A la hora de comprar un cachorro es importante conocer en qué momento hay que vacunar al perro, cuándo es preceptiva la desparasitación y en qué momento se puede implantar el microchip.

La primera actuación que lleva a cabo el veterinario con el cachorro, en condiciones normales y siempre que no se presenten patologías previas, es la desparasitación, que se realiza a los 45 días de vida. Hay numerosas presentaciones farmacológicas para realizar esta primera desparasitación, y lo más habitual es utilizar un jarabe que se administra al cachorro, en función del peso, durante 3 a 5 días seguidos.

A los 45 días de edad hay que realizar la primera desparasitación

Muchos cachorros tienen parásitos internos, fundamentalmente áscaris. Los áscaris, concretamente la especie Toxocara canis, son gusanos parásitos que la madre transmite a sus cachorros a través de la placenta (por lo que algunos ya nacen estando parasitados), o a través de la leche durante la lactancia. También es posible el contagio fecal-oral si los cachorros comen o chupan comida u objetos que hayan estado en contacto con heces que tengan huevos del parásito.

Esta primera desparasitación es muy importante, porque los áscaris son una zoonosis, por lo que podrían afectar a niños pequeños con los que convivan.

A los 60 días de vida, 15 días después de la primera desparasitación, se le pondrá la primera vacuna. La razón de vacunar a los 60 días es que en ese momento cae la inmunidad pasiva que la madre ha transmitido al cachorro con el calostro de la leche. Cuando el cachorro nace, su sistema inmunitario no es todavía suficiente para combatir agentes patógenos. Por eso, la lactancia materna es muy importante, ya que con el calostro, que es la primera secreción que produce la glándula mamaria, la madre le transmite anticuerpos a su hijo. Si se vacuna al cachorro antes de los 60 días, todavía habrá muchos anticuerpos maternales circulantes y la vacuna no será efectiva, pudiendo caer enfermo al poco tiempo. Si esperamos más de 60 días, los anticuerpos habrán desaparecido completamente, dejando abierta una ventana inmunológica a partir de la cual es cachorro es vulnerable a las enfermedades.

A los 60 días la vacuna tetravalente y a los 75 la de coronavirus

La primera vacuna que se pondrá es la tetravalente canina, que protege contra el parvovirus, el adenovirus tipo I, el moquillo y la leptospirosis. Ésta será la primera dosis vacunal, ya que es necesaria una revacunación a los 30 días.

15 días después, a los 75 días de edad, se vacunará contra el coronavirus canino, agente muy contagioso que provoca diarreas severas en el cachorro, provocando una deshidratación muy rápida que puede tener fatal desenlace. En este caso la dosis vacunal es única.

A los 90 días de edad, 30 días después de la primera dosis de vacuna tetravalente, se pondrá una segunda dosis vacunal, que produce un segundo pico de inmunidad mayor que en la primera dosis, que será completamente eficaz.

A los 6 meses se implanta el microchip y se le vacuna contra la rabia

A partir de aquí, y antes de los 6 meses, hay que identificar al cachorro con microchip. La identificación es obligatoria. La razón de que haya que hacerlo antes de los 6 meses es que es a esta edad cuando hay que vacunar de la rabia, vacuna que también es obligatoria, pero sólo está permitido vacunar a perros previamente identificados. En cualquier caso, es posible identificar al cachorro implantándole el microchip, y a continuación vacunarlo ese mismo día.

A los 8 meses de edad se procederá a desparasitarlo, pero esta vez ya como se hace con los adultos. Es posible la desparasitación con una única pastilla, que cubre la mayoría de los parásitos internos, pero hay que repetir el tratamiento cada 3 meses a lo largo de la vida del animal. O también es posible una desparasitación inyectada, eficaz contra los gusanos redondos como los áscaris, y al día siguiente administrar pastillas de praziquantel, en función del peso, que es eficaz contra los gusanos planos (y que por tanto elimina el parásito causante del quiste hidatídico en el ser humano). Esta forma de desparasitación tiene una duración de 6 meses.

Vacuna contra la tos de las perreras en los meses de frío

Finalmente es recomendable vacunar contra la tos de las perreras al llegar el final del otoño o el principio del invierno. La tos de las perreras es una enfermedad muy contagiosa, parecida a la gripe en el ser humano, y aunque es vírica, puede complicarse con bacterias oportunistas terminando en neumonía. Esta vacuna no es inyectada, sino que es intranasal.

A partir del primer año al menos habrá que desparasitar semestralmente y revacunar una vez al año contra la rabia. No obstante, es aconsejable asimismo revacunar con la vacuna tetravalente canina una vez al año, así como contra la tos de las perreras.

Hay muchos protocolos de vacunación y desparasitación, y será el veterinario el que elija uno u otro siendo todos ellos válidos.