"Si la realidad existente es la negación de una realidad posible mejor, la utopía entonces es la negación de la negación". Con estas palabras, Arnhelm Neusüss advierte de la dificultad de ofrecer una definición de utopía en positivo. ¿Qué otro sentido puede tener tratar de definir la utopía con una doble negación? Existen muchas definiciones parciales del concepto de utopía, pero ninguna ha podido establecerse como canónica, ni agotar todos sus posibles significados y los matices entre los mismos.

La utopía desde un punto de vista etimológico

En 1516 nacía de la mano de Tomás Moro una obra titulada Utopía. Para crear este neologismo, Moro combinó el adverbio ou, que expresa negación, en su forma latinizada u, con el término también griego topos. "Utopía" venía a significar, literalmente, "en ningún lugar". Irrumpía, así, en la cultura europea, la utopía renacentista. A partir del título de la obra de Moro nació todo un género literario, y empezaron a designarse utopías, de forma retrospectiva, a obras anteriores, llegando incluso hasta Platón y Yámbulo.

Ese no-lugar que refleja la narración utópica se ha materializado en la isla, y posteriormente en la ciudad, para extenderse finalmente a la sociedad en su conjunto. En sus características, tomadas a modo de un esbozo general, puede identificarse la influencia del paraíso judeo-cristiano y el mito griego de una ciudad ideal, elementos conjugados por los humanistas del renacimiento con el fin de helenizar el cristianismo.

Desde la utopía de Moro, el concepto se ha generalizado, abandonando los lindes de la literatura para penetrar en campos tan heterodoxos como los de la sociología, la política, la psicología o el coaching. Asimismo, al abrigo del término utopía han proliferado todo tipo de vocablos, tales como ucronía, ecotopía, distopía, y un largo etcétera.

El problema de la definición de utopía

El concepto de utopía presenta la peculiaridad de haber sido estudiado sin haberlo definido previamente. Algo aparentemente ilógico, puesto que lo habitual es definir previamente el objeto de investigación. Pero, además, el estudio del concepto en su evolución histórica tampoco ha proporcionado una definición satisfactoria.

Esta situación paradójica no se ha presentado únicamente con el término "utopía". Es muy común en aquellos conceptos que están sometidos a una constante evolución histórica. Sucede algo parecido con la definición de arte. Según Theodor Adorno, "el arte extrae su concepto de las cambiantes constelaciones históricas. Su concepto no puede definirse". El problema, sintetizando al máximo, es el siguiente: para definir algo, debemos estar seguros de que ese algo es permanente e inalterable en el tiempo. ¿Cómo podríamos definir algo que cambia constantemente? ¿Cómo evitar que en cada cambio se desvirtúe y desmorone el sentido de la definición?

La utopía desde una perspectiva social y política

En el terreno sociopolítico, el concepto de utopía parece designar la intención de cambiar o mejorar el mundo, o al menos las leyes y condiciones de vida de una sociedad. Encontramos aquí, obviamente, la ligazón con la utopía considerada como género literario, donde a través de una narración fantástica se ocultaba, a menudo, la misma intención reformadora.

-Marxismo y utopía

Marx y Engels utilizaron el término "utopía" en sentido peyorativo, para marcar distancias con una serie de pensadores (hablamos de los socialistas utópicos) que utilizaban, según ellos, unas herramientas conceptuales y una metodología anticuadas para analizar las cuestiones sociales. El desprecio por "lo utópico" del marxismo no era sino un intento de construir un socialismo científico que, irónicamente, acabó siendo considerado como utópico.

-Críticas liberales y reaccionarias a la utopía

Reaccionarios y liberales han acusado a la utopía de desembocar en la violencia y el totalitarismo. Así, Karl R. Popper, por ejemplo, defendía en "Utopía y violencia", que la frustración generada por la irrealizabilidad del ideal utópico llevaba irremediablemente a la violencia. Popper identificó las ideologías que medraban en el trasfondo del nazismo y el fascismo con el concepto de utopía, y generalizó, de forma ilegítima, la violencia propia de estos movimientos a toda expresión de lo utópico. Profundizar en esto requeriría una cuidadosa delimitación de los conceptos de utopía e ideología, algo que han hecho autores como Ernst Bloch, por ejemplo.

Conservadores y liberales defienden una especie de realpolitk (política de la realidad, o realista) que confrontan con el idealismo de sus oponentes, sin reparar en que, usando su concepto de lo utópico, sus propios planteamientos ocultan utopías: el quiliasmo y el mito de progreso ilimitado gracias a las fuerzas ciegas del mercado, respectivamente.

Es cierto que las utopías literarias, a través de la historia, han exhibido férreas legislaciones, normas de conducta extremadamente estrictas, y una prioridad absoluta del bien común sobre las libertades individuales, algo inconcebible en la actualidad para cualquier ciudadano de un estado de derecho. No obstante, no conviene perder la perspectiva histórica, y obviamente, cada obra debe ser juzgada según las condiciones socio-históricas de su época.

Es en este contexto, y de un modo muy especial, es donde utópico se convierte en un adjetivo peyorativo. Esto no es nada nuevo, puesto que ya en el siglo XIX, el diccionario Littré definía la utopía como una "quimera".

La distopía

Una perspectiva completa del tema de la utopía requiere un estudio pormenorizado de su reverso oscuro: la distopía. Desde un punto de vista literario, la distopía es semejante a la utopía moderna. Si la utopía aspira a una ciudad, un estado o una sociedad ideal, la distopía presenta sociedades asfixiantes donde la libertad y la idividualidad tienden a desaparecer bajo diversas formas de totalitarismo y tecnificación. Por desgracia, el tema es demasiado extenso para desarrollarlo aquí, de modo que tendremos que esperar a posteriores desarrollos.

Bibliografía

-Adorno, Theodor W, Teoría estética, Taurus Ediciones, S.A., Madrid, 1986.

-Neusüss, Arnhelm, Utopía, Barral Editores, Barcelona, 1971.

-Manuel, Frank E. y Manuel, Fritizie, P., El pensamiento utópico en el mundo occidental I, Taurus, Madrid, 1981.

-Popper, Karl R., "Utopía y violencia", en Neusüss Arnhelm, Utopía, Barral Editores, Barcelona, 1971, pp. 129 y ss.

-Trousson, Raymond, Historia de la literatura utópica: viajes a países inexistentes, Ediciones Península, Barcelona, 1995.