El periodo vacacional es uno de los más esperados por la mayoría de los empleados. No obstante, entre la empresa y los empleados pueden surgir controversias que, a veces, por carecer de una información adecuada, repercute negativamente en los derechos de los trabajadores.

La negociación entre el empleado y la empresa en cuanto al disfrute de las vacaciones, así como lo que le corresponde al primero en cada caso, puede alterar seriamente ese periodo de tranquilidad tan anhelado. Conviene conocer las situaciones en las que puede verse involucrado un trabajador y saber qué derechos le asisten.

¿Qué vacaciones corresponden al trabajador?

En términos generales el derecho del trabajador contempla dos días y medio por cada mes trabajado, lo que equivale a los 30 días naturales por año. Esto no es óbice para que algunas empresas calculen las vacaciones en base a los días laborales, excluyendo de las mismas los días festivos, con lo que el cómputo final queda reducido a 21 días por año.

En todo caso, estas circunstancias deben estar recogidas en el convenio colectivo o, en su defecto, en el convenio de la empresa si lo hubiere, y siempre estar accesibles a cualquier empleado.

Periodo obligatorio de vacaciones

Hay muchas empresas que pactan las vacaciones con los empleados, sin embargo hay otras que ya tienen determinado un periodo vacacional concreto al que han de someterse todos los empleados. Este periodo obligatorio de vacaciones debe ser comunicado por la empresa a los trabajadores con una antelación mínima de dos meses.

En caso contrario, el derecho del trabajador le asiste para reclamar los perjuicios ocasionados, como puede ser el caso de una reserva para un viaje contratado previamente o cuestiones similares.

La baja laboral y las vacaciones

Las bajas laborales, como no puede ser de otra forma, se consideran como una ausencia del puesto de trabajo de la que el empleado no es responsable, por lo que sigue computando como tiempo efectivo de trabajo, razón por la que no repercute en el periodo de vacaciones que le corresponde al trabajador.

Es decir, bajas por enfermedad, permisos de maternidad o paternidad u otras causas no imputables al trabajador, generan derecho a las vacaciones, que podrá disfrutarlas una vez tenga el alta, incluso aunque haya transcurrido el año natural.

Reclamar los derechos del trabajador

Existen otros casos particulares menos conocidos y que conviene conocer a la hora de salvaguardar los derechos laborales del trabajador.

Un caso no tan infrecuente lo conforman los empleados que trabajan a media jornada. A estos contratos a tiempo parcial les corresponde igualmente los 30 días de vacaciones, si bien es cierto que la remuneración de este periodo se rige en función del salario que se percibe.

Otro caso no tan habitual se da cuando una boda coincide con las vacaciones. Aunque hay jurisprudencia que indica que los quince días que corresponden a una boda se acumulan, y por tanto pueden disfrutarse con posterioridad, también se dice que debe existir un pacto expreso entre el trabajador y la empresa a este respecto, o bien debe constar en el convenio.

Días libres retribuidos

Además de las ya mencionadas, hay otros periodos retribuidos tanto en el salario como en los complementos salariales, y que por tanto computan en el periodo vacacional. Entre ellos los dos días correspondientes al nacimiento de un hijo o la enfermedad grave de un familiar hasta el segundo grado por consanguinidad o afinidad, situación que se incrementa a cuatro días si hay desplazamiento fuera de la ciudad o un día de permiso por traslado de domicilio.

El trabajador tiene derecho a disponer además del tiempo que sea necesario para el cumplimiento de un deber de carácter público y personal, así como para realizar funciones sindicales o representativas y seis horas semanales para buscar empleo en el supuesto de extinción del contrato por causas objetivas durante el periodo de preaviso.

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