Hay una gran cantidad de términos y locuciones propios de la expresión oral u escrita, que frecuentemente provocan dudas acerca de su utilización y son causa de los errores más comunes.

La duda se crea, no tanto cuando uno desconoce la forma de decir o escribir algo correctamente, sino cuando los errores se escuchan reiteradamente. Esta reiteración del error es la que crea la duda.

Sustantivos mal usados

Hispanoamérica: existen diferencias entre los términos Hispanoamérica, Iberoamérica y América latina: el primero designa el conjunto de los países americanos de lengua española; el segundo, el conjunto de los países que tienen lenguas de la península ibérica, o sea, el español y portugués; el último, el conjunto de los que hablan lenguas de origen latino (español, portugués y francés).

Repulgo: se refiere al “borde labrado que se hace a las empanadas o pasteles con la masa”, debe decirse repulgo, término que proviene de la palabra pulgar, que es el dedo con el que se hace el repulgo. Utilizar el término repulgue es un error.

Adjetivos con dudas

Lesa: es frecuente escuchar la expresión “delito de lesa humanidad”, sin saber exactamente qué significa este adjetivo. Lesa equivale a “agraviada, lastimada” y suele aplicárselo con el valor de “delito que agravia a la humanidad o a la Patria”. Su antónimo ilesa es de uso mucho más frecuente y se lo aplica en casos más sencillos como “salir ilesa de un accidente”.

Mal uso de los adverbios

Medio cansada: existe un error que sólo puede ser detectado cuando lo comete una persona de sexo femenino. Se trata del mal uso de la forma “medio”, en expresiones como estoy media cansada y  estaba media enferma.

El adverbio medio no tiene accidentes de género y número, por lo tanto se debe decir medio cansada y estaba medio enferma.

Puntualmente: es muy común escuchar decir a alguien que quiere referirse puntualmente a determinado tema. El único significado que la Academia adjudica a esta palabra es el de “con puntualidad”: La ceremonia comenzó puntualmente. La confusión surge, probablemente, del sentido que tiene la palabra puntualizar, que es “referir un suceso o describir una cosa en todas sus circunstancias”. De ahí que esa persona exprese voy a referirme puntualmente al caso, en lugar de voy a referirme concretamente (o detalladamente) al caso.

A lo mejor: esta expresión adverbial equivale a “quizá”, pero a diferencia de ésta, va seguida de un verbo en indicativo y no en subjuntivo: a lo mejor te paso a buscar, pero quizá te pase a buscar.

Uso correcto de los verbos

Subjuntivo: es el  modo verbal con el que se cometen graves errores, particularmente en el pretérito imperfecto, en frases como el discurso que pronunciara el presiente, en lugar de el discurso que pronunció el presidente. La utilización equivocada de este tiempo verbal proviene de la Edad Media española, durante la cual “amara” equivalía a “había amado”.

Vámonos: uno de los errores más frecuentes en el habla cotidiana es la pronunciación defectuosa de las palabras formadas por la conjunción de verbo + pronombre. Con el pronombre proclítico (adelante del verbo) no hay inconvenientes: nos vamos. Pero cuando el pronombre es encíclico (detrás del verbo), éste pierde la s final y debe decirse, vámonos. Lo mismo sucede con sentémonos, acordémonos, decidámonos.

Verbos que no los son

Nuclear: la única función que cumple este término, según el DRAE, es la de adjetivo: “perteneciente o relativo al núcleo”. Son incorrectas las interpretaciones de nuclear, como verbo, en los significados de “agrupar, congregar”: la entidad que nuclea a los jugadores de fútbol, lo mismo que en el sentido de “dirigir, comandar”: la agrupación que nuclea el dirigente sindical.