La realidad sobre el sida en la actualidad es muy diferente dependiendo las regiones del planeta. Mientras en muchos países pobres el acceso al tratamiento es muy difícil por sus elevados costos, en otros con acceso a la terapia antirretroviral la enfermedad parece estar controlada.

El tratamiento antirretroviral ha hecho perder el miedo

Muchos piensan que desde la aparición del virus en 1981 no se ha avanzado lo suficiente porque a casi 30 años de la aparición de la enfermedad no se encontró la cura.

En sus primeros momentos la enfermedad, que afectaba en su mayoría al colectivo gay, era identificada como “la plaga gay”. Pero pronto la enfermedad se trasladó a otros grupos como los drogadictos y trabajadores sexuales alcanzando después a la población en general.

En esos años los nuevos medicamentos fracasaban después de una temporada con severos efectos secundarios.Pero en 1996 apareció el milagro con la terapia antirretroviral altamente activa, que tuvo como efecto inmediato un retroceso de los síntomas y la caída de la mortalidad.A partir de este "milagro" la enfermedad paso a ser crónica.

Esto ha generado una nueva sensación de fe en la gente en el nuevo tratamiento, provocando que muchas personas bajen la guardia en la prevención.

La terapia antirretroviral no mata pero implica un gran cambio en la vida

Desde la aparición del tratamiento parece ser que la enfermedad solo consiste en tomar pastillas el resto de su vida. Lo primero que se le dice a una persona positiva portadora del VIH es que tendrá que tomar la medicación y con ello llevar una vida plena y saludable.

Pero aunque no mate, en un futuro próximo la persona dependerá de una medicación el resto de su vida con sus efectos secundarios. Además lamentablemente para muchas personas la terapia antirretroviral falla, sin obtener resultados positivos al tratamiento. El tratamiento es caro y complicado y desgasta al enfermo.

A pesar de los logros alcanzados con el tratamiento antirretroviral lo cierto es que el ser seropositivo indica un antes y después en la vida de una persona.

Si no surge a futuro una vacuna que pueda erradicar la enfermedad es probable depender de la medicación toda la vida porque el virus no desaparece, y si el tratamiento se abandona el VIH ataca con más fuerza.

Efectos secundarios del tratamiento antirretroviral

Como toda medicación el tratamiento contra el virus del sida tiene sus efectos secundarios a corto y largo plazo. El VIH afecta diferente a cada persona siendo muy grande la lista de efectos secundarios como cefalea, astenia (cansancio), nauseas, diarrea, insomnio, anemia, elevación del colesterol, pancreatitis y fallo del hígado y a la larga muchos de estos efectos pueden traer desgaste al enfermo y serias consecuencias.

Pero uno de los efectos del tratamiento antirretroviral que genera mucha preocupación y temor a quien comienza el tratamiento es la lipodistrofia que es la cara más visible de los portadores del VIH, con los efectos sociales que genera. Debido a ello muchos optan por dejar la medicación con serias consecuencias.

La lipodistrofia y las ayudas al tratamiento

La lipodistrofia se ha convertido en el estigma social del sida. Implica cambios visibles en el cuerpo como consecuencia del tratamiento antirretroviral. “Lipo” significa grasa y “distrofia” crecimiento anormal. La pérdida de grasa ocurre en brazos, piernas y cara. Los depósitos de grasa aparecen principalmente en el estómago y en la nuca.

Los posibles tratamientos de la lipodistrofia (medicina estética) requieren de altos costos económicos.

Afortunadamente España, uno de los países vanguardistas en proteger los derechos y calidad de vida de los portadores de VIH, ha tenido en cuenta las repercusiones de la lipoatrofia (aspecto deformado con pérdida de grasa en la cara) en el enfermo de VIH.

La lipoatrofia se asocia a síntomas depresivos y de ansiedad que repercuten en el bienestar del enfermo y debido a ello el gobierno afronta los costos de la cirugía reparadora ayudando a mejorar el aspecto del enfermo y ocultando la cara más visible de la enfermedad.

El VIH continúa siendo un enemigo muy resistente que mata en todo el mundo y en gran escala en países que no tienen acceso al tratamiento. A quienes tienen la suerte de acceder al tratamiento antirretroviral tienen el desafío de afrontar la enfermedad y sus efectos secundarios que implica un cambio importante en sus vidas.

El VIH está presente, es un enemigo muy resistente y la mejor arma para combatirlo continúa siendo la prevención.