Los museos no son territorio exclusivo de los adultos. Los niños pueden pasar unas divertidas vacaciones, descubriendo sensaciones y nuevas experiencias, aprendiendo sobre ciencias, “viviendo” la historia o disfrutando de viejos y nuevos juguetes.

Viajar a Londres y conocer museos para niños

Para moverse en Londres y tener acceso a más de 50 atracciones, lo primero que hay que hacer es comprar el London Pass; no sólo es un gran ahorro, sino que también permite evitar las largas filas.

Entre los lugares para ver, el más importante es el Natural History Museum, que en el ingreso expone esqueletos gigantes de animales prehistóricos; las Earth Galleries, en dónde se simulan los efectos de un terremoto y la visita al interior de un volcán, y el Science Museum, que alberga el módulo de comando del Apolo X.

Para los más grandes está el Bethnal Green Museum of Childhood, una faraónica exposición de juguetes entre la cual se encuentras las casas de muñecas victorianas y muñecas de ceremonia japonesas. Un clásico es el Madame Tussauds, con sus estatuas de cera, desde los héroes históricos hasta los divos del jet-set.

Visitar los museos en Viena

Con la llegada de la primavera, Viena es una de las capitales ideales para visitar. El museo para niños Zoom, propone cursos de arte y actividades para niños de todas las edades.

Un lugar que fascina a los más chicos es el Castillo de Schönbrunn, en donde se puede jugar a ser rey por un día, preparar una antigua mesa imperial, disfrazarse de hijos de la familia real o perderse en los dos laberintos del jardín. Para los golosos, vale la pena una pausa en el retro de la confitería Demel, en dónde a través de una pared vidriada, se puede admirar la cocina en acción.

A mitad de camino, entre el museo Albertina y el Burg Garten, se encuentra la Schmetterling haus, la casa de las mariposas, repleta de mariposas de espléndidos colores. Un viaje a la capital austríaca, sería incompleto sin un paseo en fiaker y sin tomar un helado en la histórica heladería italiana Zanoni & Zanoni.

Y para terminar el recorrido, hay que visitar el Prater, uno de los parques de juegos más antiguos de Europa.

Conocer Berlín y sus atractivos para niños

Es la ciudad más ecléctica de Europa, capital de la arquitectura moderna, de las tendencias artísticas y de la vanguardia musical.

En el Deutsches Technikmuseu, el museo de la técnica, los niños pueden experimentar en primera persona las leyes de la física y la química.

El parque más antiguo de Berlín, el Volkspark, cuenta con la famosa Märchenbrunnen, la fuente de las fábulas, que refleja los 106 personajes más amados por los niños.

Para sentirse en un set de cine, hay que conocer el Filmpark Babelsberg, en los exestudios Ufa-film. Allí se exponen legendarias escenografías y ambientaciones de famosos films.

Copenhagen, turismo para niños

La capital danesa dedica una particular atención a la familia. Muchos museos son pensados para los niños. El Nationalmuseet, ofrece una amplia variedad de actividades. Los chicos pueden levantar una herramienta medieval, vestir una prenda metálica como la de los vikingos o transformarse en príncipes y princesas.

A 40 Km. de la ciudad se encuentra el Museo de los barcos vikingos, en donde es posible vestirse de bárbaros y escribir el propio nombre con el alfabeto rúnico.

Copenhagen alberga uno de los zoológicos más grandes de Europa, con una zona exclusiva para niños, en donde ellos pueden tocar y jugar con los animales.

Años atrás, al pensar en vacaciones con niños, se podía perder el coraje de viajar. Hoy, las capitales europeas cuentan con infraestructura y servicios para que las vacaciones se disfruten en familia.