
- Tirolina en via ferrata de Corcega - Miguel Reglero
Córcega, île de beauté, playas caribeñas y montañas alpinas concentradas en una pequeña isla. Con una orografía como ésta las posibilidades para practicar deportes de aventura son infinitas. Las vías ferratas son itinerarios equipados con clavos, grapas, cadenas y cables, entre otros, para hacer posible el avance tanto vertical como horizontal por paredes que de otra forma serían infranqueables.
Adrenalina para todos los públicos
La vía ferrata A Manicella se encuentra en el centro de Córcega, a 14 kilómetros al oeste de Ponte Leccia. El camino hasta allí es parte de la aventura, por una carretera encerrada en la garganta del Valle de Asco, tan estrecha que solo unos pocos centímetros separan las carrocerías de los coches que se cruzan en sentidos opuestos, con los retrovisores plegados para no perderlos en cualquier curva. Con el río a un lado y al otro las altas paredes verticales del desfiladero apenas queda espacio para aparcar los vehículos, amontonados en los arcenes tras el puente que lleva al comienzo de la ferrata.
Si no hemos prevenido su popularidad puede que al llegar no haya material disponible y nos toque volver a las oficinas de Ponte Leccia a pagar los 22 euros de esta actividad. Una vez equipados con casco, arnés con disipador y polea para tirolina, comienza el curso preparatorio. Durante 45 minutos un simpático instructor explicará -en riguroso francés- las técnicas básicas, correcto empleo del material y normas de seguridad, para seguidamente pasar un pequeño test de aptitud donde demostrar el nivel adquirido.
Hay cinco itinerarios posibles, desde fácil a difícil, muy bien indicados en los senderos, con salidas de emergencia por si algún tramo se nos queda grande. También contaremos con la vigilancia de varios guías en diversos puntos de cada recorrido. El más complicado, A Manicela, asciende doscientos metros por clavos y grapas con alguna tela de araña muy divertida hasta llegar a un paso horizontal totalmente aéreo. Las cuatro tirolinas finales son espectaculares, y volando por el cable llegamos al punto del que partimos, donde podremos darnos un baño en las pozas del río.
Tirolinas de vértigo
La vía ferrata d'U Calanconu, en el este de Córcega no tiene niveles diferenciados. Son cuatro horas de escalada, trepadas, puentes tibetanos, pasos donde quedas expuesto boca arriba en el aire y tirolinas de doscientos metros con sesenta de caída. Estamos en Chisá, unos veinte kilómetros al noroeste de Solenzara. En la caseta de alquiler una señora explica -en riguroso francés- las técnicas básicas ayudándose de unos gráficos a todo color. Aquí no hay guías vigilando ni caminos alternativos. Si empiezas, acabas.
Una vez pagados los 25 euros de rigor hay que caminar unos veinte minutos hasta llegar a la primera escalera de grapas. El nivel es alto pero no extremo y la ferrata está muy bien equipada, solo hay que ir con cuidado, especialmente en las tirolinas. Lo normal es que el impulso te lleve hasta el otro lado, donde una cuerda o una red estarán esperando para ayudar en la frenada. Pero en ocasiones un pequeño roce con el casco o la simple fuerza del viento en contra, puede detener la propulsión, y dejarnos colgados sobre el vacío a muchos metros del objetivo. Entonces no hay más remedio que apretar los dientes y tirar de brazos y riñones para avanzar hasta el final del cable.
De vuelta en la caseta se dejan las cosas colgadas en unos ganchos si no queda nadie para recogerlas. Al otro lado de la carretera hay un albergue de la ruta Mare e Monti donde tomar un refrigerio y descansar de la paliza.
Actividades para niños y adultos
Muy cerca de Solenzara, a cinco minutos del camping U Rosumarinu se encuentra la vía ferrata Buccarona, dentro del parque de aventuras Corsica-Forest. Por 17 euros se disfruta de las telas de araña, tirolinas, escaleras y magníficas vistas durante las tres horas necesarias para completar este recorrido de nivel medio. Para los más atrevidos hay una extensión de mayor dificultad accediendo al tramo A Punta.
En el mismo parque se pueden realizar actividades más tranquilas por la zona de aventura, con pasarelas sobre los árboles, puentes colgantes, redes y lianas. Un marco de diversión para todas las edades.
