La vancomicina es un antibiótico glucopéptido que suele utilizarse como tratamiento de segunda elección en aquellos pacientes que presentan reacciones alérgicas a las penicilinas. También se emplea para tratar enfermedades donde otros fármacos no han resultado efectivos, como las endocarditis, septicemia, infecciones óseas, del tracto respiratorio bajo, de la piel o de tejidos blandos, así como enfermedades provocadas por estafilococos.

La vancomicina también se ha utilizado en pacientes inmunodeprimidos con neutropenia febril, meningitis y peritonitis, al igual que en infecciones causadas por corynebacterium y por estreptococos anaerobios.

Dosis a administrar de vancomicina

La administración de vancomicina por vía intravenosa se debe ajustar de tal modo que no se deben inyectar más de 10 mg. por minuto. Antes de la administración de la vancomicina es necesaria una dilución adicional con 100 ml. para 500 mg. o bien 200 ml. para 1 gr. El tipo de soluciones que se deberán emplear son el cloruro de sodio al 0.9%, dextrosa al 5% y lactato de ringer.

Las dosis que se administrarán pueden variar en función de la susceptibilidad del agente patógeno así como de la infección que hay que combatir. Por lo general la dosis que se recomienda en el caso de los adultos será de 2 gr. que se dividirán en 4 tomas de 500 mg. cada 6 horas o bien en 2 tomas de 1 gr. cada 12 horas. Se debe tener el cuenta que la vancomicina se debe administrar, como mínimo, en el transcurso de 60 minutos, ya que una infusión más rápida podría provocar efectos indeseables.

En el caso de los niños la dosis habitual será de 10 mg. por kg. que se administrará cada 6 horas. En neonatos, durante la primera semana de vida, se calculan 15 mg. por kg. como dosis inicial a la que seguirán otros 10 mg. por kg. cada 12 horas. Entre 1 y 4 semanas se administrarán las mismas dosis que en el caso anterior, pero con una periodicidad de 8 horas.

La vancomicina durante el embarazo y la lactancia

Como sucede con otros tantos medicamentos, no hay estudios suficientes en humanos como para determinar la idoneidad o no a la hora de administrar la vancomicina durante el embarazo. Y también como se recomienda en estos casos, si no es estrictamente necesario su uso, se debería prescindir de este fármaco durante el embarazo.

En cuanto a la lactancia se tiene constancia de que la vancomicina se excreta en la leche materna. En este caso sí se han reportado efectos adversos para los lactantes, tales como la aparición de eritemas o flujo nasal. Por lo tanto, y ante el posible riesgo que supone, convendría valorar si se suspende la lactancia o bien se discontinua el tratamiento para minimizar los efectos.

Efectos secundarios y contraindicaciones de la vancomicina

La vancomicina puede causar algunos efectos secundarios adversos. Uno de los más comunes consiste en un malestar estomacal que, en principio, debería desaparecer al cabo de poco tiempo. De no hacerlo o ser muy severo hay que informar al médico de inmediato. Aunque es menos frecuente, también pueden aparecer otros síntomas sobre los que, igualmente, habrá que informar al doctor. Entre ellos están:

  • Prurito, sarpullido o urticaria.
  • Dificultades para respirar o tragar.
  • Colitis seudomembranosa.
  • Dolor de garganta, fiebre, escalofríos o cualquier otro síntoma asociado a una infección.
  • Dolores musculares en el pecho y la espalda.
  • Neutropenia.
  • Enrojecimiento de la piel en la parte superior del cuerpo.
  • Hemorragia o moretones fuera de lo normal.
  • Visión borrosa, mareos o desmayos.
  • Escuchar pitidos en los oídos.
La vancomicina está totalmente contraindicada para aquellos pacientes que hayan presentado reacciones alérgicas a este medicamento.

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