Posiblemente, los románticos han quedado fascinados por la inaudita historia de amor entre Edward y Bella. Las chicas soñando con un hombre ideal, el Edward extremadamente guapo, generoso, protector y los chicos con una mujer tan leal y entregada como Bella. Imaginándose encontrar esa media naranja perfecta y vivir un amor como el que con tanta maestría creo Stephanie Meyer.

Quedan los amantes del misterio y la aventura, que encontraron a los vampiros, cual les dio la adrenalina y el suspense.

Y sin ninguna duda, todos ellos se han preguntado si habrá algo de cierto en lo que concierne a los vampiros, o ¿todo es pura ficción aunque parezca tan verdadero?

Primeros testimonios

Las leyendas sobre vampiros son de las más antiguas del mundo, sin ser específicas para alguna cultura en particular. Los primeros testimonios datan desde 4000 años atrás, en Mesopotamia, donde aparece la mujer Lametsu que comía hombres. Testimonios sobre tales creaturas inéditas, en la antigüedad, se encuentran también en América Latina, India o China.

Las más famosas son el strigoi rumano, el upir ruso y el vrykolakas griego.

Estas leyendas tienen su punto de partida en hechos inéditos o enfermedades que en aquel entonces no tenían una explicación científica.

En los siglos XVII-XVIII, en el este de Europa estalla una verdadera histeria del vampirismo, a causa de una serie de muertas extrañas que se entendieron como el acto criminal de un muerto viviente que se alimentaba con la sangre de sus víctimas. Tal era esta histeria que desterraban los fallecidos y los quemaban. Los testimonios sobre cadáveres sin descomponerse, personas muertas desangradas, heridas en el cuello, eran numerosos.

Estas historias han llegado a crear un perfil del vampiro, catalogándolo como un ser pálido, con grandes incisivos, que tenía como comida la sangre humana. También que la falta de alma le impedía verse en el espejo y que no podía entrar en una casa sin ser invitado. Durante el día dormía en un ataúd para salir a matar de noche, dado que no se podía exponer a la luz y se mostraba sensible al ajo. A estas características, el tiempo y la imaginación le han añadido otras, como la belleza o la capacidad de influenciar la voluntad de su víctima.

Orígenes físicos de los vampiros

Sin embargo, estas leyendas dejan de serlo, al menos para algunos, cuando se descubren enfermedades que tienen algunas de los síntomas asociadas al vampirismo. Aparte de la anemia y la catalepsia a los que se podría deber la palidez y el estado de cadáver sin serlo, respectivamente, hay una enfermedad muy rara que aparece en cada uno de 200 mil personas, la porfiria, la que parece tener los mismos síntomas que las características de un vampiro.

Esta es una alteración genética de la enzima encargada de metabolizar las porfirinas (componentes de la hemoglobina) que hace que la hemoglobina se acumule en la sangre y se manifieste con una serie de síntomas como:

· Foto sensibilidad

· Deformidades faciales (destruye los labios dejando los dientes al descubierto)

· Palidez extrema

· Intolerancia al ajo (en personas que sufren esta enfermedad puede provocar un bloqueo de la coagulación de la sangre)

· Ansiedad por la sangre (como parte del tratamiento se consumaba sangre por vía oral)

Esta enfermedad parece ser una explicación bastante convincente para el aspecto y la alimentación del ser clasificado como vampiro. El resto de sus características y sus actividades lo dejo para el mito, aunque, como el racionalista Jean Jaques Rousseau decía: “Si en este mundo existiría una historia que tenga pruebas, esta sería la de los vampiros. No falta nada: reportes oficiales, testimonios de personas fiables, de los cirujanos, de los sacerdotes, de los hombres de la ley-todas las pruebas son incontestables.”