
- Man in bed - Pop Catalin
La violencia doméstica es un problema grave que ocasiona no sólo problemas de salud pública, sino que trae aparejada una cantidad enorme de conflictos sociales.
Uno de los temas vedado en la cultura machista es el asunto referido a los varones que son maltratados por su parejas mujeres. Plantearlo es una necesidad tan imperiosa como denunciar el maltrato hacia las mujeres.
Consecuencias de la violencia intrafamiliar
La violencia destruye hogares y de paso, marca las vidas de quienes se ven bajo las ondas de su influencia.
Un porcentaje muy alto de las personas maltratadas son mujeres. Sin embargo, es importante no olvidar el número cada vez más alto de varones violentados.
Una investigación realizada por la Asociación por la Defensa de las Minorías publicado el año 2000 citado en un trabajo respecto a violencia hacia los varones en Lima, Perú. Muestra que las mujeres son tan violentas como los varones. Cuando tienen la oportunidad y se dan las condiciones, son capaces de tanta saña y ceguera violenta como sus pares masculinos.
Creer que la violencia es un patrimonio de varones, es un insulto a la inteligencia y a la condición de varón. Se dan situaciones igualmente alarmantes por el lado de mujeres que han elegido la violencia como forma de actuación.
Las estadísticas que mienten
Hay un sesgo en las estadísticas, puesto que la mayoría de los casos de maltrato que dan cuenta es de la violencia ejercida hacia las mujeres.
Las razones del desequilibrio van por el lado de la cultura. Como señala Florentino Moreno Martín, profesor del departamento de psicología de la Universidad Complutense de Madrid, "para los varones, reconocer que una mujer les ha golpeado puede suponer un deshonor".
Por esa razón, existen muy pocas estadísticas que den cuenta de la violencia ejercida por mujeres hacia varones. El problema de la violencia doméstica se ha focalizado fundamentalmente en la mujer, en parte, por la presión de grupos de derechos humanos, feministas y de defensores de la igualdad de género.
Sin embargo, eso ha dejado a un lado el problema evidente de la violencia hacia el varón. Socialmente es mucho más complejo para un varón hacer una denuncia sobre maltrato y si llega a reaccionar con la misma violencia, lo más probable es que sea estigmatizado y denunciado.
Violencia psicológica
Las mujeres, suelen ejercer más violencia psicológica sobre los varones, por razones obvias. No tienen la fuerza ni la capacidad física para actuar como lo harían sus pares varones.
Por eso, en las pocas investigaciones al respecto, se revela que la mujer ejerce más violencia psicológica que los varones. Especialmente en contextos donde existe más machismo y androcentrismo.
Muchas veces esta acción es sutil y no abierta y se expresa en insultos, gritos, rechazos, burlas, menoscabos a la hombría, a la autoestima o a cualquier factor que afecte o dañe a la pareja masculina.
Antonio Videra, doctor en psicología y profesor de la universidad de Málaga, sostiene que "la violencia de las féminas es psicológica, sutil y basada en la humillación a través de manipulaciones que tienen por objeto herir al hombre en diferentes aspectos como su sexualidad, su profesionalidad, el trabajo en casa, etc.".
Violencia física
Aunque los varones suelen mostrar más violencia física, está mostrado en diversas investigaciones que cuando las mujeres deciden violentar físicamente ejercen tanta violencia como los varones.
La mayoría de las mujeres opta por agresiones con armas corto punzantes, armas de fuego y objetos contundentes.
En muchos casos es por reacción acumulada a violencia recibida antes. No debería sonar a justificación, pero muchas veces, es una violencia por saturación, incluso, de autodefensa.
M. Lorente, en su libro Violencia familiar en Andalucía, publicado el año 2005 sostiene que “la agresión de una mujer a un hombre es reactiva, ya que responde a una agresión previa del varón y no lo hace para perpetuar la relación bajo su control como en los episodios de violencia ejercida por un hombre a una mujer, en la mayoría de las ocasiones, la agresora llega a la violencia física porque quiere acabar con la relación”.
Aunque la conclusión de esta investigadora es cierta, no es menos verdad que muchas mujeres muestran un patrón de conducta similar al de los varones golpeadores.
Desequilibrio de poder
Un hecho innegable, es que aunque exista violencia de la mujer hacia los varones, los estudios al respecto muestran que en la mayoría de los casos, como señala Moreno: "el proceso suele darse en una situación en que habitualmente existe un diferencia de poder a favor del hombre".
Por esa razón es tan importante luchar por el equilibrio de géneros, para que a la hora de las diferencias entre las parejas y en caso de haber violencia, los efectos sean menores. La igualdad ante la ley debe ser real, o de otro modo, se estará manifestando una injusticia de hecho.
El discurso feminista
Aunque las reinvidicaciones feministas son, en su mayoría, aceptables, justas y necesarias, se corre el peligro de caer en una especie de ideología feminista que vea al varón como el enemigo y a las mujeres como las únicas víctimas.
La crítica feminista al modelo patriarcal que sostiene que "la violencia conyugal es una consecuencia de la adquisición de la identidad de género, en la que los varones son socializados para dominar y agredir a los débiles y a las mujeres" debe ser realizada con cuidado para no caer en una filosofía "antimasculina".
Conclusión
Es preciso cuidar el discurso, puesto que se corre el riesgo de caer en injusticias creyendo que el problema de la violencia sólo es de varones.
