“El corazón tiene razones que la razón no entiende”

Falso: Sólo cuando el amor no es recíproco goza de discordancia. Y funda así, sus bases en la falta de coherencia y compromiso. Para finalmente, sustentar el accionar de un sentimiento trastornado e inconsecuente bajo una noción incomprensible.

“El amor todo lo puede”

Falso: De hecho, es el efecto -por excelencia- que más repercute y complica, al resto de las causas que movilizan al hombre. No obstante, también es el que lo impulsa con una fuerza interior de magnitudes poco comparables. Por ende, de límites vagamente obedientes.

“Amar es perdonar”

Falso: El arrepentimiento no precisa llegar cuando el amor no traiciona. Si es necesario reunir los fragmentos de un sentimiento con perdón, de modo que las partes puedan continuar unidas a través del mismo, es porque algo se ha roto. E indefectiblemente, la imperfección entre las grietas, será una falla indisimulable en más.

“El tiempo y la distancia curan las heridas”

Falso: Alejarse, ausentarse, desentenderse de una realidad propia, como si se tratase de un componente no inherente al ser y de cualidad descartable, es una completa muestra de inmadurez para consigo mismo. Un lapso, un espacio determinado, no cicatrizan heridas que deja el amor. Son sólo paliativos remotamente efectivos, que tienden a fortalecer un duelo desde la negación, la ausencia y la fingida indiferencia. En algún momento y lugar, sin importar cuales fueren, habrá que enfrentarse con esa lesión del alma.

“La amistad entre el hombre y la mujer no existe.”

Falso: Existe, perdura y se fortalece estrechamente, sólo si las orientaciones sexuales de las partes en cuestión, no son compatibles entre si. De lo contrario, es un vínculo de atracción más y no un sentimiento de amistad exclusivo.

“No se sabe lo que se tiene hasta que se pierde.”

Falso: Dicha aserción sólo apunta a persuadir, a través de un modelo de revaloración tardía y frustrada, la presencia de un interés fetiche sobre la persona suprimida. No se valora más a quien nunca importó precedentemente, porque ya no esté ulteriormente. Quien así lo conciba, goza de una noción en suma primitiva y efímera acerca de la capacidad amatoria del ser humano.

El amor verdadero dura para siempre

Falso: Son las acciones y la conducta del hombre las que determinan la aparición, duración, calidad y cualidad de los hechos que componen su vida. Y no -erróneamente como se supone- las circunstancias de la misma. De manera que tratándose de un ser en permanente mutación y desarrollo ideológico, resulta un tanto utópico, suponer que a lo largo de toda su existencia se sienta identificado con un único sentimiento. Si todo caduca, tiene vencimiento, cumple una función determinada para luego mermar su existencia, revela un ciclo ¿por qué el amor tiene que ser la excepción?

“El amor a distancia jamás funciona”

Falso: Que el amor funcione y perdure no es una cuestión de tiempo. Mucho menos de espacio, sino de compromiso y voluntad entre los involucrados. Físicamente lejos, emocionalmente cerca; representan analogías que suponen los extremos opuestos de nociones esenciales dentro de una relación de pareja. Sin embargo, el amor precisa lazos que no se circunscriben a lo meramente físico, sino a la proximidad emotiva que determina la reciprocidad de un sentimiento en común. Sin lugar a dudas, el elemento compositivo que establece la genuina contigüidad con el ser amado.

“En el amor y en la guerra todo se vale”

Verdadero: El amor es probablemente la batalla más importante en la vida del hombre. Su objetivo persigue la plenitud y trascendencia espiritual de su existencia por sobre cualquier otra noción. De manera que cualquier estrategia -que juegue limpia- no es sólo legítima, sino atinada y necesaria.

“Sólo se ama lo que no se posee totalmente”

Verdadero: Amar de manera auténtica es hacerlo desde la libertad propia y ajena. Jamás se conoce y posee a alguien del todo. Pretender alcanzar ambas nociones es asfixiar la autonomía de ambos, ese punto exacto donde radica lo que en el fondo los mantiene unidos. Lograr amar y ser amado desde el respeto y la confianza que genera la pasión por el otro, es traspasar los límites de un amor ordinario.