El vidrio es el material preferido de embalaje, es la barrera perfecta para la conservación de cualquier producto; desde alimentos y bebidas, hasta fármacos y cosméticos.

Proceso de reciclaje del vidrio

El control de la cadena de producción del vidrio es más fácil porque las vidrierías industriales representan un caso, casi único, de industrias en las cuales en la misma unidad productiva, fabrican tanto el material como el producto de vidrio terminado, a veces ya etiquetado y pronto para el uso. No hay ninguna elaboración transitoria entre materia prima y producto final reciclado.

Fases de producción de un envase de vidrio reciclado

Se almacenan en depósitos separados la materia prima (sílice, soda, productos estabilizantes y fundentes) y los pedazos de vidrio, para ser oportunamente pesados y mezclados para formar la masa vitrificable, que alimentará los altos hornos de fusión.

La mezcla se funde a una temperatura de 1.400 °C. El vidrio, una vez fundido, es distribuido a través de una serie de canales que lo transportan en las condiciones físicas justas para poder ser trabajado.

Una serie de máquinas sofisticadas toman el vidrio de los canales de distribución y lo cortan en gotas del mismo peso del objeto a producir y lo modelan para, en segundos, obtener el recipiente en su forma definitiva.

El vidrio de reciclaje, apenas formado, debe ser tratado térmicamente (horno de recocción) para eliminar las tensiones residuales que determinan una alta fragilidad intrínseca.

Ventajas de los recipientes de vidrio

De todos los materiales de embalaje el vidrio es el más antiguo, utilizado hace miles de años por los fenicios. Posee tres características fundamentales que lo hacen seguro para alimentos, fármacos y cosméticos:

  • La inercia física: barrera absoluta que se opone al paso de gases o vapores y la imposibilidad de una “migración” de sustancias hacia el alimento.
  • La inercia química: ausencia de reacciones químicas en contacto con el envase y su contenido.
  • La transparencia: el vidrio es transparente a la luz, lo cual permite controlar directamente el estado de las sustancias que contiene; pero, a su vez, es impenetrable por parte de las radiaciones ultravioletas, las más peligrosas para los alimentos.

¿Es realmente el vidrio tan pesado y frágil?

Mientras los consumidores minoristas prefieren los envases de vidrio, para la distribución en grande es más fácil y liviano manipulear envases de plástico. En realidad, el vidrio tiene la misma densidad del aluminio, que es clasificado como metal ligero. En los últimos 30-40 años el peso de los contenedores de vidrio ha disminuido decenas de gramos y, al mismo tiempo, se lo ha robustecido. Es cierto, el vidrio se rompe, pero fragilidad no significa debilidad: la ruptura sucede bajo cargas muy altas.

La Comisión Europea recomienda el uso de biberones de vidrio

Después de la investigación realizada en biberones de plástico (policarbonato), en los cuales se encontró bisfenol A, se recomienda a los padres usar mamaderas de vidrio por ser más seguras para la salud humana.

El bisfenol A, es un compuesto habitual en los plásticos y se ha demostrado que cuando se calienta el plástico libera el bisfenol A, que pasa del envase al alimento o bebida.

Las Comisión directiva europea bloqueó la producción de biberones en policarbonato desde el 2 de marzo, mientras que desde el 1 de junio será prohibida su comercialización e importación en todos los países miembros de la Unión Europea.

Estudios publicados en los últimos años han puesto en evidencia la relación entre el bisfenol A y las alteraciones del ciclo hormonal; como así también, se lo ha relacionado con el cáncer de próstata, de mama, malformaciones reproductivas, diabetes y otros trastornos crónicos.

La posibilidad del vidrio de poder ser reciclado infinitamente sin perder sus propiedades originales, impulsa a ciertos emprendedores a la reutilización de los desechos provenientes de la recolección diferenciada de residuos.