Thomas Hobbes nació el 5 de abril de 1588 en Westport, cerca de Malmesbury. Hijo de clérigo, su familia era de condición muy humilde. Desde el año 1603 hasta el año 1608, Hobbes estudió en el Magdalen Hall de Oxford. En poco tiempo pasó a preceptor de la familia de Lord Cavendish.

Primeros viajes al continente europeo

Thomas Hobbes entabló una estrecha relación con el hijo de Lord Cavendish, y juntos hicieron su primer viaje al continente europeo, un viaje que duró dos años en los que recorrieron Francia e Italia. A su regreso de Europa comenzó a colaborar con Francis Bacon y con Herbert de Chesbury, aprovechando también para traducir las obras de Tucídides.

En el año 1629 inició un nuevo viaje al continente europeo, el cual durará hasta el año 1631. En este segundo viaje tuvo la oportunidad de contactar con el cartesiano círculo de Mersenne. Es allí donde descubre los “Elementos” de Euclides y su gran pasión filosófica en el “more geométrico” y el mecanicismo.

El tercer viaje de Thomas Hobbes al continente europeo tuvo lugar entre los años 1634 y 1637. En este viaje visitó a Galileo en Florencia y entregó a Descartes su comentario crítico a las “Meditaciones metafísicas”. Durante este tercer viaje tuvo también la oportunidad de entrar en contacto con Mersenne y con Gassendi, y comenzó a preparar su ambicioso proyecto “Elementa philosophiae”.

Elementa philosophiae

El gran proyecto de Thomas Hobbes, al que denominó “Elementa philosophiae” era, ante todo, un proyecto deductivo; un proyecto que debía seguir el orden lógico marcado por la naturaleza, la cual debe fundamentar la teoría del hombre para, por último, deducir la conducta civil. Así, el “Elementa philosophiae” aborda los tres grandes niveles de la realidad en su secuencia lógica: “De Corpore”, “De Homine” y “De Cive”.

El hecho de que se trate de un proyecto deductivo y mecanicista indica la influencia que sobre Thomas Hobbes tuvieron el círculo de Mersenne y los cartesianos, quienes pretendían explicar el mundo en claves mecánicas. Sin embargo, Thomas Hobbes intentó llegar más allá que los cartesianos, y adentrarse en el territorio del alma humana y de las normas de conducta. Para Hobbes lo importante era el final, la ética y la política.

Thomas Hobbes entendía que una teoría de la conducta civil debía estar basada en la teoría de la naturaleza humana, basada a su vez en la física mecanicista. Esta concepción deductiva le forzaba a seguir un orden lógico, impuesto a su vez por el orden jerárquico de la realidad. No obstante, Hobbes no pudo mantener este orden lógico ya que su preocupación estaba en abordar cuanto antes el último campo, “De Cive”, ya que los dos primeros campos ya habían sido explorados anteriormente por otros autores.

Modelo mecanicista y ciencia deductiva

Thomas Hobbes comienza sus “Elementos” con unas reflexiones sobre el método, estableciendo una estrecha relación entre ciencia y experiencia, y acercándose al modelo mecanicista del continente. Para Hobbes la mente era un lugar más de la naturaleza, un lugar poblado de ideas que se asocian y se disocian. A Hobbes le preocupaba ya el problema de la asociación de las ideas y de las reglas que rigen sus movimientos.

La sensación, además, no es tan sólo un proceso de conocimiento, sino también un movimiento biológico, un movimiento en el organismo provocado desde el exterior y capaz de producir en el cuerpo dolor o placer. Llamamos bueno, por tanto, a aquello que nos produce placer aumentando nuestro “movimiento vital”, mientras que malo es aquello que nos produce dolor y disminuye nuestro “movimiento vital”. Así comienza a establecer Hobbes su fundamentación antropológica del conocimiento y de la ética.

El poder según Hobbes

Para Hobbes el poder podía definirse como la potencia de conservación. Todo ser vivo está regido por la inexorable ley de la naturaleza que nos obliga a luchar para sobrevivir. De esta forma, Hobbes entiende el éxito como la maximización de la supervivencia: el poder de sobrevivir, el poder de asegurar la vida, el poder de dominar y de someter a los otros seres vivos, el poder de defenderse frente a su dominación.

Para Hobbes el poder es, pues, la potencia de autoconservación. Y, por ello, las pasiones, el honor, la gloria, son imágenes que derivan de imaginar nuestro propio poder. Hobbes, por tanto, reduce toda pasión a movimientos de placer o de dolor regidos estrictamente por la ley natural de supervivencia. Es decir, la conducta humana es basada en una teoría de las pasiones que, a su vez, es reducida a lo biológico.

Thomas Hobbes continúa su gran obra

A pesar de toda su carga filosófica, los “Elementos” no pasaron de ser unos escritos preparatorios de la gran obra de Hobbes, su “Elementa philosophiae”. Fue en París, huido de Inglaterra, donde comenzó a preparar el “De Cive” y cuyo manuscrito se publicó en el año 1642. En el año 1644 ya había escrito también su “De motu, loco et tempore”, un esbozo del “De Corpore”.

Hobbes trabajó de forma muy intensa durante su exilio en Francia. En el año 1647 publicó una nueva edición del “De Cive”. También de esta época son algunos de sus escritos sobre óptica, las famosas “Objeciones” a Descartes, el “Leviathan” (1651) y un extenso material todavía inédito que reposa en los archivos de la Bibliothèque Nationale de París, en el British Museum de Londres y en los archivos del castillo de Devonshire.

El "Leviathan"

En el año 1651, una año antes de que Hobbes regresara a Inglaterra, se publicó en Londres su obra “Leviathan or the Matter, and Power of a Commonwealth Ecclesiastical and Civil”, una obra que situaba en primer plano el problema del hombre y del ciudadano. Unos años después, en 1655, publicó al fin su “De Corpore”, y en el año 1657 se publicó el “De Homine”, la obra con la que culminó su proyecto inicial, si bien su contenido ya había sido tratado anteriormente en el “Leviathan”.

La asombrosa vitalidad de Thomas Hobbes

Thomas Hobbes tuvo el privilegio de poder disfrutar de una larga vida acompañada, además, de una gran vitalidad. A la edad de 75 años jugaba al tenis, y comenzó a escribir su biografía a los 84 años de edad; autobiografía que escribió en latín, en verso y en prosa. A los 86 años tradujo y editó “La Ilíada” y “La Odisea” en verso. Thomas Hobbes falleció en el año 1679 a la edad de 91 años.