Aunque, en principio, las noticias no han sido muy claras, parece confirmado que el líder indígena guaraní Nisio Gomes ha sido asesinado recientemente en Brasil. De nuevo, la presión de terratenientes, agricultores y ganaderos, ha mostrado su forma más violenta y sangrienta. Ya en el año 2003, otro líder indígena, Marcos Veron había sido asesinado en unas circunstancias más o menos similares. Survival Internacional ha denunciado los graves ataques que la comunidad guaraní está sufriendo en la actualidad en territorio brasileño.

Nisio Gomes, líder indígena

Las noticias sobre la muerte de Nisio Gomes, por el momento, se mantienen de forma imprecisa. Según ha denuncia la ONG Survival Internacional, el líder indígena habría sido rodeado por un grupo de pistoleros. Una vez en el suelo, prácticamente, habría sido acribillado a balazos en presencia de toda su comunidad.

La agencia de noticias Europa Press ha difundido la noticia tomando como fuente las informaciones que han aparecido en el diario brasileño Folha y que recoge las declaraciones de la Fundación Nacional de Indígenas, órganos gubernamental brasileño encargado de la protección de los derechos nativos en el país y conocida por sus siglas en inglés FUNAI. Los pistoleros podrían haber atacado el campamento que ocupaba Nisio Gomes, e incluso, podría haber causado la muerte de una mujer y un niño, todavía sin confirmar.

Nisio Gomes era un chamán guaraní de 59 años de edad. Durante su vida, se había encargado de liderar a su comunidad en la lucha pacífica por la recuperación de sus tierras ancestrales. Labor que, en última instancia, le ha costado la vida.

El pueblo guaraní en Brasil

Los guaraníes es uno de los primeros pueblos indígenas de Sudamérica contactado por los europeos. Se iniciaba así un largo proceso en el que los poderes colonizadores han procurado arrebatar las tierras de estas comunidades indígenas. Este proceso, debido al auge en Brasil del comercio de biocombustibles, continúa de forma vertiginosa. Las secuelas que vive el pueblo guaraní son indescriptibles. Se calcula que desde 1986 se han suicidado más de 600 guaraníes.

Según la Organización Mundial de la Salud, y como recoge Survival Internacional, la tasa de suicidio de las poblaciones indígenas puede ser “dos, tres o más veces más alta que del resto de la población”: Según la organización de defensa de derechos indígenas, un estudio del Ministerio de Sanidad brasileño revela que “las tasas de suicidio en este pueblo eran 19 veces más altas que la media nacional”.

La tierra en la cosmovisión guaraní

La importancia de la tierra es fundamental en la cosmovisión guaraní. Se calcula que llegaron a ocupar un total de 350.000 kilómetros cuadrados. En la actualidad, y como han denunciado varias ONG y activistas en defensa de los derechos indígenas, los guaraníes viven hacinados en pequeños campamentos a las orillas de las carreteras, esperando una solución a la problemática derivada de su falta de tierras. De hecho, este problema estaría en la base de la oleada de suicidios que sufre esta comunidad.

En el sistema de creencias guaraní, la tierra juega un papel de crucial importancia. Según los relatos, los guaraníes se hallan en un proceso de constante búsqueda de una tierra prometida, de una tierra ancentral, que conocen como la “tierra sin mal”. En este espacio mítico, no existe ninguna fórmula de maldad. Esta creencias justifica el peculiar modo de vida guaraní y su constante movimiento, aspecto que ha caracterizado para los no indígenas a estos grupos.

Progreso en Brasil

No hay duda sobre la pujanza de la economía brasileña en los últimos años. Los progresos en el país han sido espectaculares, creando prácticamente una de las economías más saneadas a nivel mundial. Sin embargo, el crecimiento ha chocado, de forma inevitable, con un concepto como el de sostenibilidad. A menudo se ha denunciado cómo el progreso brasileño se lleva a cabo a costa de los intereses medioambientales. Y especialmente ha tenido incidencia en el drama humano de las comunidades indígenas.

La extensión de los grandes latifundios dedicados a cosechas para biocombustibles o para ganado ha provocado el robo de tierras que pertenecen tradicionalmente a comunidades indígenas. Los grandes terratenientes han expulsado a numerosas comunidades de sus tierras ancestrales y las han sometido a un intenso proceso de deforestación.

La lucha por la tierra

Los grupos indígenas han intentado volver a ocupar sus antiguas tierras (retomadas), encontrándose en muchos casos con la violencia desatada por pistoleros a sueldo de los terratenientes. Incluso, en alguna ocasión la justicia brasileña ha dado la razón a las reivindicaciones indígenas. Resoluciones que, por el momento, han quedado en papel mojado. Incluso, se ha denunciado la participación de las autoridades locales en la represión de los indígenas.

El progreso es un hecho indiscutible en la política nacional brasileña. Pero este progreso debe encontrar la reconciliación con la sostenibilidad de un medio ambiente especialmente frágil y de unas comunidades humanas sumamente vulnerables.