“Queremos que estos chavales puedan disfrutar del deporte. No lo hacen ahora, porque en muchas ocasiones se encuentran limitados para su práctica y nosotros les queremos brindar una oportunidad con este tipo de clases más adaptadas a ellos”. Esta es la declaración de intenciones de José Criado, responsable de la Escuela Deportiva para Niños Discapacitados, que está organizada por la Fundación Deporte Integra y que desde hace casi un mes está funcionando en el CEIP Francisco Pino de Valladolid.

Es una oportunidad para Francisco (nombre ficticio para preservar la identidad del protagonista); un niño de diez años cuyos miembros inferiores se encuentran atrofiados por una extraña enfermedad. No tenía con quien jugar, y sobre todo, no podía realizar ninguna actividad para relacionarse con el resto de los niños. Pero un buen día el director de su colegio comentó a sus padres la iniciativa de la que había tenido conocimiento gracias a un comunicado de la Fundación Deporte Integra de crear una Escuela Deportiva para niños discapacitados. La labor de Montse, del Centro Específico Número 1 de Educación Especial, hizo el resto.

“Ya puede compartir actividades con otros niños

Todos animaron a Francisco para que se integrara en esta nueva iniciativa, pionera en nuestra ciudad, pero en la que participan 107 chicas y chicos en nuestro país. Ahora Francisco acude todos los jueves junto con otros ocho compañeros a los entrenamientos de boccia y sitting voley que tienen lugar todos los jueves en el CEIP Francisco Pino de Parquesol. Así, nuestro protagonista ya puede realizar una actividad que puede compartir con otros chicos.

“Hemos pretendido cubrir el vacío de actividades deportivas del colectivo de jóvenes discapacitados físicos que no tenían posibilidades de practicar deporte. Para los discapacitados mayores ya existen clubes”, admite Criado. Jóvenes jugadores que, por qué no, podrán convertirse en deportistas de elite en un futuro. Una perspectiva interesante que esta Escuela no quiere dejar pasar de largo. “Si tenemos niños con aptitudes para llegar lejos en el deporte, le daremos todo tipo de facilidades”, confiesa Enrique Álvarez, director gerente de la Fundación Deporte Integra. Criado va más allá en sus augurios: “tenemos dos chavales que pueden federarse el año que viene, el primer paso para que puedan competir en boccia y sitting voley en un futuro. Los dos son deportes paralímpicos”.

Paso a paso

Pero los próceres de la Fundación son conscientes de que hay que ir paso a paso. En primer lugar, deben ver la manera de ampliar los horarios y la oferta deportiva. “Tenemos previsto poner en práctica el baloncesto en silla de ruedas, el bádminton adaptado y el pádel”, admite el director general. “El director del CEIP Francisco Pino, Pedro, ha sido muy amable al cedernos estas instalaciones, pero no podemos abusar del centro porque tiene otras actividades y necesitan estas instalaciones”, confiesa el responsable de la Escuela vallisoletana. Ahora, uno de los objetivos es lograr la colaboración del Ayuntamiento capitalino para que le ceda polideportivos y estancias para la práctica del deporte adaptado.

Ahora solo queda afianzar la propuesta de la actividad física para niños discapacitados en estos dos meses y medio que restan para la finalización de la temporada y así comenzar el próximo curso como un proyecto sólido de deporte adaptado en Valladolid.

Ideas para un futuro de la Fundación Integra

La Escuela aún no es un club deportivo, por lo que la competición se antoja difícil. Sin embargo, esta circunstancia no es un problema para José Criado: “nuestros chicos competirán de la mano de algún club ya existente”, confiesa, y recuerda que este proyecto ya cuenta con el apoyo de Fecledmi (Federación Polideportiva de Discapacitados de Castilla y León) y Andade (Asociación de Amputados de España). “No es nuestro objetivo prioritario, pero secundariamente albergamos la posibilidad de que podamos formar deportistas paralímpicos de elite”, admite Álvarez, quien reconoce que sueña con que su Escuela algún día tenga un equipo de deporte base de baloncesto de silla de ruedas, el deporte adaptado en el que más éxitos ha cosechado un club de Valladolid.

La Escuela tampoco se pone límites a otro tipo de discapacidades que no sean tan solo las físicas. En la actualidad dos de los nueve niños que están integrados en la Escuela sufren algún tipo de discapacidad intelectual. “Ponemos en práctica actividades inclusivas, no nos cerramos a admitir a otro tipo de discapacidades”, dice el director general, quien añade que su Escuela tiene una petición de la Asociación de Autismo para poner en marcha alguna actividad deportiva para este colectivo. “No descartamos a ningún tipo de discapacidad en nuestra Escuela”, cierra José Criado.