En español no existe un solo verbo que, como el italiano diventare, el francés devenir o el inglés to become, pueda expresar el significado general de “cambio”. La idea de cambio puede expresarse en español mediante los semicopulativos hacerse, volverse, ponerse y quedarse, la perífrasis llegar a ser y los verbos plenos convertirse en, transformarse en. El verbo quedarse también puede ser un verbo de estado.

El resultado de cambio establece dos grandes grupos de verbos: verbos que implican un cambio que se considera estable y verbos que implican un cambio episódico, no permanente y sujeto a nuevos cambios. Los verbos del primer grupo llevan atributos compatibles con ser y los del segundo, atributos compatibles con estar.

Verbos de cambio estable: hacerse, volverse, llegar a ser

Estos tres verbos, uno de ellos perifrástico (llegar a ser), indican un cambio no episódico, estable, a diferencia de ponerse y quedarse, y pueden llevar como atributo adjetivos y sustantivos.

La principal característica que diferencia a estos tres verbos es la capacidad del sujeto de controlar o no el cambio. El sujeto es controlador cuando hay voluntad de ingresar en el estado expresado por el atributo.

Volverse es siempre involuntario, mientras que hacerse puede ser voluntario o involuntario. En el primer caso hacerse puede sustituirse por llegar a ser (a), en el segundo por volverse (b).

a) Después de muchos años de esfuerzo, (se hizo / llegó a ser / *se volvió) famoso.

b) Participó en un programa de la tele y, de la noche a la mañana (se hizo / se volvió / *llegó a ser) famoso.

Volverse, convertirse en, transformarse en

Estos tres verbos tienen comportamientos muy similares: los tres llevan sujetos no controladores e indican cambios estables, no episódicos, que pueden ser resultado de un proceso o ser de tipo puntual.

La primera diferencia que distingue volverse de convertirse en y transformarse en es que solo volverse puede construirse con atributos adjetivos:

Se volvió loco, pero no se convirtió en o se transformó en loco.

Cuando el atributo es un sustantivo, los tres verbos son sinónimos e indican un paso definitivo de un estado o condición. Sin embargo, en el caso de cambios que suponen una transformación interna, no puede usarse transformarse en:

a) El agua (se volvió / se convirtió / se transformó en) vino por milagro.

b)El agua (se volvió / se convirtió / *se transformó en) hielo por el frío.

Quedarse y volverse

El verbo quedarse puede ser tanto un verbo semicopulativo de cambio como un verbo semicopulativo de estado (Se quedó dormido).

Como verbo semicopulativo de cambio quedarse puede tener dos valores:

  • Indica cambios puntuales o no, que desembocan en una condición estable, en particular si la condición se considera irreversible:
Se quedó (ciego / sordo / calvo / solo).

  • Indica cambios episódicos y puntuales, que no son resultado de un proceso:
Se quedó (boquiabierto / pasmado / absorto / sorprendido).

El verbo quedarse coincide con volverse cuando se construye con adjetivos, aunque esta no es una coincidencia total:

Se quedó / Se volvió (ciego / sordo / calvo).

Se quedó / *Se volvió (solo / embarazada).

*Se quedó / Se volvió (insoportable / muy mimoso).

El contraste entre los ejemplos sugiere que el verbo quedarse indica un cambio en el que interviene algún factor externo, mientras que volverse hace referencia a una transformación de una condición interna, sin intervención de factores externos.

Verbos de cambio temporales: ponerse y quedarse

Los verbos ponerse y quedarse se diferencian de los otros verbos de cambio por ser los únicos que indican cambios episódicos, momentáneos. Ambos comparten además otras características: no pueden construirse con sustantivos y el cambio puede ser voluntario o no. La diferencia está en que ponerse puede referirse a cambios que son resultado de un proceso y quedarse no.

Se fue (poniendo / *quedando) cada vez más enfermo.

El verbo quedarse prefiere atributos que indican una pérdida o carencia, mientras que ponerse no los admite y se combina con atributos que indican, por el contrario, una ganancia.

Pérdida o carencia: (quedarse / *ponerse) cojo, calvo, ciego.

Pérdida de movimiento: (quedarse / *ponerse) inmóvil, quieto.

Ganancia: (*quedarse / ponerse) gordo, moreno, rojo.

Sorpresa: (quedarse / *ponerse) sorprendido, atónito, fascinado, pasmado.

(*) Construcción agramatical