
- Se pusieron pantallas para ver la conferencia - Lisandro Ciampagna
El pasado jueves 21 de abril, Mario Vargas Llosa, se dirigió a más de mil personas en una conferencia magistral dentro de la Fería del Libro. El evento, que inició a las 18:30, contó con la participación de numerosas personalidades de la cultura, prensa y política argentina.
Entre los invitados estuvieron María Kodama, viuda y albacea literaria del escritor argentino Jorge Luis Borges, y Hebe de Bonafini, fundadora y portavoz de la asociación Madres de Plaza de Mayo.
En su discurso y en la charla posterior, el Premio Nobel de Literatura 2010 ensalzó la importancia de la literatura y del pensamiento crítico para el desarrollo de una sociedad libre y verdaderamente democrática.
"Leer nos hace libres, a condición, claro está, de que podamos elegir los libros que queremos leer", afirmó el escritor peruano. Con esta sencilla frase, el autor resumió las dos caras de su discurso: el poder de la escritura y el riesgo de la censura.
Los libros: un bosque encantado
Durante la conferencia, Vargas Llosa comparó el mundo literario con un bosque mágico. Un espacio fantástico dónde cada libro es un mundo maravilloso que sólo necesita la "varita mágica" de la curiosidad lectora para abrirse ante los hombres.
"La vida de los libros nos enriquece y nos transforma. Nos hace más sensibles, más imaginativos y, sobre todo, más libres. Más críticos del mundo tal como es y más empeñados en que cambie también él y se vaya acercando a los mundos que inventamos a imagen y semejanza de nuestros deseos y sueños", dijo el premio Nobel.
El peligro de la censura
Habiendo hablado de la importancia de los libros, Vargas Llosa se refirió al riesgo de la censura y señaló cómo, a lo largo de la historia humana, los autoritarismos políticos y religiosos de cualquier signo han intentado controlar la difusión de los libros para salvarguardar el carácter absoluto de sus ideas.
"Vez que se ha apoderado de un gobierno un fanático religioso, ideológico o un caudillo megalómano que se cree dueño de la verdad absoluta, los libros se han visto sometidos a purgas, recortes y vejaciones para tratar de evitar que lo que ellos encarnan mejor que nadie- la diversidad humana- se divulgue y contradiga la visión dogmática y autoritaria entronizada.", afirmó el escritor.
Estas palabras tuvieron especial peso debido a la polémica en torno a la participación de Vargas Llosa en la Feria, iniciada por intelectuales adheridos al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
El conflicto de la invitación
La polémica tuvo inicio en marzo, cuando el director de la Biblioteca Nacional, Horacio Gónzalez, hizo un pedido oficial para que el autor peruano no participara de la inauguración de la Feria del Libro, debido a sus repetidas críticas contra el gobierno kirchnerista. La carta, que calificaba al escritor de reaccionario y derechista, fue apoyada por miembros de Carta Abierta, grupo de intelectuales adheridos al oficialismo.
La medida provocó un gran escándalo en los meses previos a la Feria del Libro y terminó por ser rechazada por la misma presidenta.
Vargas Llosa no se olvidó de estos eventos, agradeciendo en su discurso a Cristina de Kirchner por su intervención.
“Ojalá esta toma de posición a favor de la libertad de expresión de la mandataria argentina se contagie a todos sus partidarios y guíe su propia conducta de gobierno”, exclamó el Nobel peruano.
Dos salas no bastaron
Más allá de toda polémica, la conferencia de Vargas Llosa y su posterior charla con el periodista Jorge Fernández Díaz fueron un éxito de concurrencia.
Los ochocientos asientos de la sala Jorge Luis Borges fueron insuficientes para acomodar a la multitud, por lo que se debió instalar una pantalla con artoparlantes en la sala Julio Córtazar para acomodar al público. Sin embargo, este espacio también se llenó en su totalidad.
Con dos salas repletas, los organizadores de la feria instalaron una tercera pantalla en el exterior del Pabellón Ocre. Cientos de personas se reunieron frente a esta, a cielo descubierto, para asistir a la charla.
Agradecido ante esta enorme respuesta del público argentino, el autor peruano concluyó su conferencia con un homenaje a la historia cultural de Buenos Aires y celebró su nombramiento como Capital Mundial del Libro.
"Una de las mejores tradiciones de la Argentina ha sido ser una país de libros, escritores y lectores. Hago votos porque esa hermosa tradición se renueve y fortalezca y que sea la mejor expresión de ello esta Feria del Libro de Buenos Aires", concluyó Vargas Llosa.
