En la mujer, la vulva está formada por el clítoris, que se encuentra en la parte superior de la misma, y por la uretra y la vagina, en su parte inferior. También forman parte de ella los labios mayores y menores y el monte de Venus.

Los músculos que rodean la vagina son los que controlan la entrada vaginal; cuando estos se contraen se hace imposible la penetración. El espasmo es involuntario y, por tanto, la mujer no tiene ningún control sobre él, ni ninguna sensación de dolor cuando se produce. Y desconoce, en general, el motivo de esta dificultad.

Sólo lo percibe cuando hay un intento de penetración, cuando el ginecólogo intenta explorarla o cuando pretende utilizar tampones durante la menstruación.

El coito resulta imposible

Si durante las relaciones sexuales se intenta la penetración el coito resulta dolorosísimo, porque la contracción de los músculos externos se convierte en un auténtico muro, imposible de atravesar.

Sin embargo, las mujeres que tienen vaginismo disfrutan sexualmente, porque el orgasmo se produce en el clítoris y este se encuentra en la parte superior de la vulva. Si existe una correcta estimulación y excitación llegan al orgasmo, normalmente, sin dificultad.

Las mujeres con vaginismo, pues, tienen una respuesta sexual normal, tienen deseo sexual, nivel de excitación normal y llegan al orgasmo, es decir, disfrutan del placer de la relación sexual como cualquier otra mujer. Pero el hecho de introducir algo en su vagina les supera.

El vaginismo se debe a causas psicológicas

El vaginismo, generalmente, se debe a causas psicológicas. Tiene las características de un proceso fóbico, que se asocia al miedo a la penetración. En la mayoría de las ocasiones el problema persiste por la ansiedad que se genera en la mujer ante la penetración.

En numerosas ocasiones el vaginismo es debido a haber tenido una mala educación sexual, donde ha habido demasiada represión, la familia ha sido estricta en los temas sexuales, que no se han abordado con naturalidad, sino todo lo contrario, se han considerado tabúes, añadiéndoles connotaciones pecaminosas y sucias al respecto.

Otra de las causas posibles es la agresión sexual, como el asalto físico. Masters y Johnson, investigadores expertos en el estudio de la respuesta sexual humana, afirman: “los efectos que a largo plazo puede tener el asalto físico a una mujer, suelen ser la causa del vaginismo”. El efecto psicológico es tan fuerte que, en ocasiones, el vaginismo se produce, aunque el ataque sexual se haya quedado solo en el intento.

Las causas orgánicas son mucho menos frecuentes y, entre ellas, podría estar implicada la enfermedad de la endometriosis. También puede deberse a la existencia de un himen inflexible, o a inflamaciones en la región pélvica, a tumores, y a veces, a la dispaurenia (coito doloroso).

El principal problema es la ansiedad

Las mujeres que sufren vaginismo llevan consigo una importante carga de ansiedad asociada. La ansiedad se puede generar por el miedo que han asociado a la penetración vaginal; hay sensación de peligro y el sentir que algo puede penetrarlas lo consideran tremendamente desagradable.

Y, entonces, todo su ser se activa y reacciona como un mecanismo de defensa ante cualquier intento de penetración se produce un acto reflejo en sus músculos, cerrando el orificio involuntariamente.

Algunas afirman que cuando intentan penetrarlas, es como si trasgredieran su persona y confiesan que prefieren hacer una felación o cualquier otra práctica sexual a intentar la penetración, aunque, en condiciones normales, esta no es dolorosa, pues la vagina tiene muy pocas terminaciones nerviosas.

Un sufrimiento más: la visita al ginecólogo

Para las mujeres que sufren vaginismo la exploración ginecológica constituye un auténtico sufrimiento.

Cuando el ginecólogo intenta introducir el espéculo las mujeres tienden a desplazarse hacia arriba, con el fin de evitar el dolor que se les suele producir.

Se sienten alteradas, con síntomas claros de ansiedad. Algunas, incluso, acostumbran a tomar un ansiolítico antes de acudir a la consulta. Lo cierto es que en la exploración el ginecólogo no encuentra nada anormal a nivel orgánico, puesto que la causa del vaginismo es generalmente psicológica.

El vaginismo tiene solución

La buena noticia es que el vaginismo, afortunadamente, tiene solución. Es importante informar a las mujeres mostrando, con figuras gráficas, la parte de la vagina que está afectada por la contracción muscular, que sólo es la zona de la entrada de la vagina; el resto de la vagina está completamente normal, sin estar afectada por dicha contracción.

Es también fundamental encontrar dónde se produjo el condicionamiento, para tratar de manejar la ansiedad asociada al problema y beneficiar el proceso terapéutico.

Es mejor tratar el problema en pareja, pero si no se tiene pareja también conviene acudir a la consulta para empezar lo antes posible. Durante el tratamiento se prohíbe el intento de coito hasta resolver el problema.

Conclusiones

  • Las mujeres con vaginismo disfrutan de su sexualidad.
  • Las causas son generalmente psicológicas.
  • El coito, en condiciones normales, no es doloroso.
  • No se debe tratar el vaginismo con cirugía, porque suele ser un problema psicológico.
  • El vaginismo se resuelve favorablemente en el 90% de los casos.