Usar la televisión como monitor es una de las posibilidades más interesantes para muchas actividades, o simplemente para disfrutar de una pantalla de grandes dimensiones y de una óptima calidad. Para ello solo hacen falta algunos cables y algunos pequeños ajustes.

Las conexiones del ordenador

Lo primero que hay que comprobar es el tipo de salida que tiene el ordenador. Hoy en día, la gran mayoría de los portátiles ya vienen con una salida VGA. Por lo general la salida VGA se encuentra en el lateral o bien en la parte de atrás del ordenador.

Una vez verificada la salida VGA se necesita un cable que, en este caso, es exactamente el mismo que se usa para conectar la pantalla al ordenador. Dicho cable, en caso de no tenerlo, puede adquirirse en cualquier tienda de informática. Lo único que debemos tener presente es que ambos extremos –los conectores– sean del tipo DSub 15 macho.

La conexión del PC a la televisión

Para conectar el ordenador a la televisión hay que localizar la toma VGA/PC, que suele estar en la parte trasera del ordenador. Hay que tener en cuenta que este proceso debe realizarse con los aparatos apagados. En primer lugar se conecta el portátil a la televisión. Acto seguido se enciende el televisor y, a través de los menús de configuración hay que programarlo a fin de que pueda recibir la imagen a través del puerto VGA/PC. Este proceso puede variar de un televisor a otro, por lo que es posible que debamos consultar el manual de instrucciones.

El siguiente paso consiste en encender el ordenador. A partir de ahí debería aparecer la imagen del ordenador en la pantalla de la televisión, sin embargo cabe la posibilidad de que no aparezca, lo que nos llevará a realizar ciertos ajustes a través del ordenador.

Ajuste manual del ordenador

En el portátil existen una serie de teclas de función que se hallan en la parte superior, y en las que se pueden ver una serie de iconos asociados. Para hacer las oportunas modificaciones, bien sea de volumen o imagen, hay que presionar al mismo tiempo la tecla “función” (fn) –que suele encontrarse entre las teclas Ctrl y Windows– y una de las teclas anteriormente mencionadas. Para el caso que nos ocupa, hay que presionar la que tenga el icono rectangular que viene a representar el monitor. Este icono suele estar en las teclas f4, f5 o f6. Con esta sencilla operación conseguiremos desviar la imagen hacia la televisión si, con anterioridad, no hemos logrado que apareciera de forma directa al encenderlo.

Resolución de la pantalla

Lo normal es que la televisión mostrara el escritorio del ordenador sin mayores problemas, pero si apareciera cortada, borrosa o con un tamaño inapropiado, entonces se procederá a hacer ciertas modificaciones en la resolución de la pantalla.

Con el sistema Windows Vista el proceso es sencillo. Solo hay que situar el cursor en una zona del escritorio no útil y hacer clic con el botón derecho. Del menú que aparecerá hay que seleccionar “personalizar”, lo que nos permitirá personalizar la apariencia y el sonido. Seguidamente se va a “configuración de pantalla”, donde bastará con desplazar el cursor al mínimo o al máximo. La elección dependerá de qué tipo de televisión tengamos. Una vez adaptado el tamaño hay que pulsar la opción “aplicar” con el objeto de confirmar la nueva resolución. Ya solo queda clicar en aceptar y el problema debería estar resuelto.

Ajustar el sonido

Cuando se trata de reproducir una película hay que tener en cuenta que debe conectarse la salida de audio del portátil al ordenador. Si es posible conectarlo a un amplificador, mejor aún. Si no se dispone de cables acudiremos a cualquier tienda de informática, donde deberemos adquirir un conector de auriculares estéreo de 3.5 mm y dos conectores RCA. El conector estéreo debe introducirse en la salida que corresponde a los auriculares, haciendo lo propio con los conectores RCA –uno blanco y otro rojo– observando que coincidan los colores con los que hay en el televisor.

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