Según confiesa el propio Mario Vargas Llosa: "Barcelona fue la ciudad que me hizo escritor". Aquí escribió algunas de sus mejores obras. Fueron editoriales y agentes literarios de Barcelona los que lanzaron la obra del peruano en las décadas de 1960 y 1970. No olvidemos además que la capital catalana iba a constituirse en el auténtico centro editorial del llamado boom latinoamericano.

Vargas Llosa ve Bcn por primera vez (1958)

El primer contacto de Varga Llosa con la Ciudad Condal fue a los 22 años, en 1958. Llegaba en barco al puerto de Barcelona desde Lima, con su esposa Julia Urquidi. Su intención era establecerse en Madrid, para cursar allí un doctorado en la Universidad Complutense.

Solo pasó dos días en Barcelona, en aquella primera visita. "Antes de desembarcar", recuerda Vargas Llosa, "había estado leyendo a Orwell en alta mar: el Homenaje a Cataluña". Y con Orwell en el bolsillo se puso a caminar Rambla arriba desde el monumento a Colón. Parece que le gustó lo que vio. Cuarenta y ocho horas más tarde tomó el tren que lo llevaría a Madrid.

Aun viviendo en la capital de España, fue una editorial catalana, Rocas, quien lo “descubrió”, y la que iba a publicar su primera obra: Los jefes. A partir de ahí, Vargas Llosa tomaría la decisión de dedicarse en serio a la literatura. Más tarde dejó Madrid para trasladarse a Paris, donde concluiría una de sus novelas más famosas: La Ciudad y los perros.

Contactos con editores barceloneses

Claude Couffon, hispanista de la Sorbona, leyó La ciudad y los perros y rápidamente le propuso contactar con el editor barcelonés Carlos Barral, para intentar publicar la obra en España. Según Couffon, Barral encontraría la manera de burlar la censura. Ya había conseguido publicar a Goytisolo en México.

Barral se interesó enseguida por el tema y se llegó hasta París, donde propondría a Vargas Llosa que presentara la novela al Premio Biblioteca Breve, que el peruano acabaría ganando. La ciudad y los perros se publicó en su primera edición con ligeros retoques para sortear la censura. La relación editorial de Vargas Llosa con Carlos Barral continuaría, y otra de sus novelas clave La casa verde, la iría redactando en la casa de Barral en Calafell, durante unas vacaciones en la localidad costera de Tarragona.

En 1966 se estableció en Londres, y fue a la capital del Támesis a donde iría a buscarlo la agente literaria barcelonesa Carmen Balcells.

Vargas Llosa se establece en Bcn (1970)

Carmen Balcells estaba tan segura del potencial literario del peruano que le propuso inmediatamente dejar Londres, abandonar su trabajo docente y establecerse en Barcelona. Ella se encargaría de pagarle un sueldo para que pudiera continuar escribiendo y dedicarse en exclusiva a la literatura. Así que en 1970, Vargas Llosa vuelve a mudarse y cambia Londres por Barcelona.

En la capital catalana residiría hasta 1974, cuatro años intensos cultural y políticamente para Vargas Llosa. También lo fueron para la propia ciudad de Barcelona, en plena efervescencia en aquel final del franquismo. Aquí iba a producir obras como García Márquez: Historia de un deicidio (1971), Pantaleón y las visitadoras (1973) o La orgía perpetua: Flaubert y Madame Bovary (1974).

Vargas Llosa participó en el encierro de Montserrat en diciembre de 1970, para protestar contra el proceso de Burgos. Se relacionó con gentes como Manuel Vázquez Montalbán, Felix de Azúa, Gabriel Ferrater, Oscar Tusquets, Francisco Rico, Terenci Moix y muchos otros. Aunque sólo fue una vez a la discoteca Bocaccio, templo de la Gauche Divine barcelonesa, y lo hizo poco antes de abandonar Barcelona, “más que nada para ver cómo era”.

VLL, crítico con el nacionalismo catalán

En 1993 adopta la ciudadanía española y se ha mantenido activo en la vida pública de su nuevo país. Ha apoyado a UPyD (Unión, Progreso y Democracia), partido cuyo horizonte es la regeneración política en España, frente a la “esclerosis” de PP y PSOE. Al igual que el propio Vargas Llosa, UPyD es muy crítico con el excesivo peso de los nacionalismos periféricos.

En alguna ocasión, el autor hispano-peruano ha dicho además que Barcelona se había vuelto provinciana en relación al momento en que él residía allí, que había perdido la apertura y el dinamismo de los setenta, y ello a causa del nacionalismo catalán. Declaraciones de este tipo, junto a su posición política, le han valido cierta ojeriza por parte del establishment nacionalista que controla el Principado.

Reivindicación del Tirant lo Blanch

Pero lo curioso es que Mario Vargas Llosa ha sido muy beneficioso para la literatura catalana. Y ello fundamentalmente gracias a su apasionada reivindicación de un clásico de las letras catalanas medievales: el Tirant lo Blanch, texto al que ha dedicado tres ensayos, presentándolo como uno de las grandes obras de la literatura en cualquier lengua.