Recorriendo la carretera nacional 332 desde la capital, Alicante, y pocos kilómetros antes de llegar a Benidorm, se pueden contemplar unas casas de colores que se reflejan en el cauce semiseco del río cuyas aguas descansan en el embalse. El mar baña tranquilamente las playas y las pequeñas calas donde se puede disfrutar del baño. Las cimas de colinas que devienen desde las cordilleras Penibética e Ibérica, rodean la costa acantilada que caracteriza a la zona.

Villajoyosa o La Vila Joiosa, en Alicante. Una ciudad que tiene todo lo que una persona desearía para su sosiego: un clima privilegiado, una gente acogedora, tranquilidad, servicios completos, mar y montaña, fiestas y descanso.

El centenario del nombramiento

En estos días, la ciudad ha celebrado el centenario de su denominación como tal, otorgado dicho título por el rey Alfonso XIII cuando se inauguró la estación del tren de vía estrecha. “El trenet” o “La Feve” como se le denomina coloquialmente. (Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana). Dicho tren cruza el pueblo -como también lo denominan los ciudadanos, “el poble”- por encima de un puente sobre el río Amadorio, encuadrado por las casas de colores cuyas ventanas dan hacia su ribera o hacia el mar.

En palabras del actual alcalde, D. Jaime Lloret, en la web del ayuntamiento (Ajuntament de La Vila Joiosa, “una ciudad de enclave privilegiado y que cuenta con un envidiable patrimonio cultural. En nuestras calles puede observarse reflejado el patrimonio de una población cuya historia se sustenta en las culturas más dispares, fruto evidente de una situación geográfica y una climatología que facilitan una estancia reposada. Los muchos kilómetros de litoral que jalonan nuestro término municipal hacen, además, que los amantes de la playa encuentren en la calma del Mediterráneo el lugar ideal donde relajarse.”

Por tal razón todo el pueblo se engalana, como lo hiciera, hace un siglo, cuando, el día 6 de abril de 1911, el rey Alfonso XIII concediera dicho título a una ciudad que alcanzara un gran desarrollo en el puerto marítimo y en la fundación del tramo ferroviario. Todos los ciudadanos se aprestaron a adornar sus calles, construyendo incluso arcos que fueron colocados en diversos puntos de la villa.

La ciudad alegre

El nombre de “La Vila Joiosa” en valenciano y su correspondiente “Villajoyosa” en castellano, se refieren, en parte, al carácter lúdico y alegre de la gente de la tierra. No en vano sus fiestas de moros y cristianos, dedicadas a Santa Marta, son muy conocidas, sobre todo por el desembarco que tuvieron ocasión de presentar en la celebración del quinto centenario del descubrimiento de América, en Sevilla.

Este pasado fin de semana, se celebró, además, la fiesta de “Llàgrimes” de Santa Marta en recuerdo del milagro de la Santa, la concesión de la “Carta Pobla“ por Bernat de Sarrià, en el año 1300, para poder construirse el pueblo. Se volvió a levantar sobre las ruinas romanas de la antigua ciudad de Allon y fue repoblada por catalanes y aragoneses.

Al estar enclavada entre las colinas, protegida por la Sierra de Aitana y por el Puig Campana, dos de las cimas más conocidas de la comarca, disfruta de un microclima privilegiado con inviernos templados y veranos algo más cálidos a la par que lluvias escasas y prácticamente sin nevadas ni heladas. La atmósfera está muy limpia y el lugar disfruta de muchas horas de sol o iluminación.

El mar, el campo, la música

La población de la Vila Joiosa se dedica, a la faena pesquera aunque también los sectores de la agricultura, educación, sanidad, servicios e industria son favorecidos por el trabajo de sus habitantes. Dispone de puerto pesquero, puerto deportivo y astilleros. Hay una anécdota que corre con respecto a los astilleros y a las casas de colores.

Los barcos están acabados en color grana, azul claro, ocre, verde, blanco, gris, azul oscuro. Y las fachadas de las casas del casco antiguo, también. Los pescadores pintaban sus casas con la pintura sobrante, con el fin de poder distinguirlas desde la mar a la salida o a la entrada del puerto.

De ahí que La Vila Joiosa sea original entre las ciudades levantinas, con casas de fachadas blancas y tejados de teselas azul oscuro. En la cúpula de la capilla de Santa Marta sí se han colocado dichas teselas pero el resto de las casas, están rematadas con tejas rojas o cobre y tejados planos o inclinados.

Cabe destacar también las tradiciones agrícolas, celebradas con festejos, en las eras para la recolección o para la cosecha. Y no falta la presencia de la música. La tradición melómana es digna de destacarse. La industria del chocolate es importante en el pueblo y en cuanto a servicios, la ciudad es madre de médicos y maestros, figuras importantes en la política y en la ciencia.