
- Uvas y hielo - Morguefile
El vino de hielo surgió en Alemania, en el año 1794, en la zona de Franconia, al norte de Baviera. Durante la época de la vendimia a los vitivinicultores de esa región les sorprendió una enorme helada, que afectó a toda la cosecha; era la primera helada de la temporada.
Este hecho, en principio, les pareció una tragedia, pues no podrían elaborar como siempre el vino, al congelarse las uvas, y las pérdidas serían enormes.
Con el vino de hielo, positivizaron la situación
Positivizar un escenario negativo consiste en tratar de que dicho escenario no actúe en contra nuestra, sino a favor. Y, así, los alemanes, a pesar de todo, decidieron aprovechar aquella cosecha y fabricar el vino con las uvas congeladas, a ver qué pasaba.
Lo hicieron y descubrieron que, al prensar las uvas congeladas, se alcanzaban enormes concentraciones de azúcares y la fermentación era más lenta, con lo que desarrollaron un vino diferente al que venían produciendo, más dulce, más sabroso, de acidez intensa y de mayor calidad que el anterior.
A este vino de hielo se le denominó Eiswein, que daba nombre, a partir de entonces, a los vinos de hielo elaborados en Alemania y Austria.
De este modo, lo que se inició como algo catastrófico, lo convirtieron en algo positivo, productivo y original. No se puede ir contra los elementos de la naturaleza, pero, en ocasiones, se puede hacer que actúen en favor nuestro.
Producir vino de hielo requiere paciencia y suerte
Para conseguir el famoso vino de hielo, se requiere paciencia y mucha suerte. No olvidemos que este vino se obtiene de la primera helada de la temporada, por tanto, de esta forma se congela la parte acuosa de la uva, aislando los azúcares y concentrándolos.
Así, es mucho más fácil la separación en el momento del prensado. Además, el hielo que congela las uvas, evita que tengan enfermedades, algo fundamental para producir este vino. También, la enorme concentración de azúcares, junto con el alcohol producido, origina una lenta fermentación cuyo volumen de alcohol está entre un cinco y un diez por ciento.
Además, su producción es limitada porque depende de un clima apropiado, ya que los vinos de hielo son elaborados a partir de heladas naturales y solo se obtienen en años en los que los días de otoño son suficientemente fríos y las uvas están maduras al helarse.
Para que la congelación sea adecuada, la temperatura debe estar alrededor de -7 o -8º C y nunca superior a -13ºC, porque entonces las uvas se congelarían demasiado.
La elaboración de estos vinos es una tarea difícil y cara, porque, al depender totalmente del clima, se debe confiar en que las características del tiempo sean las justas y arriesgarse a reservar las mejores cepas sin vendimiar, esperando que el frio del otoño congele las uvas a la temperatura idónea.
El principal secreto del vino de hielo
Es la deshidratación natural debida a la congelación de las uvas en los viñedos. La vendimia se suele hacer de madrugada, porque la uva congelada debe depositarse lo antes posible en el lagar, para conservar su baja temperatura.
El resultado es un vino dulce muy natural, aromático, con sabor afrutado y meloso al paladar, que produce sensaciones muy placenteras y agradables.
Vinos muy caros y protegidos por la Unión Europea
Los vinos de hielo son bastante caros, porque su fabricación es difícil y además solo se puede aprovechar alrededor de un diez por ciento de la cosecha.
Por esta razón, el vino de hielo se convirtió en un vino de lujo para beber en situaciones especiales. Alemania y Austria son los principales productores, siendo las cosechas de la región del Rhin las más conocidas.
Los vinos de hielo naturales auténticos están protegidos por la Unión Europea, que no reconoce aquellos otros elaborados con métodos artificiales basados en congelar las uvas después de recogerlas.
Algunas empresas han intentado fabricar el vino de hielo con crioconcentración, obteniendo vino con características similares, en regiones donde es imposible su fabricación de forma natural.
Vino de hielo en España
En el pueblo de La Seca (Valladolid) se ha elaborado el primer vino de hielo español con denominación de origen.
Este vino de hielo español se elabora de forma natural, de las uvas congeladas por las heladas nocturnas. Comenzó su comercialización en diciembre del 2006 y compite perfectamente a nivel internacional, aunque su capacidad de producción no alcanza a cubrir las enormes demandas que existen en el mercado.
