Venustiano Carranza, traición y muerte en Tlaxcalantongo

Carranza en la sierra de Puebla - Xicotepec de Juárez
Carranza en la sierra de Puebla - Xicotepec de Juárez
Hace más de 90 años, una historia de muerte y traición aconteció en Tlaxcalantongo, una pequeña localidad en la sierra de Puebla.

Tlaxcalantongo, una localidad perteneciente al municipio poblano de Xicotepec, en el estado de Puebla, vivió en el año de 1920, uno de los acontecimientos más sangrientos en la historia de México, la muerte del presidente Venustiano Carranza, hecho que marcó un cambio en la historia de la Revolución Mexicana.

Presidencia de Venustiano Carranza

Venustiano Carranza, ascendió a la presidencia de México, al derrotar a Victoriano Huerta, quien había usurpado el poder al asesinar a Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, presidente y vicepresidente respectivamente, luchando al lado de personajes como Pancho Villa, Emiliano Zapata y Álvaro Obregón.

Ya como presidente constitucional de México, promulgó la nueva constitución, aún vigente en México, en la ciudad de Querétaro el 5 de febrero de 1917. Al no cumplir con las reformas necesarias que exigían los demás jefes revolucionarios, estos decidieron romper con él, convirtiéndose en sus principales opositores.

En su mismo periodo presidencial, Carranza, enfrentó la invasión norteamericana del puerto de Veracruz y rompió con los gobiernos de los imperios centrales en la Primera Guerra Mundial.

La sucesión presidencial

Al acercarse el fin de su periodo como Presidente de la República, Venustiano Carranza, había decidido que su sucesor sería un personaje civil y no un militar como se venía pensando, y decidió apoyar la candidatura del Ing. Ignacio Bonillas y no a Álvaro Obregón, quien había sido su brazo derecho en la lucha contra Huerta, Villa y Zapata.

Ante tal hecho, el gobernador de Sonora y seguidor de Álvaro Obregón, Adolfo de la Huerta, suscribe el Plan de Agua Prieta, en el cuál desconocían a Carranza e instaban a los jefes militares a dar un golpe de estado.

La huida a Veracruz

Ante la inminente ocupación de la capital del país por las fuerzas opositoras a su gobierno, Carranza decide el cambio de la sede de los poderes de la Unión al puerto de Veracruz.

A principios del mes de mayo de 1920, sale de la capital del país en 60 trenes, donde llevaban al gabinete en pleno, empleados, soldados, presos políticos y el tesoro nacional.

Tras de ellos, las fuerzas de Pablo González y Álvaro Obregón, fueron atacándoles todo el camino, provocando importantes pérdidas en el convoy del presidente Carranza.

El camino hacia la sierra de Puebla

Al llegar a la estación Aljibes, reciben la noticia que habían sido destruidas las vías del tren hacia el puerto de Veracruz, además, venía en camino un grupo armado leal al general Peláez, leal al grupo obregonista, por lo cuál y por recomendaciones de su secretario Luis Cabrera, oriundo de Zacatlán, deciden continuar el camino hacia Veracruz internándose por la sierra de Puebla.

Ya internados en la sierra, pasaron por los municipios de Ixtacamaxtitlán, Zacatlán, Huauchinango y en la localidad de Patla, encuentran a los generales Francisco Mariel y Rodolfo Herro, este último había sido leal a Obregón, pero tenía pocos días de haber jurado lealtad a Mariel, leal a Carranza y quien aconseja a la comitiva de Carranza, pernoctar en la localidad de Tlaxcalantongo para descansar y alimentar a sus caballos y mulas, a lo cual acceden.

La tragedia de Tlaxcalantongo

En la noche del 20 de mayo, Carranza y su comitiva se alojaron en el pueblo de Tlaxcalantongo. El presidente fue alojado en una humilde choza para que descansara y al otro día poder emprender de nuevo el viaje.

Ya por la madrugada, Carranza durmió tranquilo al saber que la zona era segura y que la guarnición de Xicotepec le era leal, noticia que fue informada por un subordinado del general Mariel. Rodolfo Herrero, a quien se le había encomendado el cuidado de Carranza, tuvo que salir de Tlaxcalantongo ya que había recibido noticias que su hermano había sido herido.

Con esa mentira, fue que pudo salir del poblado, para así organizar el ataque hacia las fuerzas de Venustiano Carranza.

Más tarde, con los gritos de ¡Viva Peláez!, ¡Viva Obregón¡, un grupo armado al mando de Rodolfo Herrero, empieza el ataque hacia la choza donde dormía el presidente Carranza, al terminar la trifulca, descubren que Carranza, había sido herido y agonizaba.

De regreso a la ciudad de México

Muerto el presidente Carranza, su cuerpo fue trasladado a Xicotepec de Juárez, donde se le realizó la autopsia y posteriormente sería velado por tres días, tiempo en el que Xicotepec fue considerado capital del país.

Posteriormente, fue trasladado a pie hasta Necaxa y de ahí en tren hasta la ciudad de México, donde es recibido por sus familiares.

De villano a héroe

Con su asesinato, Carranza, borra totalmente la imagen de represor y tirano que tenía, y adquiere la imagen del héroe revolucionario que enfrentó tenazmente a Huerta y la del personaje que dio al país las reformas necesarias asentadas en la constitución que el promulgó.

Y se crea la leyenda de que fue dejando pertrechos y riquezas en todo su recorrido hasta su destino final en Tlaxcalantongo.

CRISTHIAN CANDIA HERNANDEZ, ISABEL ZUÑIGA

Cristhian Candia Hernández - Estimados amigos lectores: Antes que nada, quisiera agradecerles a todos ustedes, el leer mis notas en este sitio informático, ...

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