un arranque de celos, mordió a su novia Janet Jenifer Rosas Salas, de 28, y le arrancó parte del labio. El hecho ocurrió en el barrio Villa María del Triunfo, en Lima, Perú.
  • El cantante de rap, Chris Brown, fue arrestado por golpear a su novia, la cantante Rihanna. Fue liberado después de una fianza de 50 mil dólares. Posteriormente fue condenado a cinco años de libertad condicional. Tiene prohibido comunicarse de cualquier modo con su ahora ex-novia.

Lo que no llega a las noticias de los períodicos

Todos estos hechos se conocen por la espectacularidad de las agresiones o por la fama de los protagonistas, sin embargo, hay un hecho que se pasa por alto: El grado de violencia que existe entre muchos jóvenes en sus relaciones de pareja.

El asunto no es de varones hacia mujeres, sino una violencia cruzada que no discrimina edades, sexos, razas ni países.

La verdad es que en la relación de muchas parejas la violencia va desde los insultos, pasando por empujones, golpes, acoso sexual, violación, hasta el uso de objetos contundentes y la utilización de armas.

El problema es cada vez más serio y se encuentra instalado en muchos sectores de la población y diversos países.

El peligro de la violencia en el noviazgo

Es una constante que todas la mayoría de las personas que sufren de violencia doméstica, admiten que antes de casarse hubo incidentes violentos con sus parejas, que en muchos casos fueron minimizados o negados.

Una pareja que no aprende a controlar sus impulsos o emociones, es un potencial golpeador físico o psicológico, con todo lo que implica en términos de deterioro para las personas involucradas.

Algunas características comunes de la violencia de novios

La mayoría de los jóvenes esconde el problema. En muchos casos por miedo a la reacción de sus padres, la vergüenza o simplemente por no saber qué hacer.

En muchos casos se da una ambivalencia afectiva. Se saben golpeados, pero a la vez sienten que son importantes para la persona que los maltrata. No alcanzan a comprender el problema de manipulación en el que están sumidos.

No existen datos estadísticos exactos que permitan cuantificar el problema, un poco porque la mayoría de los estudios se han concentrado en la violencia doméstica puertas adentro, y se ha obviado las agresiones que ocurren entre jóvenes.

Consultados sobre el problema la mayoría de los jóvenes sostiene que la razón de sus ataques de violencia están relacionados con celos e inseguridades.

Errores en relación al tema

1. Minimizar el problema.

  • Muchos adultos creen que como los jóvenes no están casados, no viven juntos y no hablan del tema, no hay violencia entre ellos.
  • Los incidentes donde hay agresión verbal, incluso física, suelen ser mirados como cosa de novios que se les va a pasar.
  • El problema no alcanza a ser entendido en su magnitud.
2. Esconder la situación.

  • Tan malo como minimizar, es esconder el problema.
  • Muchos adultos lo hacen por imagen.
  • Los jóvenes esconden por otras razones que van desde el sentir que serán obligados a romper sus relaciones, hasta la vergüenza por la reprobación familiar o social.
3. Suponer que la violencia es menor.

  • La experta en el tema de violencia entre novios, la canadiense Francine Lavoie sostiene que el tipo de violencia que se da entre novios no difiere del que ocurre entre adultos casados.
  • La violencia es siempre violencia, y no debería dejarse pasar como algo menor.

La clave es la prevención

En artículos anteriores hemos hecho énfasis en la necesidad de la educación como un elemento clave para cambiar los comportamientos violentos.

En el caso de jóvenes que no están casados, lo mejor es trabajar en una educación preventiva. Otorgar herramientas para que aprendan:

Evidentemente nada de esto se hace de la noche a la mañana ni sin la participación de adultos interesados en que los jóvenes tengan vínculos afectivos sanos.

Enseñar sobre violencia

Siendo que la violencia está vinculada a dos factores fundamentales, aprendizaje y cultura, es preciso educar a los jóvenes para que aprendan a distinguir los tipos de violencia que existen, actitudes sexistas que puedan crear un clima de violencia, y las formas sanas de relacionamiento.

Así como se aprende a ser violento, es posible aprender a vivir en paz y solucionar los problemas interpersonales sin tener que recurrir a la agresión y al maltrato.

Además, se debe enseñar que la violencia no sólo es golpes o abuso sexual, sino que también el abuso emocional constituye una forma de violencia psicológica, tan grave como lo anterior.

Conclusión

Las estadísticas de los pocos estudios que existen al respecto, señalan que el problema va en aumento.

Los jóvenes tienen que aprender a vivir sus relaciones amorosas de una manera pacíficica, de otro modo, lo que se sueña como una etapa de convivencia gozosa, puede convertirse en una pesadilla con graves consecuencias.