Afirma que es romano y que tal vez por eso se magnifiquen sus actos y sus palabras. Tal vez sea cierto. Pero no sólo lo dice, también lo ratifica y lo transpira. Para conocer hechos concretos de él, de su persona y su popularidad, debe decirse que nació en la capital de Italia; que ha vivido siempre ahí y ha jugado toda su carrera profesional para el equipo de su ciudad. Francesco Totti es Roma y la AS Roma es Totti. Es un símbolo balompédico, el pródigo gladiador.

Francesco Totti y el fútbol

Corre por el césped con un peculiar talante; mira al balón de lejos, con cierto desprendimiento mentiroso que roza en la falsedad. Pero su función requiere que él y el esférico se acompañen, que uno domine al otro y viceversa. Ambos se necesitan para tomar un rumbo nuevo, para pensarse mejor y conducirse a las redes.

Cuando han estado cerca, la pelota y Totti, o al revés según sea el caso, la fama futbolera del “Emperador” vuela más allá de las paredes del Calcio. Francesco debutó a los 16 años y a los 21 ya era el capitán de su único conjunto. Ahora que recién cumple 35 primaveras, es el máximo anotador en activo de su país y el quinto mejor anotador de todos los tiempos en la Serie A.

Su personaje y su apoteosis devienen de la fidelidad que ofrece a Roma. No sucumbió a las tentaciones monetarias que le ofrecieron, en determinado momento, para integrarse a la ligas española e inglesa. Comete actos de violencia y los justifica aclarando que fueron por defender la integridad y los insultos hacia su terruño -para ejemplo, una patada salvaje que propinó a Mario Balotelli-.

Totti -nacido el 27 de septiembre de 1976- no es un goleador de cepa, puro y nato, pero las exigencias le obligaron a tener que correr, buscar y ganarse el respeto con anotaciones. En Italia, donde los excesos tácticos son una costumbre, el visionario mediapunta fue y es contrastante.

Su carácter le ha valido para reponerse de lesiones graves en corto tiempo. En 2006 se rompió la tibia y peroné, demostrando que el gladiador también es inmune durante la batalla. Con ese mismo estilo ha sabido desdeñar a sus contrincantes y llegar al punto de escupirles en el rostro.

Francesco Totti y el final de su carrera

En su mente, Il Capitano percibe el fútbol como siempre, aunque su cuerpo y sus piernas y los entrenadores le hagan saber que poco a poco otros guerreros buscarán ocupar su sitio en la cancha. Él se niega a aceptarlo. Cuestiona cada que no es titular, pide explicaciones y exige que el peso de su historia baste para participar habitualmente, todos los minutos posibles.

En casi 20 años de carrera, el palmarés de Francesco Totti se concentra en una Copa del Mundo (2006), un Scudetto (2000-01), dos Copas de Italia (2006-07, 2007-08), dos Supercopas (2001, 2007), un Europeo sub21 (1996) y una Bota de Oro (2006-07).

En su niñez rechazó pertenecer a las fuerzas básicas del AC Milan -su familia creyó más conveniente que estuviera cerca de su hogar-. Totti sigue y seguirá ahí. Imagina su futuro, si por él fuera, jugando hasta los 45 años.

El 10 romano es hombre de un solo deseo, de una sola pertenencia. Para entrevistarle personalmente se debe tener paciencia: se hace la requisición al departamento de prensa del club y la respuesta se obtiene dos años después. Declara que únicamente le falta ganar una Champions League. Mientras tanto, los pies del gladiador están disponibles al servicio de la capital italiana… para disputar el balón y para alimentar su amor y deseo propio con la AS Roma y con la propia Roma.