
- Educación contra el acoso - morguefile
Ante estos hechos se debe reflexionar: ¿qué está pasando con la educación de los hijos? ¿Qué pasa con los profesores que no ven o no quieren ver una situación de acoso, que en la mayoría de los casos es muy clara? ¿Hasta qué punto saben los padres cómo les va en el colegio a sus hijos: si sufren o no algún tipo de discriminación?
Algo no funciona en nuestro sistema educativo cuando, con cierta frecuencia, un niño se toma la justicia por su mano y termina lesionando a sus compañeros o a sí mismo.
Es importante tomarse en serio el acoso escolar
Se sabe que el acoso escolar ha existido siempre y que hay muchísimos adultos marcados para el resto de sus vidas por haberlo sufrido de niños y no haberlo superado nunca. Cuando el trabajo o los negocios no les salen bien, algunos adultos suelen recordar los episodios de acoso a los que fueron sometidos de niños y piensan: ¡tenían razón mis compañeros, no soy nadie, no sirvo para nada!
Según las estadísticas, 12 de cada 100 alumnos sufren agresiones por parte de sus compañeros. Los acosadores actúan como matones: los demás compañeros se callan o se ponen de su lado para evitar represalias y el niño acosado comienza a sentirse desprotegido y cada vez más solo.
Los niños acosados tienden al aislamiento
Se vuelven menos sociables y se encierran en ellos mismos. Los pequeños suelen contarlo en casa, pero los adolescentes no, pues se sienten avergonzados y se culpabilizan de la situación. Comienzan a sentirse inseguros, infravalorados; llegan a creerse que no valen nada, disminuye su autoestima y se sienten constantemente humillados.
Muchos de los niños acosados tienen miedo de salir a la calle y sufren el síndrome del domingo: a las 7 de la tarde comienzan a sentirse mal, pues se acerca el lunes que para ellos es el comienzo del infierno.
Este terrible sufrimiento, día tras día, anula la personalidad del más fuerte y cada vez se sienten más aislados y con menos ganas de vivir. De ahí que algunos terminen suicidándose, o, en otros casos, lo resuelvan vengándose, o convirtiéndose en gente peligrosa, pues la venganza les lleva a enfrentarse a sus auténticos enemigos, a veces, liándose a tiros en su colegio con los compañeros, que tan brutalmente les han acosado durante largo tiempo.
Características del acosador
EL bull, o acosador, no suele ser un chico tan fuerte como aparenta. Normalmente, tiene baja autoestima, se siente inferior y necesita protagonismo montando un espectáculo y dominando a los compañeros para sentirse alguien.
Disfruta haciendo sufrir, porque carece de capacidad de empatía, es decir, de ponerse en el lugar del otro. Esta conducta agresiva que ha aprendido y que le hace sentirse tan bien, probablemente, la mantenga el resto de su vida, por lo que no dejará de ser nunca un peligro para la sociedad.
Los acosadores tratan de crear inseguridad en el acosado; a veces, le extorsionan económicamente, haciéndole pagar una cantidad todos los días para evitar que le peguen. Una niña de 5 años entregaba todos los días su bocadillo para que no le pegaran.
No obstante, a veces, no es fácil detectar el acoso, porque los acosadores planifican bien sus estrategias; incluso, pueden continuar acosando fuera del colegio.
¿Qué se puede hacer ante el bullying?
Ante la menor sospecha de que el niño sufre acoso, no se le debe enviar al colegio hasta que sus educadores no se hagan responsables de evitarlo; si no hay seguridad de ello, es preferible cambiarlo de colegio. Por encima de todo, está el bienestar del niño.
Es responsabilidad del colegio hacer que los niños se sientan bien en él, con el fin de que puedan desarrollar con normalidad sus facultades cognitivas, sociales y físicas y, si esto no puede conseguirse, es porque el sistema educacional del colegio está fallando.
Señales de alarma del acoso
- Síntomas de depresión que, a veces, se acompañan de ansiedad.
- Se aísla, se vuelve insociable y habla lo mínimo.
- Desinterés por las tareas escolares.
- Se inventa enfermedades para no ir al colegio
- Se muestra irritable y menos cariñoso.
- Tiene miedo a salir solo a la calle.
Una buena interacción de los niños es prioritaria
Dentro del plan educacional, se debe contemplar como algo prioritario una buena interacción de los niños. Es fundamental que el niño se sienta a gusto en el lugar donde se le va a exigir el esfuerzo de aprender y de superar materia tras materia. Por tanto, desde el principio es importante inculcar la conciencia de igualdad, de empatía, de comprensión y de tolerancia.
Es importante transmitir conocimientos, pero es vital enseñar a los niños a resolver conflictos sin agresividad y a responsabilizarse de sus actos, haciéndoles ver las consecuencias de los comportamientos inapropiados. Hay que orientarles y guiarles constantemente.
Los padres son claves en la educación
En la educación de los hijos, los padres son un ejemplo continuado. Los niños no son crueles, sino que aprenden las conductas de los adultos con los que interaccionan, las de los medios de comunicación, sobre todo de la televisión, que, con frecuencia, es una escuela de violencia y de agresividad.
Hay que estar atentos a la educación de los hijos, para que sepan discriminar las conductas inapropiadas que ven en los medios y hacerles saber lo que está bien y lo que no.
El niño, en su comportamiento, reproduce el ejemplo de su familia. La intolerancia y el racismo se trasmiten de padres a hijos, por los comentarios que se escuchan y por las actitudes que se ven en casa.
Desde la familia es fundamental enseñar y potenciar el concepto de calidad humana, que está por encima de las diferencias, de la riqueza, de la belleza, o, incluso, de la inteligencia.
