Los incendios forestales son uno de los peligros a los que se enfrentan los ecosistemas españoles. Degradados durante años, aunque en un cierto equilibrio gracias a la agricultura y ganadería de las zonas rurales, la emigración desde los pueblos a las ciudades y el abandono del campo ha originado una proliferación mayor de plantas, las cuales pueden crecer sin control y llenar el campo y los bosques de combustible para los incendios.

Prevención de incendios forestales mediante cabras

Así, para combatir los incendios forestales la reducción de la materia combustible presente en la naturaleza puede ser una pieza clave y las cabras pueden suponer un tipo de ganado a considerar, según un estudio de la Asociación Forestal de Valladolid (Asfova) cofinanciado por la Fundación Biodiversidad.

El uso de cabras puede ayudar a mantener abiertos cortafuegos y fajas auxiliares o permitir realizar una primera limpieza para que las cuadrillas tengan, después, mayor facilidad en la apertura de cortafuegos y limpieza del monte.

El uso de cabras facilita la limpieza del monte

Según comentan responsables del estudio a la Agencia Sync, la utilización de ganado caprino para limpiar el monte puede suponer un coste económico de hasta tres veces menor, respecto a la utilización de cuadrillas de limpieza.

Aún así, abogan por el uso combinado de ambos métodos de limpieza de los montes para evitar que los incendios forestales tengan una expansión desmesurada. La combinación de cabras y cuadrillas podría reducir los costes a la mitad.

Además, con el ganado se pueden conseguir otros beneficios como la crianza de cabritos o la producción de quesos.

El estudio se ha realizado cerca del pueblo de Quintanilla de Onésimo, en la provincia de Valladolid, en una masa forestal que incluye pinos, encinas, sabinas y vegetación de tipo arbustivo (jaras y tomillo sobre todo) y que se encuentra dentro de la zona de El Carrascal, área incluida en la Red Natura 2000.

Usar cabras para controlar ecosistemas y evitar incendios forestales

El emigración rural y el abandono del campo provocan que la naturaleza vuelva a tomar el control de numerosos parajes. Sin embargo, el crecimiento de plantas, especialmente arbustivas, está controlado en un ecosistema sin daños por la presencia de numerosas especies de animales herbívoros, algo que no tienen los ecosistemas dañados, al menos en la cantidad suficiente.

Es por esto, que el ganado puede llegar a suplir de alguna manera el control natural de los ecosistemas dañados que van recuperándose poco a poco, y así evitar que se produzcan o se propaguen desmesuradamente los incendios forestales, aunque nunca será lo mismo que un ecosistema natural en todo su esplendor.