Contratar un viaje de pesca poco tiene que ver con cualquier otra forma de turismo, ya sea por nuestra cuenta o con un paquete cerrado. Estamos a expensas de que los peces y la climatología sean benignos, de ahí que siempre estén ligados a un factor de incertidumbre y al azar, por lo que es interesante prestar atención a cada detalle de los preparativos.

Escoger el destino, la especie y la temporada para pescar

No todas las especies se pueden pescar todo el año, de ahí que existan temporadas concretas para cada pez que se ofertan como tales en las agencias. Es demasiado arriesgado viajar fuera de ella, pero dentro de ésta hay que conocer también los mejores meses. Casi todos los touroperadores tiene establecidas en base a la experiencia las mejores épocas para viajar tras cada pez, algo a lo que conviene hacer caso. Navegar por Internet y buscar referencias también es un paso casi obligado para conocer la reputación de la empresa contratada. En cualquier caso, contar con guías locales siempre es preferible a que vengan con el grupo desde la ciudad de salida.

Un dato importante de cara a la previsión es saber que en el Hemisferio Sur, y en destinos tan importantes como la Patagonia, Oceanía o el sur de África, las estaciones son las contrarias a Europa. Cuando en un lugar es verano en el otro es invierno. Sea una época u otra, lo mejor es llevarse ropa de abrigo por capas y suficiente para condiciones adversas.

Confirma qué incluye el viaje de pesca contratado

El paquete básico de un viaje de pesca con precio cerrado suele incluir las jornadas contratadas, los desayunos, almuerzos (a pie de río) y cenas en habitaciones compartidas, con diversos precios según el número de personas del grupo. Al margen de esto, hay que tener en cuenta otros gastos comunes que no suelen venir incluidos. El principal de ellos es el billete aéreo; si se contrata con una agencia global como Pesca Travel en España, se pueden encontrar buenos precios. Si no es así, al final el gasto se incrementará algo más.

Tampoco se suelen incluir las bebidas alcohólicas, algo muy común tras un largo día de pesca. Los vinos, cervezas y licores en un lodge van aparte y se pagan caros. Por último, se suele considerara un buen detalle por parte del cliente la propina al guía, que varía según la zona a la que hemos viajado. Guardar 50 euros para ese fin es una buena previsión.

En el caso de alquilar una embarcación para pescar en el mar, hay que pactar con el patrón el precio y las condiciones. Los hay que cobran por barco, pudiendo pescar hasta 5 o 6 personas, lo que abarata los costes si se va en grupo, pero resulta incómodo si se comparte con desconocidos. Otros, en cambio, tienen tarifas más caras y cobran según la gente que embarca y por supuesto dan la opción de contratar el barco en exclusiva.

Es vital conocer si se incluye un seguro de viaje. El contacto con la naturaleza no está exenta de riesgos y entra en lo posible cualquier percance. Si se desea contratar aparte, algunas compañías como Axxa tienen seguros especiales para caza y pesca. Lo que no se puede reclamar en ningún caso es la falta de pesca. A menos que la agencia o el guía te garanticen un número de picadas, esto es materia de azar que nunca da derecho a pedir compensación. Contratar una agencia seria permite contar con guías experimentados que nos evitarán volver con las manos vacías. Su conocimiento de la zona (ríos, lagos…) le hará adaptarse a condiciones adversas como el tiempo para buscar los lugares donde conseguir peces.

Optimizar el equipaje para pescar

Si por el pescador fuese, llevaría tres maletas con su equipo, pero no conviene ser exagerados y sí economizar con el equipaje. Si es posible, se puede llevar el equipo propio básico (caña, carrete y señuelos) para estar más cómodos. Si no lo es, la mayoría de los lodges y guías que contratemos tienen a disposición del cliente todo el material, pero conviene conocer de antemano si este alquiler viene incluido en el precio o se paga aparte.

Las cañas de viaje son una excelente opción si vamos de viaje en avión. Básicamente son las mismas que se venden en uno o dos tramos, pero divididas en cuatro o cinco para acortar el espacio que ocupan. A día de hoy ofrecen las mismas prestaciones y nos evitan el farragoso trámite del avión, donde cualquier bulto voluminoso (en este caso cilíndrico) ha de ser facturado como equipaje especial y en una cinta diferente. Con las cañas de viaje esto no sucede ya que pueden ir dentro de una maleta grande.

Evita complicaciones en el avión: cañas y señuelos a bordo

Las normas de navegación aérea se han endurecido para todos, y en lo que respecta a la pesca también hay cuestiones que no se deben pasar por alto. En cuanto al número de kilos permitido, sólo algunas aerolíneas contemplan el equipo de pesca como material deportivo y dejan facturarlo sin contabilizar su peso. También es importante saber que habitualmente no está permitido transportar la caña como equipaje de mano en cabina y por supuesto tampoco señuelos o herramientas como anzuelos, navajas o pinzas, muy comunes en el pescador. La caja de señuelos siempre en bodega. Muchos países también ponen pegas con los materiales para el montaje de moscas como plumas y pelos de animales.

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