La úvea es la capa ubicada entre la esclerótica y la retina, abarcando el iris, el cuerpo ciliar y la coroides. La uveítis es una inflamación de una o todas las partes de la úvea. Según sea la localización del problema se clasifica como uveítis anterior, posterior o intermedia. Considerando que la úvea es la principal encargada de suministrar sangre a la retina, así como su extensa red de vasos sanguíneos, su inflamación puede afectar partes vitales del ojo, como la propia retina, la córnea o la esclerótica.

Uveítis anterior, posterior e intermedia

La uveítis anterior es la forma más común de inflamación de la úvea. En este caso hablamos de inflamación en la parte frontal del ojo. A este trastorno también se le denomina iritis, ya que por lo general solo afecta al iris. La uveítis anterior puede estar asociada a ciertas enfermedades autoinmunitarias, aunque lo más frecuente es que afecte a personas sin otras patologías subyacentes. Las personas a las que afecta más a menudo suelen ser jóvenes o de mediana edad.

La uveítis posterior está localizada en la zona de la coroides, por lo que la afección se conoce como coroiditis, aunque lo más habitual es hablar de coroidorretinitis, es decir, además de la coroides también suele inflamarse la retina. Es un trastorno que afecta a un perfil de la población situado entre los 20 y los 50 años, siendo poco frecuente en personas de edad más avanzada.

La uveítis intermedia cursa inflamación en el centro del ojo. Este tipo de uveítis se caracteriza por ser el de mayor duración clínica y por afectar en mayor medida a los niños o adultos jóvenes. No es muy frecuente, apenas el 10% del total de uveítis, aunque en el caso de los niños supera el 20%. En algunas ocasiones va asociada a enfermedades como la sarcoidosis o la esclerosis múltiple, aunque en otras muchas no se identifica la causa.

Causas de la uveítis

La uveítis puede deberse a múltiples causas, siendo las más conocidas aquellas que se originan a partir de alguna infección o por algún traumatismo. De todos modos se desconoce la causa en buena parte de los casos. La uveítis también puede estar asociada con diversas enfermedades, entres las cuales podemos nombrar:

  • Tuberculosis.
  • SIDA.
  • Sífilis.
  • Colitis ulcerativa.
  • Toxoplasmosis.
  • Sarcoidosis.
  • Artritis reumatoidea y reactiva.
  • Psoriasis.
  • Histoplasmosis.
  • Enfermedad de Kawasaki.
  • Infección por herpes zoster.
  • Espondilitis anquilosante.
  • Enfermedad de Behcet.
  • Retinitis por citomegalovirus.

Síntomas de la uveítis

Los síntomas pueden presentarse en uno o en ambos ojos. Suele aparecer de forma súbita y empeorar con rapidez. En el caso de la uveítis aguda es habitual el dolor en el ojo, sensibilidad ante la luz (fotofobia) u ojos enrojecidos. Cuando se trata de uveítis intermedia o posterior el síntoma más habitual es la visión borrosa o disminuida a la que puede acompañar la percepción de ver como moscas volantes en la visión. Las molestias pueden variar en cada ojo.

Tratamiento de la uveítis

La uveítis anterior o iritis suele ser una afección leve cuyo tratamiento puede incluir gotas oftálmicas para aliviar el dolor, gotas oftálmicas con esteroides y el uso de gafas oscuras. Para la uveítis intermedia es habitual el uso de gotas oftálmicas con esteroides que, en ocasiones, pueden ir acompañadas de otros medicamentos entre los que se incluyen los esteroides orales. El objetivo es ayudar a inhibir el sistema inmunitario. Por lo que respecta a la uveítis posterior habrá que considerar cuál es la causa subyacente, circunstancia que puede requerir la intervención de especialistas en enfermedades infecciosas o autoinmunes, aunque el empleo de esteroides por vía oral casi siempre forma parte del tratamiento. Cuando se produce una infección generalizada el tratamiento deberá incluir antibióticos y corticosteroides.

Si el artículo te ha parecido interesante ayuda a su difusión con un clik en "me gusta".

Podéis seguir mis artículos en Twitter.