Sócrates (470 - 399 a. C.), como filósofo ágrafo que desconfiaba de la palabra escrita, legó a la tradición grandes incógnitas acerca de su verdadera filosofía, a menudo confundida y entremezclada con las ideas de Platón. ¿Quién fue realmente Sócrates?

Las fuentes históricas

Podemos mencionar cuatro fuentes históricas en el estudio de la vida de Sócrates y sus ideas fiosóficas:

  • Platón: probablemente el filósofo más influyente de la historia, fue discípulo de Sócrates, y plasmó su filosofía mediante la técnica literaria del diálogo, cuyos protagonistas eran el mismo Sócrates y algún otro interlocutor. Sus textos reflejaron la filosofía de Sócrates, pero también contribuyeron a solapar y confundir las ideas de ambos.

  • Aristóteles: aunque su testimonio no fue directo, como el de Platón, conocía su filosofía y contribuyó a esclarecer la relación de Sócrates con la teoría de las ideas de Platón.
  • Jenofonte: autor del libro Recuerdos de Sócrates. Fue amigo del filósofo. Jenofonte era historiador, pero no tenía demasiado talento para la filosofía. Su importancia como testigo reside en la gran cantidad de anécdotas que refleja en su libro, algunas de las cuales vienen a confirmar lo que Platón documentó acerca de la vida de Sócrates en algunos diálogos.
Condena a muerte de Sócrates
  • Sócrates fue condenado y ejecutado en el año 399 a. C. por un tribunal formado por 500 jueces atenienses elegidos al azar. Los cargos de los que se le acusaba fueron: a) no creer en las divinidades de la ciudad e introducir otras nuevas y; b) corromper a los jóvenes con sus ideas. Se ha dicho que probablemente sus acusadores y los jueces que fallaron en su contra no buscaban la muerte del filósofo, sino humillarle obligándole a pedir clemencia. Sin embargo, Sócrates evitó las plegarias y en su discurso de defensa, plasmado por Platón en su Apología, decidió reafirmar su vida anterior y no traicionar sus férreos principios morales. En el diálogo platónico Critón, se nos dice que los guardas de la prisión estaban comprados y que, sin embargo, Sócrates decidió no huir para obedecer las leyes.

La relación de Sócrates con los sofistas y la falsa imagen difundida por Aristófanes, que en su comedia Las nubes lo presentaba como un enloquecido filósofo de la naturaleza habría inclinado la balanza en su contra. Todas estas ideas relativas a la sofística y la cosmología contaban con la desconfianza y el recelo generalizado de los atenienses. Por otra parte, los crímenes cometidos por Critias y Alcibíades -quienes fueran en su juventud acompañantes y aprendices de Sócrates- durante la oligarquía de los Treinta Tiranos, también dañaron la imagen del filósofo. Además, Sócrates solía ganarse enemigos en sus enfrentamientos dialécticos con otros ciudadanos, costumbre que tomaba como un mandato del mismísimo dios Apolo.

La anécdota del Oráculo de Delfos

En la Apología, Sócrates narra la conocida anécdota del Oráculo de Delfos. Sócrates acudió a Delfos, donde una pitia en trance servía de conexión con el dios Apolo según las creencias mitológicas. Iba acompañado de su amigo Querefonte, quien al parecer preguntó al oráculo quién era el hombre más sabio de Atenas, a lo cual la pitia respondió que el más sabio era Sócrates. Hoy se piensa que Querefonte preguntó algo así como: "¿Es Sócrates el hombre más sabio de Atenas?".

Sócrates decidió cuestionar al oráculo y poner a prueba su sabiduría enfrentándose dialécticamente con sus conciudadanos. Acabó concluyendo que él era tan ignorante como los demás, pero mientras los otros solían hacerse pasar por sabios sin serlo, Sócrates era consciente de su propia ignorancia. En ese sentido, él era el más sabio.

La ironía socrática

El método socrático en el diálogo se basaba en dos principios: la ironía y la mayéutica. Sócrates fingía ser ignorante para tirar de la lengua a sus interlocutores. Posteriormente solía refutar sus opiniones. A veces se consagraba a ayudar a que su interlocutor ordenara sus ideas y las expusiera, en eso consistía la mayéutica.

Sócrates y la conciencia moral

Sócrates comparte con los sofistas el mérito de haber desplazado la filosofía desde el cosmos hacia los asuntos humanos, pero a diferencia de ellos, no compartía su relativismo moral. Las preocupaciones de Sócrates fueron morales, lo cual desmiente el testimonio de Aristófanes. Según Aristóteles, "Sócrates, que se dio al estudio de las virtudes éticas, fue también el primero que buscó acerca de ellas definiciones universales" (Met, 1078b). Se consideraba a sí mismo un tábano que aguijoneaba a los atenienses para recordarles que cuidaran de sus almas y cultivaran la virtud.

Otra tesis de Sócrates era la conocida como intelectualismo moral, según la cual, nadie hace el mal a sabiendas, y quien obra mal debe ser reeducado.

Sócrates y la filosofía de Platón

Según Aristóteles, las dos aportaciones principales de Sócrates al conocimiento fueron:

Sin embargo, Aristóteles dice explícitamente que Sócrates, a diferencia de Platón, "no separó las formas", es decir, las "ideas". También afirma Aristóteles que Platón llegó a la conclusión de que, si los conceptos universales no podían agotarse en sus casos particulares, tenían que gozar de entidad y existencia propias (Met, 987b 5), y fue así como Platón concibió la teoría de las ideas. Los diálogos platónicos que reflejan la verdadera filosofía de Sócrates serían, según David Ross, los más tempranos, que tratan de establecer definiciones universales sobre conceptos morales:

  • Cármides: ¿Qué es la templanza?
  • Laques: ¿Qué es el valor?
  • Eutifrón: ¿Qué es la piedad?
  • Hipias Mayor: ¿Qué es la belleza?
Habría que añadir algunos otros, como la Apología. Ni la teoría de las ideas, ni la reminiscencia o la transmigración de las almas, ni la hipótesis del demiurgo, ni por supuesto la preocupación por la perfecta ordenación política de la ciudad (puesto que Sócrates era apolítico), serían tesis originales de Sócrates.

Bibliografía:

-Aristóteles, Metafísica, Gredos, Madrid, 1998.

-Jenofonte, Recuerdos de Sócrates, Alianza, Madrid, 1967.

-Platón, Diálogos, Gredos, Madrid, 2003.

-David Ross, Teoría de las ideas de Platón, Cátedra, Madrid, 1997.